La jueza Zunino dispuso que el cura Rosa siga privado de su libertad

Al no haberse producido modificaciones sustanciales que ameriten dejar sin efecto la prisión preventiva, la jueza de Garantías Ada Zunino resolvió que el cura Agustín Rosa Torino continúe detenido en la unidad carcelaria local. Lo hizo a partir de los fundados argumentos expuestos por la fiscal de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual N° 2, Luján Sodero, quien expresó su total rechazo al pedido de revisión de la prisión planteada por el abogado Raymundo Sosa, defensor del religioso.

En la causa 139.461/16 el cura está imputado por "abuso sexual ultrajante, agravado por ser ministro de culto reconocido", del que habrían sido víctimas dos exnovicios y una exmonja de su congregación religiosa. Rosa Torino está privado de su libertad desde fines de diciembre de 2016 y por las graves denuncias que pesan en su contra el Vaticano le suspendió la licencia como sacerdote y ordenó la intervención del Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, del que es su fundador. Se trata de una congregación religiosa que funcionaba en la parroquia de la Santa Cruz, en esta ciudad, con representaciones en todo el país, además de México, Chile y España.

En su escrito el abogado Sosa señala que por la gravedad del delito que se le imputa al cura y el tiempo que se necesitaba para la producción de pruebas, consideró ajustado a derecho que la jueza Zunino haya dispuesta, en su momento, la prisión preventiva. Sin embargo el letrado considera que ya han pasado 4 meses de intensa actividad y que llegó el momento que el proceso continúe, pero con su cliente en libertad. Interpreta la defensa que desde el inicio del proceso hasta la fecha han variado sustancialmente las circunstancias consideradas para ordenar la prisión preventiva. Advierte Sosa que en lo referente al peligro procesal, producción de las medidas probatorias pendientes, informes psicológicos, ambientales y psiquiátricos de la víctima y del imputado, ha desaparecido toda posibilidad de entorpecimiento u obstaculización en la investigación. Sostiene que como surge de la compulsa del legajo de investigación fiscal, ya se consumó la totalidad de los actos procesales probatorios, con lo cual se ha diluido el peligro de entorpecimiento de justicia. Según el defensor, las pericias psiquiátricas al cura revelan falta de peligrosidad y que los dos jóvenes que lo acusan de abuso sexual son personas con una historia familiar en las que prevalecieron la falta de afecto y de apoyo. En el caso de Fair Gyurkovits, alude al informe del perito Colombo: "Percibe e interpreta la realidad según su historia de vida, la cual carece de imágenes o referentes que hayan establecido límites claros y definidos". Respecto al otro joven, cuya identidad se mantiene en reserva, Sosa consigna el informe del licenciado Herrando (perito de parte): "Tiene un modo de percibir la realidad inadecuado, inexacto, parcializado, una sexualidad errática y una disfunción familiar con rasgos narcisistas".

La fiscal Sodero sostuvo que hay sobrados motivos para mantener en prisión a Rosa Torino. Consigna que el delito que se imputa al cura tiene una pena de 8 a 20 años de prisión y que frente a esta situación el imputado puede profugarse. También argumenta que la investigación aún no ha concluido, ya que resta escuchar el testimonio de varias personas, entre ellas de familiares directos de las víctimas y del obispo emérito de Quilmes, Luis Teodorico St"ckler, a quien el papa Francisco ordenó que investigara toda la actividad del sacerdote y su congregación.

Sospechan de existen riesgos de una eventual fuga 

Desde el mismo momento en que salieron a la luz las graves denuncias contra el cura Agustín Rosa Torino, circularon en forma insistente las versiones de que el religioso podría fugarse. Se cree que ese fue el motivo por el que la jueza Ada Zunino decidió adelantarse a los hechos cuando de manera abrupta ordenó la detención del religioso, el 21 de diciembre de 2016. El procedimiento se realizó luego de una hábil maniobra de la fiscal Luján Sodero, quien a la mañana declaró a la prensa que no había solicitado la captura del religioso. Sin embargo, horas más tarde el sacerdote ya estaba esposado.
En su planteo de rechazo a la revisión de la prisión preventiva Sodero volvió a aludir a la posibilidad de que el cura se fugue en caso de que lo beneficien con la prisión domiciliaria. Al analizar el peligro de fuga, Zunino expresa en su dictamen que esta situación “no puede ser apreciada esquemáticamente, según criterios abstractos, sino con arreglo al claro texto de la ley, solo en razón de las circunstancias del caso particular”. Y agrega: “Así, la gravedad de la imputación y el monto de la pena esperada según el caso no se puede derivar, sin más, la sospecha de fuga, sino que deben ser considerados también el peso de las pruebas de cargo conocidas por el imputado, así como su personalidad y su situación particular”. La magistrada concluye su análisis en estos términos: “El hecho de que el imputado tenga un domicilio fijo no es suficiente, de ningún modo, para negar el peligro de fuga”.
Por las consideraciones expresadas, la jueza Zunino interpretó que no se han producido modificaciones sustanciales en el curso de la investigación que ameriten dejar sin efecto la prisión preventiva que viene cumpliendo el padre Agustín Rosa Torino. “Esto es así porque la defensa no ha podido aportar elementos que desvirtúen las apreciaciones fiscales y los motivos que encontró esta judicatura al momento de dictar la cautelar”, refiere el escrito de la directora del proceso.

 

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