Rogelio Frigerio es economista, diputado del PRO por la ciudad de Buenos Aires y nieto del fundador del desarrollismo, Rogelio Frigerio.
En una entrevista con El Tribuno durante su paso por Salta esta semana, el especialista analizó la gestión económica del gobierno kirchnerista al cumplir diez años en el poder. Afirma que fue una “década desaprovechada”, y con preocupación observa el modelo económico planteado desde la Casa Rosada para los próximos dos años. “Un día después de esta década de bonanza, uno de cuatro argentinos es pobre, uno de cada diez argentinos se va a dormir con hambre, hay 12 millones de trabajadores, según datos del Indec, que ganan menos de 100 pesos por día”, advierte. En este contexto, Frigerio destaca que, por estos datos, “no hay nada que festejar”.

A una semana de los festejos oficialistas por sus diez años de gestión, ¿se podría decir que fue una década ganada en materia económica?

Yo diría que en materia económica y en materia social fue una década desaprovechada. La Argentina, como el resto de la región, vivió diez años inigualables desde el punto de vista de la bonanza externa. Probablemente nunca se repitan los términos de intercambio, el precio de los productos que Argentina exporta en relación a los productos que tenemos que importar. Seguramente en la región no serán tan favorables en el futuro ni lo fueron en el pasado. En los últimos diez años, nunca en la tasa de interés el costo del capital fue tan bajo como estos años y hay algunos países de la región que lo han aprovechado, han incluido millones de sus compatriotas en la clase media, han sentado las bases de un crecimiento más sostenible y Argentina dejó pasar ese tren. Por eso, lo década desaprovechada. Un día después de esta década de bonanza uno de cuatro argentinos es pobre, uno de cada diez argentinos se va a dormir con hambre, hay 12 millones de trabajadores, según datos del Indec, que ganan menos de 100 pesos por día. Y hay un millón de jóvenes o más que no estudian ni trabajan. El 40 por ciento de la economía sigue siendo informal. Me parece que eso no da para festejar. Creo que los argentinos nos volvimos un poco conformistas. No estamos tan mal como en el 2001. Es cierto, hay inflación, pero no hay hiperinflación. Hay incertidumbre respecto al empleo, todavía el desempleo es bajo. Estamos discutiendo cosas que en el resto de la región no se discuten. La Argentina es el único país del mundo donde faltan los dólares. Sobran los dólares en todos lados y faltan en Argentina, el país en la región con más inflación.
Es el único país en el mundo donde caen las reservas. Es el país que menos ha invertido en infraestructura en términos de tamaño de su economía. La verdad es que hay mucho por hacer y creo que más que debatir sobre lo que pasó lo enriquecedor es debatir sobre lo que se viene para no volver a cometer ese error. Yo creo que si tenemos suerte este tren del progreso va a volver a pasar y así los argentinos no tenemos que volver a cometer el error de dejarlo pasarla. Para eso hay que hacer determinadas cosas que no se han hecho durante estos diez años

Hace dos años, el Gobierno volvió en cierta medida a poner en la agenda política a la economía. ¿De alguna manera esto no implica un reconocimiento de los problemas?

Lo que hace el Gobierno es poner parches cuando el relato ya no puede encubrir la realidad. Entonces cuando ya la inflación no se puede soslayar hace un congelamiento de precios, llama a los militantes a controlar los supermercados, de alguna manera privatiza un rol del Estado. También en este sentido admitiendo que lo que se ha destruido en la Argentina es el Estado y su capacidad de controlar. Cuando le faltan dólares y no lo pueden ocultar hace un cepo cambiario, algo que no existe en ninguna parte del mundo. Cierra las importaciones para intentar que no se vayan dólares por esa vía. Cuando el relato ya no puede cubrir la realidad, adopta medidas que en el 100 por ciento de los casos son parches, son medidas casi espasmódicas que lejos de ir al centro de la cuestión y resolver las causas de los problemas intentan tapar los síntomas. En general no tienen éxito salvo en los primeros tiempos pero obviamente esto es como querer curar una infección con una aspira. Acá hay que ir a las causas concretas de los males en Argentina de la falta de inversión, de la inflación, del hecho que nuevamente tenemos problemas con la balanza de pago, somos el único país del mundo donde esto ocurre. Estas cosas hay que enfrentarlas con un programa económico que ataque todas estas cuestiones en manera integral y en su causa. Este modelo no ha tenido un programa económico. Originalmente tuvo unos pilares que fue el dólar caro y el superávit fiscal y comercial. De eso no quedó nada. Hoy ese dólar caro se transformó en perdida de competitividad sobre todo para las economías regionales. El superávit fiscal se transformo en déficit. En diez años Argentina perdió cinco puntos del producto en término fiscal. Y el superávit comercial se sostiene por los precios internacionales extraordinarios para la exportación argentina y porque se pisan las exportaciones. Acá también juega otro factor determinante para explicar porque Argentina no ha progresado en estos diez años aprovechando el potencial que tenía, el problema energético. Argentina va a importar este año más de 12.000 millones de dólares de combustible de algo que tenemos de sobra en nuestro subsuelo y que no explotamos por falta de inversión y decisión política.

¿Considera que la medida de expropiar parcialmente YPF fue una medida parche?

Todas estas medidas son parches. Cuando al Gobierno le faltaron pesos nacionalizó las AFJP, usó el ahorro de los jubilados para financiar el gasto público populista. Intervino el Banco Central. Cuando le faltaron dólares, hicieron el cepo cambiario y cerraron las importaciones. Cuando se hizo evidente el problema energético en vez de fomentar la inversión lo que hizo fue nacionalizar parte de las acciones de Repsol no entendiendo que de esa manera no se corregía el problema. Eso lejos de fomentar la inversión, la repele aún más. De alguna manera da señales contradictorias a lo que esperan los inversores que son seguridad jurídica respecto de los derechos de propiedad.

Desde su bancada se manifestaron contrarios del proyecto para blanquear dólares...

Nos ponemos en contra de una medida como la del blanqueo como en su momento en soledad nos opusimos a la nacionalización de YPF, básicamente porque creemos que no son medidas que hace el día a día de la gente. Después de apropiar las acciones de Repsol no hubo más nafta, más barata, sino todo lo contrario. El blanqueo no va a solucionar la falta de dólares en Argentina. La fuga de divisas se da por desconfianza de aquellos que hicieron de manera licita el dinero. Entonces lo sacan del sistema por falta de confianza. O de aquellos que sacan sus ahorros del sistema porque es dinero mal habido. Probablemente del blanqueo venga algo de esto último. Así es que aquel dinero que se fue por falta de confianza va a volver ahora. Si hay algo que falta en este modelo es la falta de confianza. Si entra algún dinero va a ser mal habido. Además eso es criticable desde el punto de vista ético y republicano. Es una pésima señal para todos los argentinos que cumplen con las obligaciones tributarias e impositivas.

Para que el Gobierno realice fuertes cambios en materia económica, ¿debería pagar elevados costos políticos?

Primero para implementar otro programa, lamentablemente, vamos a tener que esperar hasta el 2015. Este gobierno parece no entender cuáles son los problemas y mucho menos encontrar una solución para estos problemas. En la agenda oficial nunca se habla de la inflación, nunca se habla de la inseguridad, nunca se habla de la incertidumbre que tiene la gente a perder el empleo y la dificultad que avizora por encontrar otra fuente de trabajo. No se habla de la preocupación que tienen los ahorrista en mantener ese dinero en el tiempo. La agenda va por una lado y el relato oficial por el otro. En ese sentido es difícil que este gobierno en los más de dos años que le queda por adelante adopte cambios que pueden ir en el sentido de solucionarle los problemas a la gente. Hay que ver con qué se encuentra la gente en 2015. El deterioro que tiene este modelo por mala praxis es muy alto. En los últimos dos años por el fuerte deterioro no sabemos a ciencia cierta con qué nos vamos a encontrar. Yo creo lo que determinante hoy es el factor externo. Cómo sigue jugando el mundo a favor de Argentina. Porque, insisto, a contrario de lo que dice el relato de que el mundo se nos cayó encima y si se nos cayó encima lo hizo con una precisión asombrosa porque cayó solamente encima de Argentina y no encima de Uruguay, Paraguay, Brasil, Chile, Colombia. Todos estos países están aprovechando mucho más el contexto internacional y es este mundo el que ha permitido por ejemplo crecer a tasas chinas y este mundo el que hoy juega de pulmotor oficial para este modelo. Sin estas variables exógenas, externas, este modelo hubiese hecho aguas y lo sostiene la soja a 500 dólares la tonelada. Si esto se sostiene unos años más creo que ese puede ser facilitar las políticas que necesita la Argentina para aprovechar este contexto internacional y transformarlo en beneficios sociales, en una verdadera inclusión social.

El Gobierno siempre los señala como el grupo de los “devaluacionistas”, ¿ya estamos en una situación de devaluación? ¿Hace falta devaluar?

Yo no creo en las soluciones mágicas. Los problemas de Argentina son muy complejos y hace falta un programa integral que ataque todos los problemas, las verdaderas causas de estas dificultades. Este es el gobierno que más devaluó en la región. Ha devaluado en un 85 % desde que asumió. Y somos el país que más ha crecido, con más problemas, con más inflación, con menos reserva. Argentina perdió competitividad por la inflación.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...