Pésimo estado de la ruta 23, con cortes que aíslan

La ruta provincial 23 en sus 10 kilómetros de extensión esta dinamitada por baches y banquinas irregulares. Varios de sus tramos tienen grietas de consideración. Figuraba una repavimentación en el presupuesto 2018. Las desavenencias económicas por falta de fondos en la provincia dejaron estos trabajos para este año 2019. Aunque está presupuestado el tramo principal que une a las dos ciudades cabeceras del Valle de Lerma, su realidad la hace figurar como un camino de extrema peligrosidad para el tránsito.

A la vista están las banquinas llenas de yuyales, acequias sin señalización que corren paralela a la ruta, los baches, los socavones y las banquinas sin una superficie suficiente para que los vehículos puedan detenerse.

Los peores sectores son la zona de El Carmen y San Martín. La cinta asfáltica está levantada literalmente. Hace varios meses están encintadas las grietas por precaución. En estos primeros días del 2019 la ruta en estas zonas ha empeorado.

Son siete mil vehículos por día que transitan por esta conexión entre Cerrillos y Rosario de Lerma. Hacia San Martín la ruta constantemente está anegada. Toda el agua de la zona de Pucara llega por un viejo camino en forma de desage pluvial. Los cortes son continuos y análogos. Es imposible su circulación.

"La horas hombre para reparar la zona de San Martín son continuas y muy costosas.

El agua que baja por esa zona la deja totalmente destruida. Hicimos los reclamos a Vialidad de la Provincia, pero brilla por su ausencia", reclamó Ricardo Svitek, secretario de Infraestructura de la Municipalidad de Rosario de Lerma

El funcionario señaló que el municipio se tiene que hacer cargo de los arreglos provisorios, porque esa parte de la ruta no se puede tocar. "La gente que viaja en colectivo termina lastimada por las frenadas que tienen que dar, y se suman los pozos que hay en la zona de San Martín, principalmente después de las lluvias fuertes. Alguien lo tiene que hacer y si no lo hace Vialidad lo tenemos que hacer nosotros, poner los recursos municipales para darle un servicio al vecino".

Hace unos ocho años un particular presentó un recurso de amparo contra una obra de Vialidad que debía realizarse en este sector. Era para evitar estos desbordes. Los anegamientos de la cinta asfáltica llegan a 500 metros por lado, lo que hace imposible el tránsito en este punto de la ruta provincial. La idea era hacer una alcantarilla. Nunca llegó a buen puerto, puesto que la Justicia nunca se expidió a favor de Vialidad de la Provincia. El vecino en cuestión impidió a razón judicial la obra. Argumentó que las aguas iban a ir a parar directamente a su propiedad. Desde entonces esta parte de la ruta 23 se inunda por completo y se corta el tránsito vehicular, hacia y desde Rosario de Lerma.

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Sección Editorial

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