Una fecha trágica y una coincidencia por lo menos sospechosa. Mientras en la lejana Buenos Aires se conmemoraba ayer el 18º aniversario de la voladura de la AMIA (mutual judía), en la cual fallecieron 85 personas, en Burgas, una ciudad turística de Bulgaria, ocurría un nuevo atentado contra la comunidad judía. Al menos 7 turistas israelíes fallecieron y más de 30 resultaron heridos en un ataque terrorista contra un colectivo con viajeros israelíes, según confirmó el ministro del Interior de Bulgaria, Tsvetan Tsvetanov, un hecho por el que el Gobierno israelí responsabilizó directamente a Irán.

En el momento de la explosión, unos 40 turistas se encontraban dentro del vehículo y el fuego afectó también a otros dos colectivos que estaban estacionados en el aeropuerto de esa ciudad del este de Bulgaria.

Varios testigos explicaron a los medios periodísticos que vieron a un hombre correr hacia el ómnibus y arrojar algo en su interior antes de que se produjera la deflagración. Los colectivos tenían que recoger a los turistas que llegaban a esta localidad procedentes de Israel. El ataque se produjo cuando el ómnibus estaba lleno de pasajeros. La televisora local indicó que todo el estacionamiento estaba lleno de restos humanos.

Fuentes del hospital de Burgas indicaron que 29 personas habían sido ingresadas, entre ellas 5 en estado crítico y 2 mujeres embarazadas.

Las autoridades cerraron el aeropuerto y tanto el primer ministro de Bulgaria, Boiko Borisov, como el presidente, Rosen Plevneliev, viajaron a la zona.

Burgas es la segunda ciudad más importante en la costa búlgara del mar Negro y en los últimos años se ha convertido en un destino vacacional muy popular entre los israelíes.

A principios de año, los medios locales revelaron que las autoridades de Israel habían advertido a las autoridades de Sofía sobre posibles ataques a turistas israelíes en ese país.

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