Julieta Venegas: “Los libros me cambiaron la vida, al igual que la música”

Milena Heinrich
Télam

Lectora voraz y autodidacta, la cantante y compositora mexicana Julieta Venegas, radicada hace algunos meses en Argentina, asegura que para ella la literatura fue “una parte inspiradora y vital” en su trayectoria como compositora. 
Comparte en su Twitter un mapa de lecturas que recomienda. Lo sabe: una recomendación literaria lleva a otra y así la literatura se diseña al ritmo personal de cada lector. Su debilidad son las secciones de literatura de pueblos eslavos, por su complejidad. 
¿Cómo se construye un perfil literario?
Con mucha curiosidad, con descubrimientos, epifanías, con momentos en que lees algo que te sorprende, te entusiasma o con lo que te identificas. Cuando no estudias literatura, la manera de aprender es leyendo. Yo aprendo de lo que leo. La lectura se puede ir haciendo poco a poco en la curiosidad y en la búsqueda. 
¿Cómo fueron tus primeros encuentros con los libros?
Fueron una búsqueda autodidacta. En mi casa no crecí rodeada de libros o con guías de lectores. Hasta que descubrí lo que podía pasar cuando leía algo escrito y ahí no paré, porque entendí que en eso que leía me pasaba algo, me emocionaba. ¿Y cuáles fueron los libros fundamentales en ese proceso?
Es algo que va cambiando todo el tiempo y nunca acaba de completarse. Siempre han sido las novelas. Me gustan mucho las obras bien desarrolladas y los libros que no te resuelven todo. Soy muy lectora de narrativa. “Jane Eyre”, de Charlotte Brönte, fue una novela muy importante. Lo mismo me pasó cuando leí a Rosario Castellanos, Juan Rulfo y Elena Garro. Dostoyevski también. Otro es Mircea Cartarescu. “Solenoide” es una obra alucinante que cambia vidas. Me hizo hacerme muchas preguntas, es un libro que requiere de mucha entrega y exige mucho, pero es una experiencia preciosa.
¿Qué te pasa cuando leés, qué se pone en juego?
Se moviliza todo cuando leo. Me gusta mucho reflexionar sobre lo que estoy leyendo. Me gustan los estilos literarios como diferentes maneras de escribir. Y persigo mucho la empatía: el sentir que puedo vivir algo a través de los ojos de alguien sin haber estado ahí, y que sea desde un lugar súper propio. Por ejemplo, cuando leí “Vida y destino”, de Vasili Grossman, lo que me impactó de ese libro es que te involucrás con cosas muy fuertes que de otra manera no hubieses logrado. Es un libro tremendo porque te conectás emocionalmente con lo que ocurre.
A diferencia de otras expresiones artísticas, ¿qué tiene la literatura de distinto para vos?
Yo no veo series. Hace mucho dejé la televisión atrás. Me desespera la experiencia de la televisión, no tengo paciencia, incluso desde que tuve a mi hija veo menos. Ahora en Buenos Aires estoy reconectando con el teatro. Pero leer he leído siempre. Quiero decir he volcado muchas cosas hacia la lectura, es mi mayor forma de entretenimiento y de búsqueda. La literatura exige una entrega. Cuando leo me comprometo mucho. Soy poco abandonadora de libros. Y eso creo que tiene que ver con mi formación como lectora: yo pienso que aunque un libro no me está gustando me está enseñando algo. Quizá por no haber estudiado literatura formalmente, para mí todos los libros enseñan algo y le dedico mucho tiempo. 
En tus redes compartís libros que te gustan, como una forma de socializar una práctica que parece muy solitaria, ¿por qué lo hacés? 
No soy de compartir lo que como o mi vida cotidiana, sino que me gusta compartir la lectura porque creo que es algo que se debiera multiplicar. Hay cosas que son más fáciles e inmediatas, y compartiendo en redes se corre a la lectura de esa cosa solemne y estudiosa. Para mí leer es una experiencia y un entretenimiento que enriquece un montón, y al que todo el mundo tiene acceso. Y además tiene que ver con mis gustos, porque a mí encontrarme con la literatura me cambió la vida, como la música.
¿Qué lugar ocupa la literatura en tus composiciones? 
Siempre ha habido una presencia de mis lecturas en lo que escribo. Están conectadas totalmente. No sé si hay canciones que hablen directamente sobre un libro o un autor, pero en mi último disco escribí varias canciones inspirada en los libros de Karl Ove Knausgard y en las memorias de Marcel Proust. El tema de la memoria me estaba dando vueltas en la cabeza y venía de esas lecturas. Pero también como algo más profundo: una manera de sentir la palabra y de buscar en las palabras una expresión. En las canciones hay un balance que se crea entre la letra y la música, para mí son las dos cosas lo que hay que buscar, que las dos sumen para construir una canción.
¿Y cómo se conjugan esos lenguajes en tu trayectoria artística? 
Mis letras han pasado por diferentes momentos pero lo que intento hacer es un balance. Es una búsqueda, pero no sé si llamarlo literatura, porque siempre uso una simplicidad en la canción que también es estética. Creo que es una búsqueda que ha tenido una evolución en la manera de escribir letras, y quiero pensar que la sigo teniendo y que de alguna manera sigo descubriendo maneras de expresarme por el lado de la letra.
 

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