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26 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
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Crimen de Natalia Cruz: con drones térmicos y perros rastreadores siguen en medio de los cerros los rastros del femicida Serapio

A diez días del femicidio de Natalia Cruz, la investigación se profundiza con operativos en altura, allanamientos y nuevas sospechas sobre posibles encubridores. La Policía Federal se sumó al rastrillaje.
Jueves, 26 de febrero de 2026 21:02
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A diez días sin saber del paradero del femicida Orlando Serapio, la búsqueda entró en una etapa decisiva y cargada de tensión. Este jueves hubo dos detenidos y allanamientos en Quijano, mientras más de 70 efectivos de la División General de Investigaciones del Valle de Lerma, junto a canes especializados llegados desde Catamarca y drones de última tecnología incorporados por la Policía Federal, estrechan el cerco sobre el prófugo.

Los equipos SAR (Search And Rescue) sobrevuelan los cerros con cámaras térmicas capaces de detectar calor humano en la oscuridad y entre la vegetación, en un operativo contrarreloj para dar con el hombre que lleva más de una semana huyendo tras el asesinato de su expareja, Natalia Cruz, de 36 años, ocurrido el martes 17 de febrero.

Los avances en la investigación son por estas horas significativos, aunque la demora sigue siendo cuestionada por los familiares de la víctima. Este jueves, un nutrido grupo de mujeres, entre ellas las hermanas de Natalia y vecinos, volvieron a cortar la ruta nacional 51 con el afán de reclamar celeridad judicial en la búsqueda de Serapio. El pedido también avanzó con razones fundamentadas para que terminen tras las rejas los presuntos cómplices acusados de ayudarlo a escapar.

Desde el seno de la investigación revelaron a El Tribuno que Serapio fue visto por lugareños horas después de haber dejado abandonada su camioneta en el kilómetro 45 de la ruta nacional 51, a la altura del paraje Chorrillos. “Allí cambió de ropa o alguien lo ayudó suministrándole provisiones y agua. No se descarta nada. Serapio está vivo y huyendo como puede”, señalaron algunos investigadores.

El martes por la tarde, al escapar de la casa del barrio Luz y Fuerza donde había ultimado a su expareja, fue visto por dos hermanas de la víctima saliendo presuroso con chinelas, pantalón corto y una remera manga corta. Sin embargo, un testigo ligado al entorno familiar de Serapio, con residencia en la zona de la Quebrada del Toro, lo describió vestido de manera distinta horas después de ese martes fatídico: “Tenía una herida leve en su antebrazo izquierdo, pantalón oscuro y borceguíes viejos tipo ferroviarios, y arriba una campera verde que parecía de mujer”.

En persona el Crío. General Oscar Chocobar Director de Investigaciones de la Policía de Salta sigue los rastrillajes
 

Los canes hallaron rastros en los alrededores del vehículo abandonado y otros indicios en la zona hacen suponer que tomó altura en ese sector y se internó en los cerros en busca de refugio en algunos puestos abandonados de lugareños. A este dato se suma una nueva línea investigativa que siempre fue sospecha de la familia de la víctima: al parecer, Serapio habría tenido contacto con allegados. Esta hipótesis surge de las órdenes de pesquisa realizadas en domicilios de familiares y conocidos, operativo que arrojó dos detenidos: esperan que presten colaboración sobre el paradero o la vía de escape en medio de los cerros.

La zona es de altura y abarca unos 200 kilómetros a la redonda. Con datos más certeros, los rastrillajes se intensificaron en las últimas horas luego de nuevos indicios surgidos en la investigación y de testimonios vinculados al entorno del prófugo.

El rastro principal indica que el sujeto estaría muy cansado y deshidratado, y que, de no tomar una determinación, incluso podría llegar a entregarse ante el cerco cada vez más estrecho de la policía y el equipo especial de canes y drones que siguen sus movimientos.

En las próximas horas, otros familiares serán convocados a prestar colaboración, mientras los investigadores intentan reconstruir una posible cadena de ayuda y encubrimiento que habría sido determinante para evitar su detención en las primeras horas posteriores al crimen.
 

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