En la guardia la gente esperaba paciente ayer a media mañana. No estaba saturada como otras veces. Y, de 8 consultas realizadas, solo un hombre se quejó porque desde las 8.30 que estaba con un fuerte cólico abdominal y todavía no lo atendían. Ya no doy más, no aguanto más", dijo Rodolfo, de barrio Palmeritas, en el oeste de la capital salteña.
Mirta, de Castañares, opinó que "atienden bien, no tengo quejas y no escucho quejas de la gente, pero creo que el problema es la falta de lugar, hay gente en camillas en los pasillos. Creo que el hospital tiene que funcionar mejor, tiene que ser más ágil".
Un joven con su cabeza cubierta por la capucha de su buzo, apoyado sobre la pared, pidió no ser interrumpido en su sueño, porque lo llamarán "para ver a un familiar internado".
Oriundas de El Galpón, Cristina y su mamá, que esperaban noticias de un familiar internado, dijeron haber sido atendidas sin demoras.
Paola tampoco manifestó quejas por la atención y, en cambio, llamó la atención sobre la conducta de la gente, que "no cuida para nada la higiene de los baños. Es una suciedad insoportable, pero en eso estamos todos involucrados; depende de nosotros".
51 mil son los pacientes atendidos en la guardia durante los seis primeros meses del año. La cifra no tiene modificaciones, prácticamente; lo que cambia es la complejidad de las afecciones.
Consecuencias de las medidas de los anestesistas
Un paciente estuvo 12 días esperando una cirugía, hasta que decidió irse. César Gutiérrez (67) tiene una patología que obliga a la operación para no condicionar el futuro funcionamiento de los riñones.
Para la intervención, el hombre se internó en el hospital San Bernardo el 29 de mayo y permaneció ahí hasta antes de ayer, pero no lo operaron. "Estuve 12 días sin hacer nada", resumió.
El martes 9 lo prepararon para la operación, le colocaron el suero, lo higienizaron, pero enseguida llegó el urólogo y le dijo que era imposible la intervención porque el quirófano no estaba disponible. "Hay dos quirófanos en Urología y uno no funcionaba porque los anestesistas no lo habilitaban porque están reclamando por el pago de una productividad adeudada", comentó César.
Y recordó: "Ese martes me dijeron que la operación sería el jueves siguiente (por antes de ayer). Otra vez se repitieron los preparativos para nada. Las dos veces estuve vestido para el quirófano".
"Esperé con la sonda colocada y a eso de las 14 me informaron que no me iban a poder operar, ante lo cual decidí abandonar el hospital".
El próximo turno para operar es el martes pero "como no tengo garantías, iré a averiguar en el Oñativia", adelantó.
"Yo comparto los reclamos salariales, imagino que no están bien pagados, pero impedir el uso del quirófano mediante la ausencia hasta viola la ética médica", remarcó César Gutiérrez.

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