La producción gasífera de Salta cerró julio con un promedio de apenas 5.783.000 metros cúbicos diarios, según los registros que dio a conocer el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) días atrás con datos actualizados hasta el séptimo mes del año.

Los cuadros estadísticos de la entidad civil, que actúa como referente técnica de la industria hidrocarburífera del país desde 1957, exponen el dramático hundimiento que registra la actividad en el norte provincial, en contraste con el ascenso de los nuevos yacimientos no convencionales que tienen un atractivo sendero de precios garantizado con subsidios del Tesoro nacional en Vaca Muerta y áreas vecinas de la Patagonia.

Los volúmenes inyectados por las tres áreas del departamento San Martín que concentran la producción gasífera de la Cuenca Noroeste fueron en julio un 10,4% más bajos que los del mismo mes de 2017. Acambuco, que tiene como operadora a Pan American Energy (PAE) en Aguaray, aportó una media diaria de 2.462.000 metros cúbicos. Ramos, el bloque que explota Pluspetrol en las serranías de Coronel Cornejo, entregó 1.399.000 metros cúbicos. Aguaragüe, la concesión que tiene Tecpetrol al norte de Tartagal, sumó 1.822.000 de metros cúbicos. En ese volumen están incluidos 184 mil metros cúbicos que entregó San Antonio Sur, yacimiento que está borde del cese de operaciones.

La caída acumulada en los primeros siete meses fue del 13,2%, una variación interanual negativa que refleja la profundidad del derrumbe productivo que arrastran las maduras áreas norteñas, desde hace más de una década, por el abandono de las exploraciones y la falta de reposición de reservas.

Brecha de precios

Con los precios congelados desde 2002 en los pozos salteños, y con el gas de Bolivia pagado por la empresa nacional Energía de Argentina (Enarsa) a valores hasta cuatro veces más altos, las petroleras asociadas en las áreas de San Martín reorientaron sus inversiones hacia los campos gasíferos tarijeños a lo largo de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

En 2016 la brecha de precios se achicó y se vislumbraron mejores horizontes para la actividad en General Mosconi, Tartagal y Aguaray, pero en marzo de 2017 el gobierno de Mauricio Macri dispuso el programa que incentiva las exploraciones en Vaca Muerta con un precio fuertemente subsidiado por el Estado Nacional

Con el nuevo gas de Neuquén valuado un 66% por encima del de Salta, las petroleras volvieron a reenfocar sus inversiones, ahora hacia la Patagonia, y los yacimientos convencionales del norte provincial quedaron encaminados a cierres de operaciones que se ven cada vez más cercanos.

Las esperanzas de los trabajadores y de las empresas de servicios hidrocarburíferos que quedan en pie en el norte salteño parecen atadas, casi enteramente, al extraordinario potencial gasífero que atesora la formación Los Monos.

Según estudios técnicos desarrollados por la compañía Schlumberger y publicados en 2012, la citada formación no convencional abarca una área de más de 1,3 millones de kilómetros cuadrados en los que hay estimados 14,8 trillones de metros cúbicos recuperables de "tigh gas".

Con menos de 150 pozos perforados, esa inmensa superficie aún no ha sido explorada extensivamente y difícilmente tendrá inversores interesados, si no se la pone en igualdad de precios con las áreas no convencionales de las cuencas patagónicas que, por otra parte, presentan una menor complejidad y costos más bajos para las perforaciones.

El 12 de marzo de 2017, apenas conocida la resolución que disparó las exploraciones en las áreas no convencionales de la Cuenca Neuquina, El Tribuno anticipó que el régimen de promoción de Vaca Muerta sería "un tiro de gracia a la producción de gas salteña", si no se adoptaba una decisión igual que estimule la exploración del "tigh gas" norteño.

Un mes después, ante reclamos del Gobierno provincial, el presidente Mauricio Macri instruyó al entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren, para que avance con el programa de estímulo al desarrollo de yacimientos no convencionales en la formación Los Monos.

Dos meses después, Aranguren fue desplazado del gabinete nacional y su reemplazante, Javier Iguacel, no recibió siquiera una vez a funcionarios salteños para abordar el compromiso pendiente que en medio de la crisis y de los ajustes fiscales quedó en el olvido.

Hasta hace algunos días, el precio subsidiado de Vaca Muerta también estuvo en dudas, pero el lobby petrolero se impuso y el presupuesto nacional de 2019, según se adelantó, tendrá asignados $28.700 millones para subvencionar a las operadoras de lo yacimientos neuquinos. Ese monto es sensiblemente superior a los $10.738 millones que se pautaron para este año.

Auge y ruina

En su reporte de septiembre, la consultora Economía y Regiones señaló que la producción de gas del país creció en julio un 7,1%, siguiendo su tendencia en alza, gracias a los incrementos registrados en Neuquén, Santa Cruz y Río Negro, como así también en la creciente participación que detenta el Estado Nacional en el sector a través de YPF.

Según el reporte de la consultora especializada en energía, la producción no convencional de gas natural (“shale” más “tight”) mostró en julio un crecimiento interanual del 42,3%, con el que alcanzó una participación del 35,5% en la producción global del país. 
El Gobierno difundió con bombos y platillos estos registros. A la par, aprobó el procedimiento con el que Argentina volverá a exportar excedentes de gas natural de la Cuenca Neuquina a Chile, desde octubre, luego de 11 años de envíos interrumpidos.
El norte, sin embargo, muestra la otra cara de las políticas energéticas nacionales de los últimos 15 años, con sus yacimiento en agonía, las obras de construcción del Gasoducto del NEA paralizadas por tiempo indeterminado y con provincias vecinas de la región condenadas a depender, quién sabe por cuántos años más, de las onerosas garrafas. 

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