Los transportes escolares serán los únicos vehículos de la capital salteña que puedan circular sin la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) que exige la ley nacional de tránsito.

Tras numerosas idas y vueltas ocurrió lo que viene pasando desde hace más de cinco años: los empresarios que lucran llevando y trayendo niños desde su casa al colegio y viceversa obtuvieron el aval del Concejo Deliberante, primero, y de la Municipalidad, después, para trabajar al margen de la legalidad.

Así las cosas, la Municipalidad envió al Concejo Deliberante la ordenanza ad referéndum que les permite a los transportes escolares no pasar por la RTO, que obliga la ley nacional de tránsito, y ayer se publicó en el boletín municipal.

El secretario de Tránsito de la comuna, Carlos Caruso, justificó la medida al asegurarle a El Tribuno que si bien la Municipalidad adhiere a la ley nacional de tránsito a través de la ordenanza 13.538/08, esa adhesión es parcial en algunos puntos y total en otros aspectos.

Casualmente en lo que respecta a la seguridad de los vehículos privados que transportan pasajeros (niños de hasta 12 años en este caso), la comuna decidió hacer valer su autonomía.

Caruso, quien días atrás había decidido junto a los concejales que el transporte escolar este año iba a tener que ajustarse a la ley para circular, no tuvo reparos en dar marcha atrás con su primera decisión al señalar que “los ediles capitalinos ya habían dado su acuerdo con la ordenanza 14.307 y que la misma ya entró en vigencia porque fue publicada en el boletín municipal”.

Gracias a la ordenanza, y según lo que manifestó el funcionario, los transportistas podrán hacer revisar sus vehículos con cualquier ingeniero especializado en revisión vehicular que esté avalado por el Copaipa. Si el profesional considera que los furgones de carga modificados caseramente cumplen con los 10 requisitos improvisados por concejales y funcionarios capitalinos, el transporte estará en condiciones de circular.

Pese a que las compañías automotrices fabrican vehículos de carga con características puntuales distintas a las de los vehículos de pasajeros, para Caruso, “un furgón de carga al que se le agreguen asientos puede ser considerado un vehículo de transporte de pasajeros”.

“De hecho, si yo me compro un furgón y le agrego cuatro asientos, puedo tranquilamente llevar a mis hijos con toda seguridad, todo depende de cómo se miren las cosas”, aseguró. Es más, manifestó que si el furgón de carga demuestra ser capaz de soportar el peso que se le ponga, ya es suficiente para trasladar pasajeros.

A cuatro días del inicio de clases, los transportistas lograron torcerle, una vez más, el brazo a la ley y llevarán a los chicos de Salta de un lado a otro en vehículos pensados para llevar cajas y bultos, a los cuales se les agregaron banquetas de madera revestidas de goma espuma y ecocuero.

A partir de la vigencia de la ordenanza (ayer) los empresarios tendrán dos días (jueves y viernes) para hacer el control de sus vehículos. Con las clases arrancando el próximo martes, la incógnita surge ahora en torno de cómo hará Tránsito para verificar que todos los transportistas hayan pasado la prueba de seguridad, al menos, ante un ingeniero habilitado.

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