Una velada especial donde la “pluma” fue la invitada de honor

Camaradería, momentos emotivos, y hasta transportantes melodías, se reflejaron durante la despedida de año de Sadaic, que se cumplió en el local de Tandoori, en calle General Güemes al 600.
El notable artista el Paz Martínez (tesorero) y el compositor Roberto Ternán (vocal), estuvieron en representación de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores. Se trata de una organización sin fines de lucro de Argentina que nuclea a todos los autores y compositores argentinos de música, cualquiera sea su género, en defensa de los derechos de autor, amparándose para ello en el artículo 17 de la constitución nacional para la protección a la propiedad intelectual garantizada por la Ley 11.723 a los creadores de obras musicales.
Se observó al nochero Mario Teruel entre los comensales, lógicamente acompañado por su esposa La Mora, que tantas obras le aportó al cancionero popular. Y como dice “de tal palo, está la astilla”, también se vislumbró a Jimena, la hija mayor mayor del matrimonio Teruel, quien conforma el dúo Son Ellas, y que también viene suma sus composiciones.
El legendario Pitín Zalazar ofició de delegado de la mencionada sociedad, y se reunió con Federico Córdoba (Las Voces de Orán), para recordar historias y anécdotas del folclore.
También fueron distinguidos Gladys Rodríguez “La Calandria Boliviana”, y Juan Carlos Mansilla (Grupo Ivotí), por haber superado los 60 años de edad y tener más de 30 años como socios de Sadaic.
¡Cómo cantan los changos de Claroscuro! Deleitaron a toda la concurrencia con sus interpretaciones...pero no quedó ahí el tema, también subieron Ternán y Pitín para interpretar un par de canciones.
Rubén Pérez también se tentó y se subió al escenario para cantar La Taleñita, un éxito que le pertenece en letra y música.
La frutilla del postre llegó con el Paz Martínez, que lejos de hacerse rogar, se colgó la guitarra y entonó una zamba de su autoría.
La poesía del Tano Petrocelli rondó entre las cuatro paredes...y llegó con Isamara (esposa), quien marcó presencia en esta cita de bohemios.
En algún momento de la noche se interpretó la zamba Mujer, niña y amiga. ¡Qué zambón papá! Y justo al lado del Paz Martínez estaba sentado Robustiano Figueroa Reyes (hermano de Hernán) y autor de esta notable obra musical. Por ahí apareció la figura de la destacada Malva Polo.
También se observó a varios de los changos que vienen sembrando dentro de la composición, y que en alto porcentaje conforman alguna propuesta folclórica. Ahí andaba Martín Saavedra (Guitarreros), “Chayita” Barrionuevo y “Tucán” Peretti (Tucanychaya), José Macías y Miguel Padilla (Los que Cantan), Iván Vera (Canto 4), y capaz que me estoy olvidando de algunito...
Sin dudas, una noche fantástica y cordial, donde la creación fue la invitada de honor. La “señora” pluma sentenció que Salta jamás pasará desapercibida.
 

 

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