“Es necesario tomar real conciencia de los problemas en la glándula tiroidea”

La médica endocrinóloga Victoria Berrafato Elgue, presidenta de la Sociedad de Endocrinología y Metabolismo de Salta, estudió en la Universidad Católica de Córdoba e hizo su residencia en el hospital Arturo Oñativia. Lo suyo es la endocrinología y cuenta por qué la eligió. “Me parecía un área nueva en la que no había muchos especialistas y yo vengo de una zona endémica en enfermedades tiroideas y me resultó importante volver a mi región, al Norte, para volcar mi vocación por ayudar a las personas y mejorar su calidad de vida desde algo que hiciera falta aquí”, relató. 
Del 22 al 26 de este mes se celebrará en Salta la Semana Internacional de la Tiroides. Victoria Berrafato contó que la Sociedad de Endocrinología y Metabolismo de Salta en sintonía con el Programa de Endocrinología del Hospital Oñativia, eligió los desórdenes causados por el déficit de iodo (DDI) como tema eje de difusión para este año.
“La glándula tiroides es un órgano vital para la salud del individuo, siendo la responsable de regular nuestro metabolismo y con él el funcionamiento de cada uno de los órganos del cuerpo humano. Además desempeña un papel preponderante en el crecimiento y desarrollo tanto del feto como del niño”, señaló. Luego explicó que la hormona que produce la tiroides es una molécula con gran contenido de iodo, por lo que si se carece de este elemento la tiroides no funcionará correctamente y la hormona tiroidea será insuficiente. De esta manera se dará paso a la aparición de los DDI (en cuyo espectro se encuentran el hipotiroidismo, bocio, aborto espontáneo, anomalías congénitas, cretinismo endémico, mortalidad infantil, retraso en el desarrollo físico, deterioro de la función mental, bajo coeficiente intelectual, entre otros). Por otra parte, la deficiencia de este elemento es considerada la causa universal más común de retraso mental y daño cerebral prevenibles, advirtió.
Berrafato Elgue instruyó que para el normal funcionamiento de la tiroides se necesita ingerir en la alimentación una cantidad óptima de iodo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se precisan de 100 a 300 microgramos diarios de iodo. “En regiones cercanas al mar este elemento está disponible en el suelo, el agua y los alimentos. Por el contrario, las zonas montañosas están expuestas a una condición de carencia: son las zonas llamadas ‘endémicas’. En ellas estudios realizados a lo largo de las primeras décadas del siglo XX demostraron una marcada deficiencia de iodo. En nuestro país esta zona es muy amplia y está comprendida principalmente por toda la región cordillerana”, acotó la profesional. 

A 50 años de una ley 

Según Victoria Berrafato, entre 1950 y 1960 casi todos los países establecieron legislaciones para la yodación obligatoria de la sal para consumo humano. Esta medida está considerada desde 1993 por la OMS y la Unicef, la principal estrategia para lograr la eliminación de los DDI.
“En nuestro país la ley 17.259 se reglamentó en 1967 estableciendo que la sal para uso alimentario humano o animal debía ser enriquecida con iodo. Esta ley fue promovida por el Dr. Arturo Oñativia, primero como médico y político comprometido con la sociedad salteña y luego como ministro de Salud de la Nación”, recordó.
Sin embargo, advirtió que a 50 años de su puesta en vigencia “sigue sin poner punto final al problema, aunque sí se evidencia una disminución de la prevalencia del bocio endémico”. Agregó que las causas de esta situación son diversas, pero se destacan la falta o insuficiencia de programas de control, una pobre difusión de la gravedad del problema y el incumplimiento de la ley por parte de algunos productores salineros. “Sea cual fuere el motivo, hay evidencia en diversos trabajos de investigación de un consumo insatisfactorio de iodo, que se manifiesta en la escasa excreción urinaria de este elemento, principalmente en niños y mujeres embarazadas. Otros dejan en evidencia un contenido insuficiente de iodo o su ausencia en algunas marcas de sal, incluso cuando se exhibe en su envase la leyenda ‘Sal enriquecida con iodo. Ley 17.259’”, dijo.

Consumo de sal

La OMS recomienda desde hace algunos años un consumo de sal menor a 5 gr al día por persona, es decir, el equivalente a una cuchara de café, con el objetivo de prevenir enfermedades cardiovasculares, especialmente la hipertensión arterial. Sin embargo, para evitarlos DDI se sugiere un consumo ligeramente mayor (10 gr por persona al día) a fin de cubrir los requerimientos diarios de iodo. “Si el objetivo es reducir el consumo individual de sal, obviamente el aporte de iodo se vería francamente disminuido. En caso de ser necesario se debería cubrir el resto del aporte diario con alimentos como pescados y mariscos, porotos, lentejas, lácteos, conservas, huevos, algas comestibles, frutillas, arándanos, carne vacuna y porcina”, manifestó.

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