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Con el objetivo de poner en marcha de manera efectiva los controles obligatorios de alcoholemia a choferes del transporte público, la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT) comenzó a coordinar los aspectos operativos de la nueva medida junto a Saeta y la Subsecretaría de Seguridad Vial.
Tras la emisión de la orden regulatoria 1/26, el titular de la AMT, Marcelo Ferraris, encabezó una reunión de trabajo con el presidente de Saeta, Claudio Mohr, y el director de Seguridad Vial, Javier Valdez, para definir cómo se organizarán los procedimientos tanto en el área metropolitana como en el interior.
"Nos reunimos para organizar y planificar los controles que se van a realizar de acá en adelante, sobre todo durante estos 20 días hasta que las empresas adquieran los alcoholímetros", explicó Ferraris. El funcionario detalló que también se avanzó en la planificación de las capacitaciones que deberán recibir los responsables de cada empresa para que "las muestras y las tomas del test de alcoholemia se hagan en debida forma".
El presidente de Saeta calificó el encuentro como "muy productivo" y señaló que ya se trabaja en la coordinación de los plazos y mecanismos para aplicar la normativa. "Estamos coordinando el trabajo en base a la orden resolutiva que emitió la AMT y los tiempos en los que se van a empezar a ejecutar los controles", indicó Mohr.
Por su parte, el director de Seguridad Vial, Javier Valdez, destacó el trabajo conjunto entre los organismos y aseguró que su área brindará apoyo permanente. "Hay total disposición para colaborar en los controles de alcoholemia desde Seguridad Vial", afirmó.
La orden regulatoria 1/26 fue dictada pocos días después del grave episodio protagonizado por un chofer de Saeta que, cuando se dirigía a tomar servicio, chocó contra un poste y registró 1,4 gramos de alcohol en sangre. Ese hecho aceleró la decisión de implementar controles sistemáticos y obligatorios para todos los conductores del transporte masivo.
La nueva normativa establece que las empresas deberán realizar controles de alcoholemia antes del inicio de cada turno y también durante la jornada laboral, si se considera necesario. Las pruebas deberán efectuarse en terminales, cabeceras, puntas de línea o cualquier lugar donde comience el servicio.
Menos accidentes
El objetivo central, según informó la AMT, es "reducir la siniestralidad en la vía pública y garantizar la seguridad de pasajeros y terceros", mediante un procedimiento regular que permita detectar a tiempo cualquier caso de consumo de alcohol. La disposición fija además que todo chofer está obligado a someterse al test y que, ante la detección de cualquier nivel de alcohol en sangre, no podrá prestar servicio bajo ninguna circunstancia.