“El intercambio en el aula favorece el crecimiento de todos”

La vocación de Guadalupe Soria (36) dio muchos rodeos para presentársele definitivamente. Ella relata que cursó parte de la secundaria en el Liceo Naval Militar; pero, al cierre de este, debió terminar en el colegio Virrey Toledo. Luego estudió Economía en la Universidad Católica y debió abandonar la carrera. Después ingresó al Profesorado Superior de Lenguas Vivas para acompañar a una amiga y no perder el ritmo de estudio, más que por convencimiento. Luego partió hacia Buenos Aires para seguir la carrera de oficial de la Armada Argentina. Cuatro años más tarde decidió volver a Salta.

Entonces se dispuso a continuar con el inglés hasta que en la UNSa le reconocieran materias aprobadas en la universidad privada. Esos trámites se resolvieron en dos años, y ella, ya en tercer año del profesorado, optó por terminar este último. “Las prácticas educativas, que llevan a tener contacto con la institución y los alumnos, sumadas a trabajos con alumnos particulares y en un instituto privado de inglés (IEI) me encantaron. Las horas que pasaba enseñando (y aprendiendo) transcurrían como agua. Era un disfrute, y lo siguen siendo”, aseguró. 

Aprender palabras, atender palabras, elegir palabras, suprimir, inventar o transformar palabras jamás se le antoja una actividad sin caudal o vacía a quien inicia esa búsqueda personal -y que lleva la vida entera- que implica aprender una lengua extranjera. El caso de Guadalupe no es una excepción a esta regla. 

“Desde niños mis padres nos incentivaron, a mis hermanos y a mí, a tomar las lenguas extranjeras y nativas como algo importante y necesario para el desarrollo personal y profesional. Mi padre, Enrique Soria, había aprendido quechua y alemán, y nos cantaba canciones y enseñaba algunos términos y frases. Mi madre, Mirta Fernández, si bien no había estudiado un idioma, nos llevó a un instituto reconocido a aprender inglés desde los 7 años”, comentó Guadalupe. Luego recordó que allí, junto a Fátima García, una compañera de primaria del Colegio del Huerto, eran las menores del curso de miss Odriozola en la Cultural Británica. Dejó de estudiar a los 10 años, pero en su adolescencia sintió renacer la inquietud por el idioma “para entender las canciones de los Backstreet Boys”.

Educación no formal

Guadalupe trabaja en el Instituto de Idiomas de Salta, una institución de la Provincia que propone estudiar gratuitamente inglés, portugués, francés y chino en distintas zonas de la ciudad. Así, independientemente de la generación a que pertenezca, el lugar donde habite y su poder adquisitivo, cualquier ciudadano puede formarse en el conocimiento de lenguas distintas a la suya. 

Sin embargo, la educación no formal suspende la verticalidad en que los alumnos ofrecen su silencio y su quietud dentro de las aulas. También pone al docente al borde de renovar las estrategias de enseñanza y ponerlas a funcionar como tal vez nunca hayan sido interpretadas.

“Al no ser educación formal están latentes la decisión del alumno de abandonar en cualquier momento, porque no se siente avanzar en el idioma o cómodo aprendiendo, o no se siente incentivado a concurrir a la clase, entre otros factores y es así que uno, como docente y facilitador, debe tener la visión clara”, señaló Guadalupe. 

De acuerdo con su visión, “se deben tener en cuenta esos factores y las cuestiones particulares de cada alumno y, entonces, crear una atmósfera propicia de estudio y participación que, junto con la aplicación de didácticas adecuadas, lleven al alumno a querer volver a cada clase con entusiasmo y sabiendo que cada día va a aprender un poco más y, sobre todo, que puede usar el idioma en su día a día”.

Nuevas perspectivas 

En 2013 Guadalupe viajó junto con la profesora Daniela Díaz y nueve estudiantes para hacer durante dos meses un curso de inmersión en el idioma inglés en el English Language Institute de la Universidad de Florida. “La beca me permitió no solo desarrollar mi propio nivel de inglés sino también recabar y aprehender, como docente, estrategias de enseñanza nuevas y diferentes, aplicables a este mundo multicultural en que hoy vivimos”, señaló acerca de la experiencia. 

Desde marzo colabora con el programa de radio “Lenguas en Sintonía”, que se transmite por la radio de la UNSa todos los jueves, de 15 a 16. El envío fue creado por la profesora de Portugués e historiadora Geruza Queiros Coutinho. 

“Es un ‘potaje mágico’ lo que ocurre cada tarde que nos reunimos en el estudio de la radio. A veces hablo de educación, a veces participo en algún debate, o cuento anécdotas, y también realizo narraciones que intento sean lo más vívidas posibles. Esta propuesta radial tiene la intención de promulgar la polifonía en todos los sentidos, desde el aprendizaje de diferentes idiomas como una manera de conocer y unir culturas y también conocer cada una desde lo social”, sintetizó. 

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