TATTO
Tatuajes y entrevistas laborales: cómo incide la tinta en la piel a la hora de conseguir un trabajo
La primera impresión en una entrevista es uno de los factores más importantes que debe tener en cuenta el candidato. Cómo influye la presencia de tattoos en la persona y qué dicen las investigaciones y especialistas en recursos humanos.

La primera impresión es la más importante en una entrevista de trabajo. El contacto visual dura aproximadamente 20 o 30 segundos; allí se realiza el primer y breve análisis y muchas veces definitorio. Durante estos instantes iniciales lo más importante como candidato no es la investigación que se realizó acerca de la empresa o tener todos los títulos para quedar en el puesto, sino el aspecto más exterior, menos profundo: la presencia.
Hace un par de décadas, tener un tatuaje que no podía ocultarse detrás de una ropa de entrevista de trabajo podía ser el motivo por el cual no se contrataba a esa persona. Para Andrea Montenegro, experta en Recursos Humanos y quien se dedica hace diez años a seleccionar candidatos en Pullmen, los tiempos cambiaron y todo depende de los requisitos y del contexto del tatuaje. 
Por otro lado, el licenciado en Recursos Humanos Carlos Contino, director de Cona RH, dio su visión sobre el tema: "En general, salvo tatuajes de tamaño muy exagerado, las empresas son muy tolerantes y flexibles. En cada búsqueda igualmente se analiza un poco la cultura de la empresa a la que va el candidato, hay empresas vinculadas con marketing o tecnología que no tienen ningún problema, pero a veces hay otras que pueden llegar a tener algún tipo de condicionamiento que no se dice explícitamente pero que existe".
"Hoy es impresionante la cantidad de posibles candidatos tatuados en las entrevistas y es muy raro que alguien no quede en algún puesto únicamente por eso, son otros los factores más importantes", describió Montenegro . 

Los nuevos tiempos

Las realidades cambiaron y los tatuajes son parte del cambio cultural. De hecho, según un análisis de datos salariales recientes realizado por  la Universidad de Miami y la Escuela de Negocios de la Universidad de Western Australia, hoy el tattoo no es un obstáculo para conseguir un puesto de trabajo.
El estudio consistió en recopilar datos financieros de 2.000 participantes, para llegar a la conclusión de que no encontraron evidencia de una diferencia estadística en las ganancias o en los niveles de empleo entre los tatuados y los no tatuados, tanto si una persona tenía algunos tatuajes o muchos, y si los tatuajes eran visibles o no.
"De diez candidatos, seis son los que tienen un tatuaje visible, ya sea en brazos, muñecas, cuellos, piernas, entre otros", comentó el especialista en recursos humanos.
Por otro lado, un segundo estudio recientemente publicado, dirigido por un profesor de la Universidad Estatal de Colorado, reveló que los aspirantes a directores de contratación aún no quieren ver tatuajes en los candidatos y ofrecerán a las personas con tatuajes y perforaciones corporales menores salarios iniciales. La única excepción: aquellos gerentes con más perforaciones en el cuerpo eran menos propensos a contratar a alguien que no tenía ningún piercing o tatuaje.

Un obstáculo

Aunque hoy sea parte de la cultura, en algunos puestos específicos, los tatuajes siguen siendo un obstáculo. "Influye en el rubro y en el tipo de exposición que tenga hacia el público, pero sin duda, todo depende de la cultura de la empresa, si son flexibles o no, hoy casi ni sucede", comentó la profesional de recursos humanos.
Además, para Montenegro, los reclutadores también saben que forma parte de muchos jóvenes que tomaron la decisión de tatuarse y que esto no será un impedimento de contratación.
Un aspecto importante que destacó Contino fue el mensaje que transmite la persona con el tatuaje. "Es importante la figura o lo que se hayan tatuado, si es una ofensa o algo violento o mismo un insulto probablemente, no explícitamente, pero la empresa que contrate no lo elija en primera instancia".
¿Qué sucede con los piercings? "Generalmente, en muchas empresas les piden que se los quiten por seguridad; para trabajar muchas veces se los tapan, pero no es un motivo para no contratarlos", concluyó Montenegro.