Oficialistas y opositores esta vez estuvieron en sendas parecidas. El duro comunicado de la Iglesia católica sobre el avance del narcotráfico en el país fue respaldado por diversos sectores de la vida política. Coincidieron no sólo con el crecimiento del negocio de la venta de drogas, sino también con el diagnóstico que alerta sobre la posibilidad de que Argentina enfrente una situación similar a la de México y Colombia.

El documento, que causó revuelo, fue dado a conocer el viernes por la Conferencia Episcopal Argentina, que ayer cerró la 106ª Asamblea Plenaria. Los obispos analizaron cuestiones vinculadas a la coyuntura e internas de la vida religiosa.

El gobernador bonaerense Daniel Scioli dijo compartir la visión de las autoridades eclesiásticas, aunque aclaró que la provincia de Buenos Aires se ha puesto a la vanguardia en la lucha contra las drogas. “Investigaciones dicen que a partir de la lucha que le hemos dado y la persecución permanente a estos mafiosos y criminales y mercaderes de la muerte, que son los narcos, se han ido desplazando a otros lugares del país como pasó también en Latinoamérica”, aseguró el mandatario.

El exjefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado Miguel Angel Toma alertó que Argentina es “un paraíso del narcotráfico y territorio de repliegue de muchas familias” dedicadas al negocio de las drogas y reclamó reconstruir la relación de los organismos de seguridad locales con los del resto del mundo. Toma señaló que el país es el tercer exportador de América Latina de droga, especialmente de cocaína, porque el país tiene “la frontera como un colador”.

Miguel Bazze, diputado radical, advirtió que lo que más preocupa es la respuesta del Gobierno, al minimizar la declaración de la Iglesia porque “demuestra que insiste en negar la realidad en lugar de trabajar para resolverla”. El legislador es vicepresidente de la comisión de Seguridad Interior y aventuró que “avanzará la cartelización y el dominio absoluto de determinados territorios por parte de grupos que se convertirán en la autoridad a respetar”.

Respuestas a las preguntas del Papa

Los obispos cerraron la 106ª Asamblea Plenaria del Episcopado con un evaluación de las preguntas enviadas por el papa Francisco sobre las nuevas realidades familiares. En ese cuestionario, el Pontífice argentino formula 38 interrogantes a los obispos del mundo sobre problemáticas inéditas para la institución familiar como la difusión de las parejas de hecho, las uniones entre personas del mismo sexo “a las que no pocas veces se consiente la adopción de hijos”, los matrimonios mixtos o interreligiosos y la familia monoparental.

Los obispos, encabezados por José María Arancedo, también abordaron otro tema delicado: la anotación sacramental en casos de cambio de género.

 

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