De los personajes fabulosos que en nuestra región han encontrado una ubicación tan precisa que parecen originales, "La Viuda" es la que más ha tomado caracteres locales habitando definitivamente la mítica del Noroeste argentino. Aunque su historia es antigua como la Humanidad y se ha renovado en América, donde se la conoce desde Alaska hasta Tierra del Fuego. La existencia de "La Viuda" habla de la mujer sola, del peligro mágico que para el varón suponen las que han sido descorazonadas. Su historia cuenta de una mujer que en diversas situaciones se les aparece a los hombres con una sensualidad irresistible, pero que de la hermosura pasa al horror absoluto. En general su situación fantasmal es producto de una pérdida, a la que quiere reparar pidiéndole amor al asustado varón.
El recelo primal de los varones al misterio de la mujer se expresa aquí como una generadora de miedos en medio de la oscuridad. De una sombra, de un recodo del camino, junto al umbral de una puerta puede aparecer La Viuda, sorprendiendo a los descuidados y finalmente dejándolos vacíos y locos. Una historia lejana y similar se encuentra en la tradición jasidíca del pueblo judío. Su personaje principal es Lilith, la primera esposa de Adán, luego reemplazada por Eva. Seguramente otros personajes similares deben encontrarse en otras latitudes y culturas. Debemos tener en cuenta que la Humanidad ha pasado más tiempo adorando a la Diosa Madre que al Dios Padre. Por milenios las primeras sociedades lograron convivir gracias al matriarcado y muchas de nuestras concepciones más básicas como personas sociales se remiten a aquella época primigenia. Sacerdotisas, madres, administradoras del alimento, del sexo y de la procreación, el poder tuvo que ser arrebatado al cenáculo femenino. Muchos relatos mitológicos hablan de ese momento, como la leyenda de "La vagina dentada" de los wichís.
Mujer en la sombra
Tal vez por esa común base, la leyenda de La Viuda se la encuentra repartida por todo el mundo, en diferentes momentos históricos. Pablo Fortuny, en "Supersticiones Calchaquíes", cuenta sobre una Viuda de Los Sauces, que asustaba a los desprevenidos. Hasta que un gaucho se animó a toparla, sacó el puñal y se lo clavó en el pecho. Sintió "que no era de carne y hueso, sino algo fofo, como de lana", dice. De Corralito el mismo autor cuenta que "una señora, gravemente enferma, hizo jurar a su esposo, que no se casaría con otra, si ella fallecía. El juró. La señora murió, pero el marido se 'juntó' a poco de andar. Un día, cuando volvía de San Carlos, le apareció La Viuda. Montó en ancas de su caballo y le puso las manos frías en el cuello gritando: '¡Falso! ¡Traidor!'. Al poco tiempo el hombre murió", dice. Julio Díaz Usandivaras, en el libro 'Folklore y tradición', dice que un vallisto le aseguró que: "Una noche el patrón me mandó a la Isla. Yo conocía el camino pero al acercarme a unos sauces se me atravesó un perrazo negro. El caballo pegó una tendida. Sentí un bulto que me echaba los brazos al cuello cuando gané la otra banda, un alarido fiero y triste como llanto de mujer rajó la noche y se apagó en el monte. En la casa de don Vallejos tuvieron que bajarme del caballo", termina la historia. En la Salta más moderna también se había instalado el mito. En los años 70, apenas inaugurado el barrio El Tribuno, se aseguraba que en la Rotonda de Limache los automovilistas nocturnos se encontraban de repente con que una mujer iba junto a ellos en el asiento del acompañante. La mujer acariciaba al conductor y de repente lanzaba un grito que podía hacer estrellar al conductor.
Con la llegada de la luz vial, la televisión y otros barrios que achicaban la lejanía, la aparición seguramente se fue hacia otros terrenos más oscuros y, sobre todo, más crédulos.

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