“Nuestro matrimonio fue noble y legítimo”

Mauricio Ossola, el joven abogado salteño que se casó con su tía abuela y hoy puja contra la Anses por la pensión, compartió con El Tribuno la historia de su singular relación con Yolanda Torres.
 
Mauricio, ¿cómo transcurrió tu vida junto a Yolanda? 
Desde que nací estuve con ella en la misma casa. “Ula”, como la llamábamos cariñosamente, siempre nos dio a mí y a mis dos hermanos un trato maternal.
Yolanda y mi abuela completaron de alguna manera la labor de nuestra madre.
Cuando cumplí 18 años empecé a hacerme cargo de las responsabilidades. Ella, pobrecita, tenía un sinfín de padecimientos y enfermedades que la postraban, pero siempre nos dio el mismo afecto.

¿Fue un sostén del núcleo familiar?
Sin dudas. Y fue un sostén importante en momentos difíciles.
En 2009, la vida se nos complicó tremendamente. Mi padre enfermó y, por los avatares de la vida, terminaron separados con mi madre.
Yo estudiaba abogacía a distancia en la Universidad Nacional de Tucumán. Con el núcleo familiar roto, un día le dije a Yolanda: mirá “Ulita”, voy a tener que dejar los estudios. Esas fueron las circunstancias que antecedieron a nuestra decisión de casarnos.

¿Cómo continuaron las cosas?
Yolanda insistía en que tenía que recibirme. Me decía: “Yo te voy a ayudar, porque vos siempre te preocupás por mí, me acompañás a los médicos y estás todo el día encima de mis problemas”. Pasado un tiempo, le pregunté qué le parecería a ella si le propusiera que nos casemos...

¿Amabas a Yolanda? 
Yo amaba a Yolanda del modo más puro en que se puede amar a alguien, y ese sentimiento, como también el dolor que me dejó su pérdida, me acompañará hasta el último de mis días. 

¿Cómo definirías al camino que ambos eligieron tomar?
 Nuestro matrimonio fue una decisión noble y legítima. Ella fue un sostén importante en mi vida y esa fue su última voluntad. Antes de casarnos me hizo prometerle que jamás dejaría que mis hermanos queden desamparados. 

Ante el paso que decidieron dar con Yolanda, ¿que reacciones hubo en el seno familiar?
Hubo preocupación. También en “Ula”, porque con más de 90 años tenía una lucidez asombrosa, pero ignoraba las cuestiones de derecho y quería estar completamente segura de que nuestro matrimonio no tendría ningún vicio de ilegalidad. Yo ya tenía aprobado derecho de familia y había cursado derecho previsional, por lo que les aclaré a todos que nuestro matrimonio gozaría de pleno reconocimiento y legitimidad.
Les mostré los textos de las normas, doctrinas e incluso fuimos a la Anses, donde nos ratificaron que no existía impedimento legal para casarnos.
 
¿Como se explica, entonces, que la Anses haya desestimado el pedido de la pensión?
Aún no me notifiqué de esa resolución, pero adelanto que voy a recurrirla y llegaré, de ser necesario, hasta las últimas instancias de la Justicia Federal para defender ese derecho. Cuando comencé a gestionar la pensión, a mediados de 2016, presenté todos los papeles y acredité todos los extremos fácticos que la ley me pedía. Si tengo que ir hasta la Corte Suprema, lo haré, porque el rechazo a mi petición es infundado y no traicionaré la última voluntad de Yolanda ni el juramento que le hice.

 En el informe de la inspección socioambiental se asentó que vecinos manifestaron desconocer que ustedes se habían casado ¿Tenés algo para decir al respecto? 
 Por supuesto. Me parece perfecto que la Anses disponga este tipo de medidas, pero deberían realizarse como corresponde. Al lado de nuestra casa construyeron un edificio en el que no conozco a ninguna persona. ¿Qué podrían saber esos vecinos de nosotros y de nuestro discreto matrimonio civil? 
Tengo muchas cosas para reprochar de esa inspección, pero lo que más me molestó es que una funcionaria de la Anses, que tenía que realizar un informe socioambiental ajustado a normas procedimentales claramente definidas, emitiera, de forma oral, juicios personales sobre mi relación con Yolanda, basados en su entera subjetividad.
 
¿Imaginás lo que podría suceder con el sistema jubilatorio si se multiplicaran casos como el tuyo? ¿No crees que haría falta ajustar leyes en el Congreso? 
Honestamente, no creo que pudiera llegar a darse un efecto dominó, pero comparto que el Congreso siempre puede, si quiere, mejorar las leyes.

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