Dislexia: la detección temprana asegura un tratamiento eficaz

Si bien es un término que ya no resulta desconocido, la dislexia puede ser confundida con simples equivocaciones o falta de concentración de quien lo padece. 
En octubre de 2016 se aprobó la Ley 27306, sobre las Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA), entre las que está la dislexia. La provincia de Salta adhirió a la legislación nacional a través de la resolución 7997 en diciembre de ese mismo año, “pero esa Ley que está sancionada no está reglamentada y no tiene acceso público”, indica la psicopedagoga Francisca Isasmendi (MP 778), quien forma parte de “Potenciate” un grupo de psicopedagogas salteñas que basadas en esa premisa organizaron, junto con la consultora Réitigh, el Primer Congreso de Dislexia que se desarrollará hoy y mañana en esta ciudad. 
La profesional define la dislexia como un trastorno específico del aprendizaje de la lectura que tiene origen neurobiológico, “lo que quiere decir que tiene un correlato físico; es una disfunción, no una enfermedad, y tiene origen genético o sea que se transmite de generación en generación y hay una alta probabilidad de que sea hereditario”, aseguró en diálogo con El Tribuno

“Antes se diagnosticaba por el fracaso escolar de un chico que no aprendía a leer hasta 4º grado”.

“No es un trastorno grave pero puede ocasionar un serio daño en la autoestima si no se trata a tiempo”.
 


La mirada del docente es fundamental para un diagnóstico temprano. “Muchas veces ante la consulta de los padres, los docentes -que no tienen la información correcta- creen que en algún momento el chico va a hacer el ‘click’ y va a superar esa dificultad, o bien la asocian a otros problemas externos”, instruyó Isasmendi. Y sumó otro fundamento al encuentro: “Por eso nos motivamos a hacer este congreso, para que aquellos docentes que no están del todo informados puedan interiorizarse en la temática”. 
Diagnóstico precoz
Uno de los indicadores de diagnóstico de la dislexia es que el chico tenga un nivel intelectual promedio o alto; no se da en casos en los que estén por debajo. Cognitivamente son niños que responden adecuadamente, pero no aprenden a leer. Entonces cuando hay una discrepancia entre lo cognitivo y la capacidad de aprendizaje específica de la lecto-escritura, ahí es dónde se termina de realizar el diagnóstico de dislexia. 
“Lo cierto es que en este trastorno es muy importante el diagnóstico precoz, ya que es muy notoria la diferencia entre lo que se puede compensar en un pequeño que inicia su tratamiento en el periodo inicial -antes de un tercer grado-, que la posibilidad de compensación que hay cuando el niño inicia el tratamiento después de cuarto o quinto grado. En las edades tempranas el cerebro es más ‘plástico’ y con mayores posibilidades de compensar”. 
Cuando Isasmendi habla de compensar se refiere a que hay áreas cerebrales que están afectadas disfuncionalmente. “No hay una lesión a nivel cerebral, sino que hay una disfunción”. Las áreas que tienen que ver con la lectura no se activan cuando el chico tiene que leer. El chico disléxico debería activar áreas del hemisferio izquierdo, que todos los lectores normales activan al momento de la lectura, pero compensa y activa del hemisferio derecho. “Entonces es una lectura deficiente, lenta, se confunden, en vez de leer una palabra leen otra. Es la sintomatología que aparece, en la lectura o en la escritura”. Si bien es un trastorno específico de la lectura, termina afectando la escritura, porque el chico comete a ese nivel fallas como omitir letras, separar mal las palabras, o sustituye una letra por la otra, eso es lo que se ve a nivel escolar”, conc    luyó. 
 

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