En momentos en los que la inflación no da tregua y los precios no encuentran una estabilidad acorde al bolsillo de los consumidores, alcanzar la canasta básica total (incluye alimentos y servicios) se volvió complicado para los salteños. Sin ir más lejos, la canasta básica de alimentos, ese listado que contiene los elementos imprescindibles para que una familia pueda nutrirse, se aleja cada vez más de la realidad. Una prueba de ello: 1 de cada 3 salteños que residen en capital son pobres, es decir perciben ingresos que se encuentran por debajo de la canasta básica total, hoy ubicada en los $3.628,59 (para una familia tipo compuesta por padres y dos hijos).

En números absolutos, y según el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana y el Indice Barrial de Precios, la cantidad de salteños que residen en la capital y que son pobres asciende a 195.196 personas, de un total de 536.113 habitantes. Es decir, el 26,34% de los hogares (unos 36.157) están insertos en la pobreza.

Hay datos más duros aún: el mismo estudio estima que en la capital son 32.631 los individuos que viven en condición de indigencia (6.473 hogares), en decir que no llegan siquiera a cubrir la canasta básica de alimentos, ubicada en los $1.598,50.

El aumento que se registró en la canasta básica de alimentos para el mes de enero fue del 1,35% respecto del mes anterior. De diciembre del año pasado a enero del corriente período aumentó $21, 35. En tanto, la canasta básica total se incrementó, según informa Isepci, el 2,7%, lo que representa una suba de $95,78.

En diálogo con El Tribuno, Gustavo Faquharson, delegado de Isepci, explicó que “los datos de pobreza en la capital salteña son muy altos, pero no hay acciones concretas para combatir y lograr que la gente salga de esa situación”. Para éste, la mirada conservadora del actual Gobierno provincial los lleva a considerar que la “pobreza es algo que está y va a estar siempre. No hay políticas para paliar esa situación y solo se conforma con la entrega de bolsones. Me refiero a que no hay soluciones de fondo”.

Piden cambios en la canasta

Faquharson adelantó que es prioritario que se modifique la canasta básica de alimentos, e incluso la total, ya que al haber pasado tantos años desde que se creó esa lista con 50 alimentos, los gramajes e incluso varios tipos de productos ya no son los adecuados.

“La canasta actual quedó obsoleta, y eso es evidente. Con la Universidad Nacional de Salta (UNSa), estamos haciendo una investigación en el área de nutrición, porque hay productos que deberían incorporarse y además modificarse los gramajes”, sostuvo éste, y puso como ejemplo que se contempla un litro de leche por familia por cada día.

No solo la canasta plantea quien es pobre y quien no. En Salta, la pobreza estructural es alta. No es un invento de ningún medio, basta con chequearlo en los últimos datos que se presentaron el año pasado, respecto del último censo: 287 mil salteños están sumergidos en la pobreza estructural. Una cifra que explica la necesidad de fortalecer la generación de empleo y mejorar la educación.

 

 “Una realidad que espera sensibilidad”

 

Cientos de datos hay sobre la pobreza en Salta. Hasta se podría hacer un compilado que superaría cualquier tomo de historia. Pero, más allá de las cifras, hay una realidad escondida, y es la que miles de salteños necesitan superar. Hablar de pobreza no es dar una noticia. La excede en sí misma. Hablar de la cantidad de gente que vive privada de necesidades elementales no es ir contra un gobierno en particular, ya que no se le puede atribuir la culpa a uno en especial. Se trata de un problema serio, que no es nuevo pero cuya antigedad revela que la dirigencia necesita encarar un intenso debate sobre cómo superarla. El tiempo pasa, y ese debate, tan imprescindible, se reemplaza con discusiones inocuas que reflejan la inmadurez política. Mientras, los que sufren esperan respuestas. Esperan “sensibilidad”. Y eso es lo que reclaman. Comprensión, que entiendan que su situación excede a cualquier bolsón. Quieren oportunidades, así como garantías de que encontrar un trabajo no es imposible. Esa es la obligación de un Estado de Derecho. Esa justamente. Y no solo de la clase política, sino de la sociedad. Son pocas, por no decir nulas, las veces que se escucha a dirigentes discutir sobre cómo sacar de la pobreza a quienes confiaron en ello. “Humildes, mis queridos”, y otros cientos de calificativos decoran los discursos. Discursos que se esfuman tan rápido como se pronuncian. Acción. No más que eso quiere la gente. Acción.

Los datos

Porcentualmente, Salta es, después de Formosa, la provincia con mayor índice de necesidades básicas insatisfechas, indica el Indec.

Salta se encuentra entre las jurisdicciones que menos dinero recibe en concepto de coparticipación, y es una de las que más necesidades tiene.

El 8,9% de los hogares en Salta, viven en condición de hacinamiento. Unas 14.806 familias salteñas viven en ranchos precarios.

Hay 24.120 familias que esperan una vivienda del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). Un número similar, está en la lista de la Subsecretaría de Tierra y Hábitat.

Las cifras

195.146 es el número de habitantes que no llegan a cubrir el costo de la canasta básica total (en Salta capital).

$3.628,59 es el monto que necesita una familia tipo para cubrir la canasta básica total, según datos de Isepci y del Indice Barrial de Precios.

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