El Barro Calchaquí 2018 dejó encendido el espíritu alfarero

Lo contamos ya. Los alfareros creen con fe religiosa en su arte, en los cerros que les proveen la tierra, en las mutaciones de la materia, en la paciencia del fuego. Entienden que el barro es el mensajero de los sueños y del espíritu de los pueblos. La penumbra, el temporal acercándose, el frío de julio y las distancias, son metáforas de una inquietud que les concierne a otros, no a ellos. Por eso corren a encontrarse con la arcilla y con el fuego sin importar dónde ni cuándo. Tanto es así que hace apenas una semana el Barro Calchaquí 2018 reunió en San Carlos a más de 500 personas de todo el país y de países vecinos que guiados por la temática "La Minga" como práctica cultural, viajaron inspirados por el candor de la arcilla de nuestros valles, para respirar durante una semana entera el incomparable aire de alegría, respeto, comunión y aprendizaje que sopla suave durante el Barro Calchaquí. Los ceramistas participantes fueron 36 provenientes de Chubut, Río Negro, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Chaco, Mendoza, Jujuy, Salta, Catamarca, Santiago del Estero, Misiones, San Juan, La Pampa, Santa Fe, Tucumán y también ceramistas de Chile, Uruguay, Bolivia y Canadá, quienes realizaron una obra en la mítica plaza 4 de Noviembre a la vista del público.

Este año no hubo un podio de ganadores premiados por su obra de tierra. La propuesta de esta nueva edición fue un trabajo social y colaborativo entre pares, donde todos se lucieron, todos fueron los mejores y todos ganaron. Gastón Contreras, uno de los principales impulsores y organizadores del evento, dijo: "Trabajamos arduamente desde noviembre del 2017 preparando este encuentro, desde pensar las actividades, diseñar la gráfica, gestionar recursos, generar contactos y solucionar todo tipo de inconvenientes en el camino. El lunes 9 se dio inicio oficialmente a nuevo Barro Calchaquí con la entrega de la arcilla a los participantes, la acreditación y las recomendaciones necesarias. Se habló sobre la utilización mesurada de los recursos naturales, como es la leña y la arcilla, haciendo énfasis en la experiencia como base del disfrute y del aprendizaje, pasando a un segundo plano el hecho de obtener un objeto material como resultado del trabajo. Las piezas que se hornearon en la última jornada solo fueron las realizadas por los ceramistas participantes y las piezas elaboradas en el taller de cerámica para niños. Todo lo demás volvió al barro".

Contreras agregó: "En estos tiempos difíciles que se viven, encontrar un espacio como el Barro Calchaquí significa mucho, llena de esperanzas, hace que cada persona se funda con las demás generando un encuentro genuino y emocionante. Este no es un evento competitivo, es una fiesta donde buscamos realzar el oficio de la cerámica a través de la producción de una obra artística y artesanal, encontrándose expresiones tradicionales y contemporáneas en un mismo entorno, acompañadas por otras expresiones artísticas como el canto, el dibujo, la poesía, la música, la danza y la pintura".

Cabe destacar que en esta nueva edición los hoteles y hospedajes de San Carlos contaron con una ocupación completa de sus plazas, dos meses antes de que se realice el evento, generando un movimiento económico importante para el pueblo por el flujo de turistas, quedando en evidencia que el turismo cultural es muy acertado para San Carlos. "Queda como desafío para la próxima edición mejorar la comodidad básica de las personas que nos visitan. Cuestiones que no están a nuestro alcance como gestores culturales independientes, sino logrando articular y trabajar de manera fluida con las autoridades municipales. Aun así, por la cantidad de personas que se acercaron, por el respeto con el que disfrutaron de todas las actividades, estos detalles no pudieron opacar lo increíble y hermosa que fue la semana del Barro".

Sin dudar, los enamorados de la tierra volverán al Barro otro julio de frío para seguir hurgando en los secretos de la arcilla calchaquí.

Conversatorios, lo nuevo

Los encuentros de ceramistas de todo el país bajo el nombre de Barro Calchaquí se iniciaron en San Carlos en 1994 por iniciativa de Rafael González Bonorino y Martina Wannier, con el apoyo de la Municipalidad de este bendecido pueblo calchaquí. Aunque tuvo algunos largos paréntesis, su impulso es tan genuino que siempre vuelve a convocar y a reunir. “En este Barro Calchaquí decidimos incorporar un ciclo de conversatorios donde distintos tipos de propuestas se fueron hilvanando con la temática de encuentro. Conversatorios sobre la reafirmación de la identidad diaguita, a cargo de la Comunidad Chuschagasta de Tucumán; Economía social y el Buen Vivir, a cargo de Victoria Reyna (Salta) y Eliana Torino (San Carlos); Ensayo sobre las arcillas Calchaquíes, a cargo de Serafín Mendoza y Gastón Contreras de San Carlos; Las palabras que llevamos en la piel, taller de juego poético, a cargo de Mónica Oliver (Bahía Blanca); Charla debate: Arte y oficio cerámico, ¿cruzados o confrontados? A cargo de Florencia Califano (Jujuy)”, detalló Gastón Contreras.

Todas las tardes el Bufet del camping de San Carlos se convirtió en un auditorio donde se desarrolló un ciclo de charlas que incluyo ponencias y culminó con un concierto con la presentación Mauricio Tiberi, de Cafayate y la presentación del proyecto Verdeado Dulzor de Verónica Condomi y Matías Betti, uno de los momentos más lindos de la semana.

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