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Los cambios del mundo cambian al diccionario

Martes, 10 de junio de 2014 01:40
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Seguramente el diccionario más políticamente correcto de la historia de la Real Academia Española fue el primero, publicado entre 1726-39, cuando la corrección política no existía. En su prólogo, los autores avisaban de que se habían omitido “todas las palabras que significan desnudamente objeto indecente”.

Básicamente, nada de sexo.

Pero ahora que los lexicógrafos se han liberado de tabúes, son los diferentes colectivos sociales quienes exigen que se excluyan voces con cargas peyorativas por razones diversas, desde las étnicas (la mencionada judiada) a las físicas (sordomudo). Ambos términos se mantendrán en el nuevo DRAE, que ayer pasó de las manos académicas a las editoriales (Espasa). Es el diccionario más modificado de las 23 ediciones de su historia: incorporará 100.000 enmiendas aunque en este bloque se incluyan desde cambios menores, como la supresión de una coma, a otros radicales, como la eliminación de palabras caídas en desuso (bajotraer: “abatimiento, humillación, envilecimiento”) o la incorporación de americanismos como jonrón (del inglés home run), muy utilizado en países de América con gran afición al béisbol.

El 10% de las 200.000 acepciones son americanismos. “Queremos que sea el Diccionario de referencia para todo el mundo. Se nos criticaba que en el lenguaje del deporte estaban sobre todo representados los de España y en esta edición hemos introducido términos americanos”, explica el secretario de la RAE, Darío Villanueva. En la elaboración del texto, que también experimentará modificaciones formales (en formato, tipografía y presentación, entre otras), han participado las 22 academias de la lengua española.

Puede que algunos cambios lexicográficos contenten demandas de colectivos -se eliminan acepciones sexistas del tipo de femenino: “débil, endeble”, masculino: “varonil, enérgico”, huérfano: “Dicho de una persona de menor edad: a quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre”- pero el Director del DRAE, el académico Pedro Alvarez de Miranda, subraya que desaparecen porque han dejado de ser “definiciones veraces”.

Continuarán términos que irritan por hirientes porque siguen circulando en la lengua, aunque se puntualizan con una marca: mariconada aparecerá identificada con la mencionada etiqueta de “malsonante”. “Hay que procurar no herir la sensibilidad de nadie pero la lexicografía no puede hacer dejación de su responsabilidad, que es consignar lo que en la lengua existe”, señala Alvarez de Miranda, responsable desde 2011 del DRAE. “El lexicógrafo que recoge en un Diccionario la palabra maricón no es homófobo. Esa palabra existe”, añade.

Darío Villanueva recurre a una cita de Aristóteles para exponer la visión de la RAE: “La palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto”.

“Sería absurdo”, añade Villanueva, “que el DRAE solo recogiese las palabras bonitas. Incluir palabras que no son políticamente correctas en el Diccionario no es una forma de avalarlas. La lengua es de todos, también de quienes son menos sensibles y usan el lenguaje para insultar””.

Más datos sobre la edición 2014

En otro mensaje similar, de distinta fecha, se añade, a lo dicho, lo siguiente, también citado aquí textualmente.

Cerca de la imprenta

Durante los próximos meses, hasta agosto, se revisarán y corregirán las pruebas, de modo que el "Diccionario de la Real Academia Española' (DRAE) pueda entrar en la imprenta después del verano. La obra se distribuirá simultáneamente en España y América. Este diccionario tendrá 2400 páginas y se editará en un solo tomo cuyas dimensiones serán de 17,5x26 centímetros. También se publicarán una versión en dos volúmenes, destinada a América, y otra especial para coleccionistas.

El número de artículos de la 23ª edición ascenderá a algo más de 93.000, unos 6.000 más que los incluidos en la anterior (2001) y más del doble de los aparecidos en el primer diccionario de uso de la RAE, publicado en 1780. En total, el Diccionario recogerá cerca de 200.000 acepciones -entre ellas 19.000 americanismos- y alrededor de 6.000 artículos nuevos. Las enmiendas de esta vigésimo tercera edición superan las 100.000, y las supresiones de artículos serán aproximadamente 1.350. Estos datos pueden experimentar ligeras variaciones en el proceso final de diseño y maquetación, que comienza ahora. La XXIII edición del DRAE se ha armonizado con la Nueva gramática de la lengua española y el Diccionario de americanismos. Se revisó también el tratamiento de los extranjerismos”. Algo que, quizá, no se entienda bien, con respecto al “proceso final de diseño y maquetación”: una vez concluido el proceso académico de estructuración del DRAE como un diccionario, con todos los requisitos necesarios, se ha procedido, en un acto especial, a transferir ese libro a la editorial Espasa, la cual se dedicaría a su tarea específica. En esta se encuentra el de diseño y maquetación a que se refiere el artículo, concluye el especialista.

Nueva edición, con más de todo

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La “Página del idioma español”, del lingüista Ricardo Soca, nos sirve como fuente para informarnos sobre la edición número 23 del flamante “Diccionario de la lengua española”, DRAE.
Más voces, más acepciones, más americanismos, más debate lexicográfico y lingüístico, más matices, más, más, más ... la 23ª edición del Diccionario de la Real Academia, ya completada y que verá la luz en octubre, se caracteriza por sus impresionantes números (93.000 voces, es decir 5.000 más que en la edición anterior de 2001; 100.000 enmiendas, 200.000 acepciones...) pero también por sus pequeñas revoluciones, como la de añadir la palabra “malsonante” a ciertas voces rodeadas de controversia social, tales como marico    nada.

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