Incontenible, la "ola verde" se abrió paso en Diputados y ahora avanza hacia el Senado

Con un final electrizante, la "ola verde" sacó músculo en la Cámara de Diputados y ya se prepara para avanzar hacia el Senado, donde espera dar el paso histórico que significaría convertir en ley el proyecto de despenalización del aborto.
 La misión no era sencilla: desde que se instaló el debate en el Congreso y hasta hace muy pocas horas, los "poroteos" de votos arrojaban una diferencia a favor de los detractores del proyecto.
 El cambio de tendencia se forjó en la última semana al calor de las manifestaciones del movimiento de mujeres, que revolucionaron la calle y los medios digitales con estrategias de comunicación innovadoras y creativas.
 Primero tímidamente y después con mayor ímpetu, cambió el estado de ánimo y comenzó a propagarse un halo de optimismo que no fue indiferente a muchos de los diputados de convicciones flexibles, que acostumbran tomar decisiones según la dirección del viento.
  Más allá de los argumentos conceptuales que de un lado y del otro se blandieron en el debate, la balanza se inclinó porque el feminismo logró interpelar generacionalmente a la sociedad, que en buena parte asumió al aborto como parte de una agenda de futuro, con base en los derechos de las mujeres y en las políticas de salud pública.


 El hecho de que una abrumadora proporción de jóvenes acompañe el proyecto, y que este sector etario se haya visibilizado tan nítidamente en las manifestaciones a favor del aborto, contribuyó a instalar una suerte de parteaguas entre un pasado antiabortista, aferrado al statu quo, y un futuro que se definió como irreversible.
 Una de las claves del triunfo fue haber conseguido apropiarse simbólicamente del valor de "futuro", contra un sector que quedó pedaleando en el aire en base a una retórica percibida como arcaica por buena parte de la sociedad.

"No va a parar"

 El propio diputado del FpV-PJ Daniel Filmus resumió esta idea con precisión cuando planteó en su discurso que lo que estaba en debate en el recinto no era "si en la Argentina va a haber interrupción involuntaria del embarazo" sino "cuándo va a ocurrir".
 En una charla de pasillo, un influyente diputado del oficialismo, férreo opositor a la despenalización, reconoció en diálogo con la prensa acreditada en el Congreso que aún en el supuesto de que el aborto no sea aprobado este año, "es un tema que empezó y que no va a parar más".

 En ese sentido, admitió que la única vía posible para neutralizar el avance de una ley de aborto legal en el corto plazo es que todos los sectores "que defienden la vida como valor supremo" resignen el dogma religioso y se comprometan a asumir un discurso a favor de la educación sexual, propiciando una mejor respuesta del Estado en esta materia.
 La Iglesia Católica no dejó de ser un factor de poder en la mayoría de las provincias de Cuyo, centro y norte de país, con capacidad efectiva para condicionar votos.
 Como contrapeso, el movimiento de mujeres logró en los últimos años, y en particular a partir de la masividad que aportó el surgimiento del fenómeno "Ni una Menos" en 2015, una visibilidad inédita en los medios nacionales.

 Los diputados bonaerenses, porteños, pero también los patagónicos aportaron gran cantidad de votos: el vuelco de los legisladores peronistas pampeanos a último momento también resultó clave.
 Luego de imponerse en Diputados, la ola verde no detiene su marcha y ya apunta al Senado, donde buscará capitalizar el envión para imprimir una suerte de efecto contagio.
 Para el Gobierno de Mauricio Macri, que se había declarado prescindente en el debate, priorizando la política de "no intervención", la media sanción en la Cámara de Diputados es pura ganancia, ya que desvía la atención respecto de temas más urticantes que tienen que ver con la coyuntura económica.
 Sin embargo, la grieta al interior de sus filas que significó el choque de planetas entre "verdes" y "celestes" dejó heridas que habrá que cicatrizar pronto de cara a los próximos desafíos de la agenda parlamentaria, que ya no seguirán una lógica transversal como en la discusión del aborto.
 El clima de tensión dentro del oficialismo quedó estampado en la inquietante amenaza de Carrió al retirarse derrotada del recinto.
 Mirando fijamente a Silvia Lospennato, rival de ocasión en la disputa por el aborto, explicó que no había tomado la palabra "para preservar la unidad de Cambiemos", pero avisó que "es la última vez" que lo hará: "La próxima rompo todo".

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