Unos 950 pacientes siguen esperando para operarse

Desde noviembre, el hospital San Bernardo tiene un listado de 950 pacientes que esperan por una cirugía porque los quirófanos no alcanzan.

El gerente de Atención a las Personas del hospital, Horacio Mdalel, contó que el número no cambió desde fines de 2017 pero tampoco se incrementó, ya que se realizaron muchas intervenciones traumatológicas.

"Evidentemente hace falta una ampliación edilicia que ya está planteada desde Nación", afirmó el gerente.

El ministro de Salud de la Provincia, Roque Mascarello, les adelantó que se está trabajando para aumentar diez quirófanos y una terapia intensiva.

Mientras tanto, los profesionales tratan de aprovechar al máximo la red sanitaria con lo que tienen a disposición.

"Es la única forma que tenemos para dar respuesta a la creciente demanda por el aumento poblacional y el caudal de los que ya no tienen obra social, que antes iban a los privados y ahora acuden a la salud pública", aseguró Mdalel.

El proyecto para implementar un área de cirugía mayor ambulatoria aún no prospera en el San Bernardo porque no se recuperó el espacio que ocupaba la Fundación Lapacho para talleres de prevención y asistencia a mujeres víctimas de violencia dentro del edificio.

Cruzan la ciudad

Pese a que el hospital Papa Francisco tiene más de cuatro años, muchos pacientes todavía siguen confiando más en el San Bernardo.

Patricia Lamas, del barrio Circulo II, esperó con su marido por más de tres horas un turno para realizarse un análisis de rutina en el San Bernardo la semana pasada.

A pesar de que vive cerca del hospital más nuevo, ella no quiere cambiar. "Los mejores médicos están acá, a los de allá no los conocemos", dijo.

Una vecina del barrio Solidaridad señaló a El Tribuno que el Papa Francisco no es una alternativa. Relató que sufrió violencia de género y que el lunes, cerca de las 23, llegó "con la boca partida" a la guardia pero que no había personal y no recibió asistencia de los policías que custodiaban el edificio. "Un familiar me trajo al San Bernardo para que me curen. Ahora me tienen que sacar los puntos pero no quise ni ir al otro hospital, acá seguro me atienden", contó.

Muchas historias parecidas se repiten en los pasillos del viejo hospital.

Desde la zona norte de la ciudad, llegó la semana pasada Pablo Orquera y esperó junto a su madre, por más de tres horas, atención médica por un accidente doméstico. Para ellos tampoco fue una opción ir a un centro de salud cercano. "Para qué íbamos a ir si no nos atienden, vinimos acá para mayor seguridad", explicó Pablo.

Las falencias en el San Bernardo no son pocas, pero la falta de información, promoción y difusión sobre los demás servicios tampoco ayuda a brindar alternativas a una población con cada vez más necesidades.

Plan de organización

La planificación adecuada permitiría que un paciente que está en un determinado hospital o centro de salud y no puede recibir la atención que necesita sea derivado a un centro de mayor complejidad.

En esa escala, el hospital San Bernardo debería ser el ultimo escalón. "Sin embargo,recibimos todo", señaló Horacio Mdalel.

El objetivo de la coordinación de Referencia y Contrarreferencia del Ministerio de Salud Pública, que ocupa actualmente Mdalel, es evitar que colapsen los hospitales con casos sencillos que podrían resolverse en otros lugares.

Roque Mascarello, titular de la cartera, enfatiza que pretende que cada centro de salud cumpla con la "carta de servicios" y que, de lo contrario, se trabaje en ajustar lo que no se cumple. La idea, asegura, es "optimizar la red sanitaria en beneficio de los salteños".

Frente a este panorama, los médicos tienen claro que es prioritario estudiar las falencias que tiene el hospital de la zona sudeste, ya que aún no contiene en la primera atención, por medio de servicios de menor complejidad, para ayudar a descomprimir la atención en el San Bernardo.

El centro sanitario del sur de la ciudad se inauguró en octubre de 2013 y demandó una inversión de 75 millones de pesos.

Tapa de El Tribuno del 22 de agosto de 2014

Pasan los años sin mayores cambios

En 2014 ya se denunciaban demoras en la atención y el colapso de la guardia.

Un informe publicado en El Tribuno el 22 de agosto de 2014 daba cuenta de la precariedad edilicia y del colapso del San Bernardo. La situación crítica del hospital se destacaba en la tapa del 22 de agosto de ese año, en la primera edición que salió a la calle tras un rediseño del diario de papel.

La nota comenzaba con un testimonio que reflejaba una realidad muy similar a la de hoy. “Tengo los intestinos afuera de mi cuerpo. Hace tres meses que deambulo por un turno para que me operen y me lo vuelvan a reconstruir”, contaba Nelson Herrera a este medio desde la sala de espera.

También se daba cuenta de que en ese momento, a diez meses de la inauguración del hospital Papa Francisco en barrio Solidaridad, en promedio acudían al San Bernardo unas 1.100 personas por día.

Cuando no existía el centro médico de la zona sur, en 2007, se atendían a unos 1.300 pacientes diarios, es decir, solo 200 menos. Las cifras sugerían que la inversión en el hospital del sur no había dado los resultados esperados.

“Fallas en bioseguridad, irregularidades en la selección de personal, saturación de la guardia, cuestionamientos por la adquisición de una caldera de última generación y el déficit de médicos y enfermeros” eran algunas de las falencias que se reseñaban.

“En los últimos años, en el San Bernardo se redujo el equipo de médicos de alrededor de 350 a unos 250. Pero aumentó la cantidad de enfermeros de casi 500 a unos 700, que no alcanzan a cubrir la demanda”, se advertía.

 

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