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El Gobierno nacional volvió a ratificar que, al menos en el corto plazo, la Argentina no regresará a los mercados internacionales de deuda. La definición fue explicitada por el presidente Javier Milei ayer, a través de un posteo en redes sociales y reforzada luego por el ministro de Economía, Luis Caputo, en entrevistas públicas. El eje central de la estrategia es deliberado: reducir la oferta de bonos soberanos para consolidar la baja del riesgo país.
En su mensaje, Milei explicó que los compromisos con organismos multilaterales se afrontarán mediante la liquidación de activos del Estado, evitando nuevas emisiones. La privatización de empresas es algo que el Jefe de Estado viene impulsando desde que asumió la Presidencia en 2023.
A su vez, sostuvo que el esquema de déficit cero garantiza el pago de intereses y que, en un escenario adverso, el Tesoro solo debería refinanciar vencimientos de capital. Según el Presidente, además, el Gobierno buscará fuentes alternativas de financiamiento, como las ya mencionadas privatizaciones, para seguir cumpliendo con la deuda sin ampliar el stock de bonos.
De esa combinación surge una consecuencia clave: la oferta de títulos argentinos no crecería. En paralelo, el Ejecutivo apuesta a que el ordenamiento macroeconómico y la mejora de los fundamentos económicos impulsen una mayor demanda por bonos. "Oferta no creciente y demanda en aumento implica mayores precios, menores tasas de interés y menor riesgo país", resumió Milei, quien cerró su mensaje con una señal al mercado: "Los derechos de propiedad se respetan a rajatabla".
Canalización de fondos
Caputo reforzó esa visión al descartar de manera explícita una emisión soberana en los mercados internacionales durante 2026. Según explicó, no tiene sentido salir a colocar deuda solo para demostrar acceso al financiamiento, ya que ese acceso se refleja directamente en el precio de los activos. Además, sostuvo que la estrategia busca evitar que el Estado absorba el crédito disponible y permitir que los fondos se canalicen hacia empresas y provincias.
En la práctica, el Tesoro viene afrontando pagos mediante el uso de dólares propios, operaciones financieras puntuales y la venta de activos, sin ampliar la deuda en circulación. El mercado comenzó a reflejar esa dinámica: el riesgo país cayó a la zona de los 490 puntos básicos, más de 300 puntos por debajo de los niveles previos a las elecciones legislativas.
La estrategia, sin embargo, plantea un equilibrio delicado. La decisión de no emitir deuda externa limita la acumulación de reservas, ya que buena parte de los dólares que compra el Banco Central se destinan al pago de vencimientos. Aun así, el Gobierno sostiene que la escasez de bonos es una condición necesaria para seguir comprimiendo tasas y consolidar la mejora financiera.