Como un giro del destino o como una marca de buena suerte Romina Tejerina recibió la orden de libertad el mismo día que cumplía 29 años. Fue juzgada por el crimen contra su hija recién nacida y condenada a 14 años de cárcel. Cumplió una condena de 9 años, a los que debe sumarse los años que estuvo presa durante su proceso judicial. Entró al penal de mujeres de Alto Comedero en Jujuy siendo muy joven. Con tan solo 20 años vivió momentos demasiados duros.

Durante el proceso judicial en el que fue condenada, Romina denunció que quedó embarazada fruto de una violación. El acusado era su vecino, un comerciante que la doblaba en edad. Luego de siete meses de gestación Romina parió en el baño de su casa. Según la abogada defensora de ese momento, la joven vio en la cara de la bebé el rostro de su violador y no dudó en atacarlo. Hoy, su actual abogado, Segundo Soria, no quiere volver a tratar el tema del abuso sexual.

En el diálogo con El Tribuno se habló del proceso contra Romina Tejerina de aquel momento y aseguró: “El caso de Romina está juzgado y cerrado. En algún momento se denunció que fue violada. Eso es parte de la defensa anterior de la que yo no puedo hablar. Es una cosa ya juzgada. La Corte Suprema de Justicia aseguró que eso no había existido”.

Hace 10 años, Eduardo Vargas, el vecino de Romina acusado de violación, aseguró que la relación fue consentida. Estuvo detenido 23 días. Sin más palabras, ese proceso terminó ahí. Otro fue el camino que llevó la vida de Romina.

Durante los 9 años que estuvo detenida cumpliendo su condena por homicidio agravado por el vínculo, esta joven volvió a estudiar e incluso logró salidas temporales para trabajar en una ONG.

Teresa Fernández de López es psicóloga y acompaña a Romina en este largo proceso desde hace 10 años. En diálogo con El Tribuno, la especialista aclaró que durante los años en prisión la joven “pudo volver a estudiar, estuvo un año trabajando en una ONG donde tuvo contacto con el público y nunca fue agredida”. “La gente de esta ONG está muy contenta con ella y su manera de trabajar. Creo que ha sido un revuelo la libertad de Romina, porque se volvió a remover una historia que ya estaba cerrada”, agregó Fernández de López.

El regreso de Romina a la comunidad de Jujuy le mostró los viejos rencores y condenas que guardaron en su comunidad. Más allá del acoso mediático, los vecinos de los familia agredieron con insultos a su madre, a su hermana e incluso a ella durante sus primeros días de libertad. Su abogado cuestionó el trabajo que realizaron los periodistas: “En Buenos Aires no hay vecinos. Usted vive en un piso y no sabe quién está en el departamento de al lado. Pero en Jujuy es distinto”, destacó Soria.

Frente a este escenario de agresiones sería fácil pensar en dejar su vecindario y mudarse. Pero, como la mayoría de las familias del país, la de Romina no cuenta con los fondos necesarios. “Está estudiando y por empezar a trabajar. La situación penal de Romina es de libertad condicional, no hay nada raro como dijeron algunos”, aclaró su abogado.

Su abogado explicó que los pasos a seguir son que Romina cumpla con lo que manda la ley y siga su vida. “El caso ya está juzgado”, sentenció Soria.

El regreso a la libertad

En medio de esta hostilidad, Romina Tejerina cuenta con el apoyo de siempre de su mamá y su hermana. Son ellas la que la acompañan cuando tiene que salir a la calle. Pese a todo lo ocurrido, Romina ya se atreve a caminar sola por las calles de Jujuy.

Su psicóloga explicó que la joven ya a pensado que tiene que seguir adelante. “Es el trabajo que venimos haciendo. Ahora es el Tribunal el que le dio la libertad. El mismo Tribunal que la juzgó y la condenó”, agregó Fernández de López.

Más allá de los procesos judiciales también está el regreso a su hogar, al ritmo de una vida en familia que no es fácil. “Romina debe reinsertarse laboralmente porque su familia necesita que trabaje. Después está también reintegrándose con su grupo familiar. Ella se fue un día y hoy vuelve siendo una mujer”, explicó.

El tiempo cura las heridas y borra los recuerdos. Tal vez sea el tiempo el que permita a Romina Tejerina rearmar una vida mejor que la que vivió durante esta última década.

Teresa Fernández de López, su psicóloga, fue muy clara en su reflexión: “Nuestra sociedad acepta cada cosa, realmente pensar que Romina tenga que mudarse es terrible. Cumplió su condena, ya basta. ¿Qué más sanción quieren?” En silencio, sin contacto con la prensa y reducida a su círculo más intimo, Romina Tejerina busca rearmar su vida. Tal vez el regalo de la libertad en el día de su cumpleaños sea la señal de que todo puede cambiar.

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