Walter Ovejero: “Voy a recurrir a la Justicia federal para que resuelva el caso de estos profesores”

El geólogo Walter Ovejero, docente de la carrera Ingeniería en Perforaciones, aseguró que si los alumnos y él mismo, que formalizó un pedido al rectorado de la UNSa para que realicen una auditoría en la sede regional Tartagal no son escuchados, recurrirá “a la Justicia federal porque lo que se hace en la delegación Tartagal de esta universidad es absolutamente inadmisible”.

¿Lo que manifiestan los alumnos es real?

Es totalmente real desde hace muchos años pero en los últimos tiempos ya se tornó completamente inadmisible. Tan real es la situación que el pasado 28 de agosto mediante nota Nº 1.249 ingresada a las 10.50 al Rectorado formalicé un pedido ante el rector de la UNSa, Antonio Fernández Fernández, solicitándole una auditoría integral en la Sede Regional Tartagal de la casa de altos estudios. Pero si no somos escuchados hice reserva de presentarme en la Justicia federal por el tema que nos tiene preocupados. Los docentes tenemos todo el derecho a reclamar por mejores salarios, a hacer valer nuestros derechos, pero antes que nada tenemos que cumplir con nuestras obligaciones. No puede ser que haya colegas que perciben sueldos por dedicación exclusiva, otros semiexclusiva y un tercer grupo por dedicación simple y vengan cada dos semanas. Es un bochorno y además es perjudicial para los alumnos.

¿Los alumnos plantearon la situación ante la dirección de la sede, Ud. también lo hizo?

Infinidad de veces, pero no somos escuchados. Pero el daño que se les hace a los chicos y a la universidad en su conjunto es enorme. Como lo expresé en mi presentación ante el Sr. rector, la carga horaria se fija en el margen de dos horas por módulo y que ello se debe a la capacidad de concentración que puede lograr un alumno universitario para que la materia en cuestión sea comprendida. Pero los docentes que provienen de Salta los someten a sesiones interminables que comienzan a la mañana y terminan bien avanzada la tarde. A esto se suma el hecho de que con ese régimen de trabajo perverso que se adoptó, los chicos no pueden tener ninguna clase de apoyo ni de consulta.

Los chicos tienen temor de dar sus nombres....

Pero es absolutamente lógico. Yo también le temo a las represalias porque con esta realidad que estamos exhibiendo en El Tribuno, este pedido al rector para que se haga una auditoría integral y esta advertencia de que si no somos escuchados voy a recurrir a la Justicia federal, lo más probable es que no gane un solo concurso más en mi vida. Pero ser docente en una zona como el departamento San Martín implica relacionarse con chicos de muy escasos recursos, que con un gran esfuerzo van a la universidad porque muchos de ellos trabajan haciendo changas. La enseñanza de calidad es lo único que les garantiza mejorar su situación económica y personal. ¿Cómo no vamos a darle las mismas oportunidades que un chico cuyos padres lo pueden mandar a estudiar en otras provincias o a una universidad privada? Tenemos chicos que vienen de comunidades aborígenes y lo menos que podemos hacer como docentes universitarios es garantizarles educación de calidad.
Quiero reclamar por mi salario pero también quiero que los docentes que cobran sueldos que son mucho más importantes que lo que cobra la media de cualquier trabajador calificado, se presenten todas las semanas y todas las horas asignadas y den clases teóricas y prácticas, que abran espacios para las clases de consultas y que concurran a tomar exámenes respetando los tiempos de los alumnos. No creo que sea un pedido descabellado ni el de los alumnos ni el mío. 
 

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