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19 de Mayo,  Salta, Centro, Argentina
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Miguel del Sel y el triunfo del sentido común

Sabado, 30 de julio de 2011 18:19

La mayoría de los analistas le otorgan al “voto del campo” un peso decisivo. En cerca del 70% del territorio del país hay regiones agropecuarias.

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La mayoría de los analistas le otorgan al “voto del campo” un peso decisivo. En cerca del 70% del territorio del país hay regiones agropecuarias.

“A la política no la tomo como algo extraño, los políticos son gente normal. Voy a tratar de inaugurar la mayor cantidad de escuelas posibles”.

“Hay que buscar ser honesto, nada más. La gente lo único que reclama es vivir feliz. Hay que tener sentido común”. Con esta frase definió su estrategia de campaña Miguel Torres Del Sel en su discurso de presentación como candidato a gobernador de Santa Fe por el PRO.

El conocido actor y humorista, integrante del célebre trío Midaci, aceptaba de este modo -hace poco más de 6 meses- la propuesta que le hiciera Mauricio Macri de cara a las elecciones en uno de los distritos claves del país. El desafío, para un hombre ajeno a las lides políticas, era mayúsculo.

“Me sumo a esto; seguramente muchos lo tomarán con gracia y otros no me tendrán confianza. Voy a usar mi simpatía para que me voten”, dijo con sinceridad durante aquella conferencia de prensa donde estuvo flanqueado por Macri. De hecho, cuando arrancó la campaña tenía una imagen negativa relativamente elevada. Excepto la gente que lo conocía personalmente, eran pocos los que apostaban a su nueva “carrera”. Cuando la campaña terminó, las cifras eran exactamente a la inversa. El carisma pudo mucho. Es el mismo carisma y talento, la capacidad para “sintonizar” con la gente común, lo que le abrió las puertas del éxito en un terreno para él desconocido.

En busca del destino

Cuando era chico su gran pasión era jugar al fútbol y en ese mundo nació su amor incondicional por el Club Atlético Unión.

A los 26 años comenzó su carrera artística en un programa de su Santa Fe natal, llamado “De doce a catorce”, un ciclo periodístico cómico e informal.

Fue en 1983 cuando crearon el ya consagrado trío junto a Dady Brieva y a Darío Volpato. Trabajó, además, en el Banco Nación, y en Agua y Energía.

En 1989 desembarcaron en Buenos Aires y se sucedieron sin interrupción las temporadas en Carlos Paz y en Mar del Plata, y las giras nacionales e internacionales, la realización de películas, en fin, el éxito.

Está casado con Martita que es profe de educación física “como yo”, cuenta. “Nos conocimos en el instituto. Fue un flechazo, me costó un poco conquistarla, pero tuve suerte. Está por recibirse de psicóloga y tenemos tres hijas: Florencia, Micaela y Sol”.

Sobre sus afectos y actividades por fuera de la carrera artística, Del Sel comentó en más de una oportunidad: “Soy aferrado a Santa Fe, y mi mujer y las nenas tienen su grupo de amigos, el tenis, el colegio, no puedo modificar la vida de cuatro personas. Voy y vengo, voy y vengo. Tengo campos y crío ganado, soy ganadero a full. Tengo campo de monte, campo regular, en Cacique Ariacaiquin y en La Brava, 150 kilómetros al norte de Santa Fe. Tengo, además, una cabañita en el complejo El Sausalito, en San Javier, un paraíso terrenal. Ahí tengo la lancha, salgo a pescar y me olvido del mundo”.

Esa imagen de tipo sencillo, que se muestra como tal, es el que no elaboró “el” discurso para exponer sus objetivos en caso de llegar a la gobernación:

“A la política no la tomo como algo extraño, los políticos son gente normal. Quiero disfrutar y voy a tratar de inaugurar la mayor cantidad de escuelas posibles, voy a tratar de que haya cloacas, de que los negritos se puedan bañar”.

Por supuesto, hubo polémica y hasta una denuncia por discriminación. Pero Del Sel, siguió adelante con un único convencimiento: “No me va a ir mal porque soy un ganador, siempre me ha ido bien en la vida”.

Y no le fue mal. Los resultados ya se conocen: llegó al segundo puesto, detrás del gobernador electo Antonio Bonfatti, y obtuvo el 35,17 % de los votos.

Sentido común del pago chico

La mayoría de los analistas coincidió en otorgarle “al voto del campo” una fuerza decisiva. Pero la novedad no queda limitada a Santa Fe. Se calcula que cerca del 70% del territorio del país está ocupado por regiones donde la producción agropecuaria es la base productiva. Y su peso electoral está relacionado con la diversidad de actores que la conforman (es el caso, por ejemplo, de Córdoba y de Entre Ríos).

Esa diversidad es clave cuando de “sentido común” hablamos. Cada estrato social tiene su propio sentido común, son concepciones aceptadas en un período dado y en una comunidad específica, en forma espontánea.

Por eso se sostiene que existen muchos sentidos comunes y no simplemente uno.

En la filosofía tradicional, el sentido común ha sido comprendido como “el sentido general, sentimiento o juicio de la humanidad; con mayor precisión, como un conjunto de creencias que la mayoría de la gente siente que son verdaderas”. Algunos autores, han insistido en la espontaneidad del sentido común. El sentido común es capaz de identificar las causas en forma transparente y producir juicios de una manera exacta, sencilla y práctica. El sentido común es la filosofía de los no filósofos. Debatir si esto es positivo o negativo es harina de otro costal. Lo dicho hasta aquí, sin embargo, basta para explicar por qué creemos que el “batacazo” electoral de Del Sel fue el triunfo del sentido común.

 

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