El domingo por la noche millones de argentinos conocieron al municipio salteño de Rivadavia Banda Norte, conocido como Morillo. Estampada sobre la fantasmagórica estación Coronel Juan Solá, del desaparecido Ramal C-25 que surcaba su trazo por el chaco salteño, la población chaqueña conmocionó a los televidentes del programa con más audiencia del país. La onda expansiva se replicó por las redes sociales en un tono de indignación. El programa de Jorge Lanata Periodismo Para Todos, que se emite por Canal 13, reveló lo que para muchos compatriotas resultó indignante: el drama de la desnutrición, que en Salta alcanza a más del 10 por ciento de los chicos de entre uno y cinco años. No por nada Salta es la segunda provincia más pobre del país, con la desocupación más alta de la región, por encima de Jujuy, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.

Morillo es la cabecera del departamento Rivadavia. Está sobre la ruta nacional 8, a 430 kilómetros de Salta Capital y 170 de Embarcación. Tiene 12.824 kilómetros cuadrados de extensión, más de la mitad de lo que tiene la provincia de Tucumán, unos 22.524 kilómetros cuadrados. Rivadavia tuvo el récord de la temperatura más alta alguna vez registrada en América del Sur, el del 11 de diciembre de 1905 cuando el termómetro escaló a 48,9 grados. En Morillo hay cuatro pozos de agua. Una reacción química hecha por el hospital en 2011 mostraba rastros de sustancias tóxicas para el hombre. Es esta combinación de pobreza estructural, clima extremo, distancias infinitas, pocos recursos del Estado y falta de agua potable lo que derivó en al menos ocho pequeños muertos por desnutrición.

Según el Anuario Estadístico 2012, que realiza en Gobierno de la Provincia, más del 10% de los chicos de entre uno y cinco años tiene problemas de desnutrición. Un extenso parte oficial informó ayer que en 2012 la desnutrición alcanzó al 10,8% de los chicos de esa población, una cifra mayor a la de 2011, cuando alcanzó al 10,6% de esa franja etaria.

Otro dato que reveló la oficina de prensa oficial es que el sistema de Salud cada vez puede controlar a menos chicos: en 2012 se controlaron 21.952 menores de un año, unos 1.494 niños menos que en 2011, por lo que la cifra real de desnutridos podría ser mayor.

La Secretaría de Nutrición y Alimentación saludable reconoció ayer a El Tribuno esa merma en la que la cantidad de chicos controlados obedece a que “se necesitan más agentes sanitarios”.

El Anuario también refleja que en 2011, al menos 1.289 bebés que no cumplieron el año no pudieron acceder a los alimentos necesarios para su normal desarrollo, tanto físico como psíquico. Para llevar adelante ese control el Estado cuenta, entre los departamentos de Orán, San Martín y Rivadavia, con 98 puestos sanitarios, 27 centros de salud y 15 hospitales. En 2012 se capacitaron 710 agentes sanitarios en toda la provincia.

En los primeros meses de 2011 la desnutrición en Salta empezó a ganar los titulares nacionales. Hubo conmoción por la muerte de al menos nueve niños por desnutrición, la mayoría de comunidades aborígenes del norte provincial. Al menos cinco de esos chicos eran de Rivadavia Banda Norte. “Con el agua vienen las diarreas, las bacterias y virus que se vuelven enfermedades. Los chicos con bajo peso están controlados, pero pueden sufrir diarreas en verano y eso puede ser mortal si están muy lejos del hospital”, había dicho a El Tribuno en diciembre de 2011 la entonces responsable del hospital de Morillo, la doctora Fernanda Siuffi. Hoy el pueblo sigue sin agua potable. La localidad de Los Blancos sigue teniendo agua salada y en Capitán Juan Pagés hay problemas con la bomba. En febrero de este año murieron por desnutrición Melba Antolina Bisón, de un año y medio, oriunda de la misión aborigen Chañar 2, y la pequeña wichi Arminda Solís.

Más del 30% de los salteños es pobre y más del 11% es indigente. Según ese estudio del Instituto de Investigaciones Sociales, Económicas y Política Ciudadana, solo en la capital salteña 195.000 personas viven en la pobreza. En 2012, Salta fue la segunda provincia que menos presupuesto recibió de la Nación. Hay 50.000 personas que viven en casillas y 70.000 en ranchos, según el Censo 2010.

La palabra de la intendenta

La intendenta de Morillo, Marcela Carabajal, dijo que el informe televisivo le produjo rabia e impotencia. “Parecería que no estamos trabajando, cuando en realidad realizamos un esfuerzo muy grande todos los días para poder llevar el municipio adelante y, aunque faltan muchísimas cosas por mejorar, también es cierto que hemos hecho muchas cosas que no fueron mencionadas. Tenemos pocos recursos y los usamos para cubrir la demanda, que es mucha. Es verdad que faltan recursos, personal y medios de movilidad, pero los médicos hacen un esfuerzo sobrehumano con el control del los chicos con bajo peso. Acá todo es muy complicado. Recién en julio conseguimos un camión cisterna para llevar agua a comunidades alejadas, pero me largo a llorar cada vez que tengo que cargar el tanque con 200 litros de combustible”, graficó la mandataria a El Tribuno.

Para Urtubey, Lanata no miente

Por Rubén Fernández Paz

El gobernador Juan Manuel Urtubey parece tener una doble vara para medir los hechos, según quién los de a conocer.

El domingo el periodista Jorge Lanata relató, con testimonios conmovedores, mostró como se vive el hambre y la pobreza en el pueblo de Morillo, en Rivadavia Banda Norte. Frente a la crudeza de las imágenes, el mandatario admitió ayer que “lo que hicimos hasta ahora no alcanza”, y dijo que no iba a cuestionar la “intencionalidad política” del informe.

En el verano de 2012 El Tribuno publicó varias muertes de niños por desnutrición, muchas de ellas en Morillo. El tratamiento que recibió del gobernador no fue tan considerado como con Lanata. Prefirió acusar: “El Tribuno miente”. Hoy las muertes por desnutrición siguen, aunque no las publique El Tribuno.

 

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