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La rutina, esa que se repite casi sin fisuras, fue la primera en romperse. El joven soldado voluntario, de 25 años, no llegó a destino. No se presentó a cumplir funciones y esa ausencia fue la señal que activó un protocolo interno que, con el correr de las horas, derivó en una de las noticias más dolorosas del día en Tartagal.
El hallazgo ocurrió durante la mañana de este viernes en una vivienda ubicada en el pasaje Juramento, entre Esquiú y calle Salta, en el barrio Villa Güemes. Hasta allí llegaron efectivos del Ejército Argentino tras constatar que el joven, integrante del Regimiento de Infantería de Monte 28, no se había presentado a trabajar, algo que no era habitual en su trayectoria dentro de la fuerza.
Al ingresar al domicilio, los uniformados encontraron al soldado sin vida y dieron inmediato aviso a la Policía de Salta, que se hizo presente en el lugar y dispuso una consigna policial para preservar la escena. Luego llegó la Policía Federal por tratarse de un integrante de una fuerza nacional. Desde ese momento, el ingreso al inmueble quedó restringido a la espera de los procedimientos de rigor.
Con el correr de las horas, también se hicieron presentes familiares directos del joven. Entre ellos, su padre, quien reconoció que fue notificado durante la mañana por personal del Ejército y manifestó no tener información sobre qué pudo haber ocurrido. La escena fue acompañada por un fuerte clima de conmoción y desconcierto, especialmente porque, según relataron allegados, el soldado llevaba varios años en la institución y tenía intenciones de continuar su carrera militar.
De acuerdo a la información recabada en el lugar, el joven se había incorporado al Ejército siendo muy joven, alrededor de los 18 o 19 años, y era conocido en el barrio por su trato respetuoso y su vínculo cercano con su familia. Su esposa y su pequeña hija, que no se encontraban en la ciudad en los últimos meses, regresaron a Tartagal y se encontraron con la noticia más difícil.
En el domicilio interviene el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), que trabaja bajo las directivas del fiscal penal Gonzalo Vega, quien tiene a su cargo la investigación. Por el momento, no se informó de manera oficial si en el lugar se detectaron signos de violencia ni cuál sería la causa del fallecimiento. Todas las hipótesis permanecen abiertas y serán las pericias las que determinen qué ocurrió.
Fuentes consultadas señalaron que, más allá del procedimiento habitual que se aplica ante una muerte ocurrida en un domicilio, el hecho de que se trate de un miembro de una fuerza nacional implica un protocolo específico, con la participación de distintas áreas y mayores resguardos en la escena.
Mientras tanto, la vivienda continúa bajo custodia y la familia aguarda los resultados de las actuaciones judiciales. La investigación avanzará con peritajes, informes médicos y la posterior intervención forense, pasos necesarios para esclarecer una muerte que, por ahora, permanece rodeada de incertidumbre.
En Tartagal, la noticia se expandió con rapidez. No solo por la edad del joven, sino porque su ausencia, esa que primero llamó la atención, terminó dejando una marca profunda en su entorno, en el barrio y en una institución que hoy también busca respuestas.