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Un actor salteño integra el elenco del último éxito de Televisa Univisión

Jorge Luis Martos interpreta a un policía investigador en "Marea de pasiones". La novela se emitirá, a las 21.30, a partir de hoy por el canal Las Estrellas TV.
Lunes, 04 de marzo de 2024 17:39

Esta noche, a las 21.30, Las Estrellas TV estrenará la producción de Televisa Univisión "Marea de pasiones", con las actuaciones estelares de Oka Giner y Matías Novoa y los roles antagónicos de Alejandro de la Madrid y Margarita Muñoz. Críticos e involucrados ya palpitan un gran éxito de audiencia, dadas las impresionantes locaciones naturales, el regreso de la célebre productora Giselle González luego de "Mujer de nadie", "Imperio de mentiras" y "Cuna de lobos" y la adaptación del culebrón portugués Paixão. Sin embargo, el atractivo para los aficionados al género de estas latitudes es que integra el elenco el salteño Jorge Luis Martos (34), quien está desarrollando su carrera actoral en México.

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Esta noche, a las 21.30, Las Estrellas TV estrenará la producción de Televisa Univisión "Marea de pasiones", con las actuaciones estelares de Oka Giner y Matías Novoa y los roles antagónicos de Alejandro de la Madrid y Margarita Muñoz. Críticos e involucrados ya palpitan un gran éxito de audiencia, dadas las impresionantes locaciones naturales, el regreso de la célebre productora Giselle González luego de "Mujer de nadie", "Imperio de mentiras" y "Cuna de lobos" y la adaptación del culebrón portugués Paixão. Sin embargo, el atractivo para los aficionados al género de estas latitudes es que integra el elenco el salteño Jorge Luis Martos (34), quien está desarrollando su carrera actoral en México.

En diálogo con este medio y a horas de que el primer capítulo del culebrón gane la pantalla chica, Jorge Luis repasó su niñez y adolescencia en Orán, su elección de estudiar la Licenciatura en Teatro en Córdoba, su paso por Buenos Aires y las oportunidades que le salieron cuando emprendió rumbo a México.

"Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada", se puede leer en su Facebook, una sentencia a la acompaña una foto en la que se lo ve caminando a orillas de mar y con la vista posada en el provenir...

Jorge Luis posa con la pizarra de los directores Rodrigo Cachero y Carlos Cock Marín.

Por teléfono el actor se expresa en español neutro, aunque las remembranzas de su infancia le coloquen rasgos dialectales norteños y las referencias a su presente le tracen notas mexicanas.

Entonces referirá que desde el jardín de infantes era "muy amiguero", que para jugar ganaba calles y veredas, y que asistía al colegio por la mañana y por la tarde tomaba clases de inglés en un instituto. "En mis grupos de amigos siempre quise destacar haciendo reír con mis payasadas. Siempre me anotaba en todos los actos del colegio. Luego mi mamá me regañaba porque la ponía en aprietos con los vestuarios: la semana que viene tengo que hacerme un traje de gaucho y otro traje de velero…", comentó.

Agregó que veía novelas mexicanas con "la muchacha" que lo cuidaba cuando sus padres trabajaban afuera. "A las o siete u ocho de la noche, estábamos firmes viendo El canal de las estrellas (antiguo nombre de Las Estrellas TV)", dijo y enumeró que recordaba haber seguido "Muchachitas", "Carrusel de niños" y "El Chavo del 8". También lo seducía el cine, era adepto a las comedias de Jim Carrey y a las dos entregas de "Mi pobre angelito". "Cuando tenía 9 o 10 años los fines de semana me iba con mi papá a alquilar una película en el videoclub. Nos comprábamos unos chocolatitos, un mantecol y nos poníamos a ver películas. Era el permitido de la semana acostarse tarde viendo películas", recordó.

Una vocación teatral

Cuando egresó del secundario, Jorge Luis hizo un test vocacional que le arrojó dos posibles intereses: la arquitectura, por su facilidad para el dibujo, y el teatro, por sus capacidades histriónicas. Se inclinó por este último y se inscribió en la Universidad Nacional de Córdoba, pero dejó la licenciatura en segundo año porque el plan de estudios tenía orientación en investigación teatral. "Yo quería subirme a las tablas, quería actuar. Entonces me tomé un año sabático para ver dónde estudiar", comentó.

Fue así como se formó en comedia musical en una academia, donde participó de las puestas de "Mamma Mía" y "Grease", entre otras. Parafraseando al poeta Oscar Manuel Zuluaga Uribe, el oranense iba soplando en la fogata de la búsqueda e iba hallando la expresión suprema del espíritu, esa melodía del músculo y la sangre que -dicen los experimentados- hace que quien se adentra en el camino del teatro se pierda para siempre...

"Me gustaba el escenario. La única vez que me había subido un escenario fue en séptimo grado cuando hicimos una versión de 'Blancanieves' en la Casa de la Cultura y yo hacía del príncipe. Me acuerdo de que habíamos grabado las canciones y me generaba algo. Eso de que estuviera la gente al frente y que te aplaudiera me generaba un sentimiento raro, que solo se siente cuando uno está en el escenario", explicó.

Después integró el Seminario Jolie Libois en el Teatro San Martín, donde durante tres años se entrenó con ejercicios de movimiento, respiración, voz y dicción. Pronto aparecerían los colegas con quienes trabajar y la seguidilla de castings. Con amigos que estudiaban Cine hizo cortos de comedia, de drama y siempre que le entregaban copias del material en DVD volvía a Orán para mostrárselas a sus padres.

Jorge Luis Martos, con parte del elenco de la recién estrenada novela de Televisa.

En uno de estos viajes, en 2012, su padre le avisó sobre un casting para una coproducción entre Argentina, España y Francia. Se trataba de "El muerto y ser feliz", dirigida por Javier Rebollo y protagonizada por José Sacristán y Roxana Blanco, una road movie que se grabó casi por entero en Argentina y donde él hacía de un hermano de Érika, el personaje de Blanco.

Dicen que Dios atiende en Buenos Aires y allí se instaló Jorge Luis dos años. Mientras esperaba su oportunidad estudiaba teatro, clown, actuación ante cámara, improvisación e hizo radio. Además hizo publicidades y dejaba CV en las castineras. "Con un amigo íbamos a Telefé y a Canal 13 nos paramos en la puerta para ver si veíamos a alguien, siempre persiguiendo conseguir castings", comentó.

En una cena de Año Nuevo en Orán, adonde había invitado a un amigo uruguayo, Juan Campret, surgió la idea de migrar a México y en mayo de ese 2015 llegaron sin papeles. A la semana habían logrado entrar a Televisa para dejar material. Se precipitaron una treintena de comerciales de marcas como Volkswagen, Pepsi, Corona, Burger King, Domino's Pizza, Kentucky Fried Chicken, etc. También le surgían roles en series, novelas y unitarios como "Blue Demon", "La Piloto", "Mujeres rompiendo el silencio", "Mi secreto" y "Fuego ardiente", etc. También hubo selecciones en las que quedó en camino como fue el caso de "Betty, la Fea, en Nueva York".

La oportunidad

Le enviaron el casting para uno de los protagonistas del elenco juvenil de "Mar de pasiones", pero no quedó por sobreedad para interpretar a alguien de 18 años. Luego para hacer de un policía, en el que no resultó favorecido. "Pero me querían seguir viendo, porque les gustaba mi perfil -y mi actuación supongo- y me llamaron para otro casting: el del agente de investigación Venegas. Yo trabajo en una agencia que vende motos Harley Davidson usadas. Entonces salí del trabajo y me fui a una tienda que vende ropa de policías y militares, y me compré el atuendo de un policía ministerial. Llegué a mi casa y grabé mi casting", relató. Jorge Luis dijo que había constatado dos verdades en su carrera actoral: que ayudan la perseverancia y el olvido. "Aprendí a hacer el casting, terminarlo y olvidarme de él, porque si uno se queda prendido pensando: '¿Me van o no me van a llamar?' se vuelve loco y en esta carrera hay que ser perseverante, porque puedes tener suerte de hacer tu primer casting y saltar a la fama, o hacer 200 hasta que te toca, pero si tienes la mente fija en un objetivo: que es llegar a algún lado, trabajás y nunca bajás los brazos, porque en esta carrera también te dicen muchas veces que no", reflexionó.

El actor salteño en la presentación para la prensa de la telenovela "Marea de pasiones".

Pasadas dos semanas, escuchó del otro lado del teléfono la esperada buena nueva: "Oye, ¿qué crees? Te quedaste en ese personaje". Añadió que había firmado por cinco episodios con la posibilidad de que el personaje crezca durante la novela, porque el guion se va escribiendo a medida en que lo van grabando.

Acerca del trabajo en Televisa Univisión comentó: "Son muy ágiles. Se llega, te cambias, te maquillan, vas al set y te ponen el micrófono. Se ensaya, se marcan las cámaras y se graba. No hay como chance de repetir mucho las tomas, es llegar con tu texto y escena aprendidos, hacer lo que te piden y ya está", compartió.

El agente Venegas es el presente de Jorge Luis. "Es muy raro porque ya cuando te pones la ropa y te ves peinado de otra forma, con un arma en la cintura, con la placa, te transformas. Te paras diferente: 'Yo soy la ley, respétenme'", bromeó. Luego ahondó en cómo el personaje se sustancia de todas las realidades del actor. "Todo lo que traes del día, si te pasó algo, todo eso se puede llegar a ver en tus ojos, y por eso tienes que ver cómo usarlo a tu favor para el personaje", sintetizó.

Tierra de novelas

El 1 de marzo fue el estreno para la prensa del primer capítulo de "Mar de pasiones", donde Jorge Luis compartió momentos de camaradería con todos los trabajadores, escénicos, técnicos y productores, que ponen a funcionar ese gran culebrón. "Fue una experiencia muy linda el haberme subido al escenario el otro día para la presentación, fue una locura. Yo no sabía que mi personaje iba a crecer tanto para llegar a formar parte del elenco. Yo estaba triste a la vez, porque perdí a mi papá, Jorge Leonardo Martos, y a mi mamá, María Elena Biancato el año pasado. Ellos siempre me apoyaron y me hubiese encantado que estuvieran ellos ahí, aunque seguramente estuvieron presentes desde el plano en que están", afirmó.

Y aunque le quedó ese "gustito de ¡pucha, tanto que me apoyaron y no están aquí ahora!" a Jorge Luis le toca verlos en ese público salteño, y especialmente oranense, orgulloso de que él viva el mágico y difícil mundo de la actuación, donde será otro país, pero es el mismo amor por la profesión y el mismo juego al que se prestaba en los actos escolares, con vestuario cuidado por su madre.

 

 

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