Un correo electrónico, una llamada telefónica o incluso el murmullo de una conversación captada por la vibración de una ventana son algunos de los datos que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos puede recabar con su maquinaria sofisticada.

Su trabajo consiste en utilizar las supercomputadoras más vanguardistas del mundo y posiblemente los sitios de almacenamiento de bases de datos más grandes del planeta para analizar y depurar enormes cantidades de datos.

La información analizada puede haber sido robada de la computadora portátil de un funcionario extranjero por un agente de la CIA, interceptada por un avión espía de la Armada volando cerca de la costa de China, o, como los estadounidenses se enteraron la semana pasada, obtenida de los registros de llamadas telefónicas de Estados Unidos.

Los decodificadores en la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés), con sede en Fort Meade, Maryland, utilizan software para buscar palabras clave en los correos electrónicos o patrones en los números de teléfono que podrían vincular blancos terroristas conocidos con posibles sospechosos.

Entregan esa información a las 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos y a autoridades policiales, dependiendo de quién tenga acceso a qué tipo de información, con lo cual actúan como portero y, dicen, como guardián de las libertades civiles.

La agencia supersecreta se encuentra bajo los reflectores tras las revelaciones de la semana pasada de dos programas de vigilancia. Uno consiste en la recolección de cientos de millones de registros telefónicos de clientes en Estados Unidos. El segundo recaba audio, video, correos electrónicos, fotografías y búsquedas por internet de extranjeros fuera de Estados Unidos, y probablemente de algunos estadounidenses en el proceso, que utilizan las grandes empresas de internet como Microsoft, Google, Apple y Yahoo.

Londres se ataja

El ministro británico de Exteriores, William Hague, dijo ayer que el centro de escuchas GCHO actúa dentro de la legalidad, después de que se haya publicado que registra datos de internet a través de un programa secreto estadounidense.

En un programa de la BBC, Hague afirmó que la actuación del centro de escuchas y decodificación de los servicios secretos británicos, ubicado en Cheltenham (oeste de Inglaterra), está autorizada, es necesaria, proporcionada y va dirigida a posibles amenazas.

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