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Si bien la inflación viene en caída, todavía no se advierte una mejora real en el poder de compra de los salteños, al menos en lo que respecta al consumo en supermercados. Aunque la facturación en pesos muestra incrementos interanuales, la dinámica de precios continúa avanzando a un ritmo muy superior, lo que termina licuando cualquier recuperación en términos reales y obliga a los hogares a sostener estrategias de recorte del gasto.
Las ventas en supermercados de Salta alcanzaron en noviembre de 2025 un total de 38.210,4 millones de pesos a precios corrientes, de acuerdo con la Encuesta de Supermercados del Indec que se publicó días atrás. El dato implica una suba interanual del 17,1%, pero al compararlo con la inflación del 31,4% registrada en el mismo mes, el resultado es una contracción real cercana al 11% en el volumen de ventas, lo que confirma que el consumo no solo no creció, sino que volvió a perder terreno frente al aumento del costo de vida.
Este comportamiento se inscribe en un escenario nacional en el que el consumo masivo continúa mostrando señales debilidad. En el total del país, las ventas nominales crecieron 21,2% interanual, pero a precios constantes evidenciaron una baja del 2,8%, con un retroceso mensual desestacionalizado del 3,8%. Salta no quedó al margen de esa tendencia y, además, su desempeño en valores corrientes fue inferior al promedio nacional, lo que refuerza la idea de un mercado interno provincial más presionado por la pérdida de poder adquisitivo.
Las cifras per cápita permiten dimensionar mejor esta situación. En noviembre, el gasto promedio por habitante en supermercados de Salta se ubicó en $25.303, muy por debajo del promedio nacional de $46.580 y a una distancia aún mayor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde las ventas per cápita superaron los $152.000. Dentro del NOA, la provincia se posicionó por encima de Jujuy y Tucumán, pero claramente rezagada frente a los distritos con mayor nivel de ingresos, lo que vuelve a poner en evidencia las asimetrías regionales del mercado interno argentino.
El informe del Indec también permite observar la estructura operativa del sector y algunos cambios en el comportamiento de los consumidores. En noviembre se relevaron en la provincia 56 bocas de expendio, con una superficie comercial total de 72.462 metros cuadrados y más de 1,13 millón de operaciones mensuales. El ticket promedio fue de $33.681, levemente superior al promedio nacional de $32.714, y las ventas por metro cuadrado alcanzaron los $527.315, mientras que la facturación promedio por boca se ubicó en torno a $682,3 millones.
El nivel del gasto medio por compra sugiere que los hogares tienden a concentrar el consumo en menos operaciones, con montos unitarios más altos, una conducta asociada al encarecimiento generalizado de los productos y a la necesidad de administrar con mayor cautela los ingresos disponibles. Lejos de reflejar una mejora en la capacidad de consumo, este patrón da cuenta de un proceso de ajuste, en el que se priorizan productos esenciales y se restringen cantidades.
Con una inflación interanual del 31,4%, el crecimiento nominal del 17,1% de las ventas resulta claramente insuficiente para sostener el nivel de consumo. La brecha entre precios y salarios se traduce en una menor capacidad de compra y en una caída del volumen adquirido, en una economía provincial donde el empleo público, el comercio y los servicios concentran buena parte de la ocupación y donde las recomposiciones salariales suelen correr por detrás del ritmo inflacionario.
En ese contexto, los datos de supermercados funcionan como un termómetro directo de la vida cotidiana. En Salta, la suba en pesos muestra que el circuito comercial sigue activo, pero la comparación con la inflación y con los promedios nacionales confirma que la recuperación es, por ahora, solo nominal. En términos reales, el consumo de los salteños en grandes superficies continúa deprimido.