Entre tantos sentimientos desparramados a modo de catarsis, Saúl Laverni, en una entrevista a La Nación, afirmó estar harto. "Sí, por momentos, me siento así. Los árbitros estamos hartos. Y yo también siento dolor y angustia. Si hablan de mi tarea, si me critican por lo que hice y me ponen un tres o un diez, está bien. Es una crítica que hay que asumir. Pero acá afectan mi honorabilidad."

Ésa es, también, la otra palabra clave en esta historia: los árbitros están cansados de que se toque su honor. Por eso hay cierto consenso entre los dos gremios, pese a su enfrentamiento, en tratar de parar un poco esta vorágine. El primer paso lo dio el Sadra, que lidera Guillermo Marconi, quien ayer presentó una nota en la AFA en la que pide que Julio César Falcioni se retracte por los conceptos que realizó respecto a Laverni tras el triunfo de Tigre frente a Boca. Y amenazan con llevarlo a la Justicia. 

El entrenador deberá pasar mañana por la AFA y declarar ante el Tribunal de Disciplina. "Pedimos las sanciones correspondientes por las declaraciones que efectuó, nos reservamos las acciones legales correspondientes y una posible acción penal por la tipificación de delitos de acuerdo con la ley de violencia en el deporte", comentó Marconi a La Nacion. Más allá de lo que suceda con la nota presentada, lo cierto es que ésta tiene aval estatutario: los artículos 157 y 260 del reglamento de transgresiones y penas estipulan de dos meses a tres años de suspensión para quienes ataquen la figura arbitral. 

Alejandro Toia, árbitro y director de la Asociación Argentina de Árbitros, declaró en el mismo sentido: "Me parece perfecta la presentación, estoy de acuerdo. Es lamentable lo que sucede. Hasta que no se tomen medidas, en esta etapa de definiciones siempre pasa que se desconfía de los árbitros". Quien debe tomar medidas es el Tribunal de Disciplina de la AFA, que no sanciona a los entrenadores por este tipo de hechos, aunque tienen los elementos como para hacerlo. Y así la rueda sigue girando y, en cierta forma, se genera una situación violenta que termina perjudicando a todo el fútbol. 

Desde el Colegio de Árbitros, que tiene como vicepresidente a Francisco Lamolina, también hubo malestar por tanta crítica hacia los jueces. Al respecto, Marconi levanta el guante y despotrica contra los rumores que siempre sobrevuelan sobre presuntos complots contra tal o cual equipo. "Boca se queja, River también. Lo mismo hacen San Lorenzo, Racing e Independiente. Todos los clubes grandes ven campañas en su contra. Al final habrá que pensar que todo es un complot y que es una campaña para que sea campeón Newell's", ironizó. Y dejó un párrafo sobre Falcioni: "Lo suyo fue grotesco. Pero no me extraña de él". 

Laverni volvió a apelar al sentimentalismo, y dijo: "Tanta crítica malintencionada te cansa y te harta. En la Argentina somos el hazme reír de todo el público. Dan ganas de decir «bueno, váyanse todos a pescar», por no decir algo más grosero. Pero hay que seguir, y yo entro en el campo con la cabeza arriba y salgo con la cabeza alta. Muero de pie como árbitro. La insignia de la AFA la llevo en el corazón y el escudo de árbitro lo llevo tatuado". 

Ayer, en el politizado mundo de la AFA, tras las críticas de Boca por la actuación del referí en su partido del fin de semana, se conocieron las próximas designaciones: Laverni dirigirá Aldosivi vs. Huracán, de la primera B Nacional. No hace falta leer entre líneas. 

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