Abel Cornejo: “Vamos a ir formando un cuerpo especializado de investigadores, diferente de la Policía”

Abel Cornejo asumió ayer al frente del Ministerio Público Fiscal. Tras la ceremonia en la que prestó juramento como procurador general concedió una entrevista a El Tribuno, en la que delineó los principales ejes de su gestión: anticipó la creación de un cuerpo de investigadores, cambios en la forma de trabajar de las fiscalías para que sigan los casos hasta su finalización, una mayor apertura a la prensa y la necesidad de darle un cierre a numerosas causas que aún no fueron resueltas. 

¿Cuál va a ser el perfil que le va a dar a su gestión al frente del Ministerio Público Fiscal?
Hoy se inicia un tiempo nuevo en el Ministerio Público. Vamos a trabajar sobre diferentes ejes que, yo considero, hasta ahora no se habían trabajado y que son un poco los que van marcando el sello o las características de una gestión. 
En este tiempo pude advertir, en primer lugar, que tenemos que cambiar, que cuando un ciudadano o ciudadana hace una denuncia tiene que ser hecha ante una fiscalía y que ese fiscal, solo o con una unidad de fiscales, pueda llegar hasta el final de la causa investigando. Segundo, creo que hay que instalar una política comunicacional mucho más activa de la Procuración General, porque es parte de las obligaciones republicanas de los poderes del Estado. Vamos a hacer trabajos de campo respecto de la comunicación también, no solo para tener en claro el mapa del delito, sino porque también es bueno saber cuál o cuáles son los orígenes del delito.
Otra cuestión que nos interesa mucho, volviendo a que la gente pueda denunciar en fiscalía, es ir formando, en la medida que el presupuesto lo permita, un cuerpo especializado de investigadores dependientes de la Procuración General, diferente de la Policía. Esto es una superación de lo que alguna vez se llamaba la Policía Judicial. Creo que un cuerpo de investigadores, como tienen las democracias más avanzadas, es una apuesta fuerte no solo hacia el estado de derecho sino hacia la seguridad de las personas, de las víctimas, y una forma de tener más objetividad y que sea un fiscal quien determine qué es un delito o no. Eso es un desafío a seguir. 

En esta modernización y apertura del Ministerio Público ¿Qué plan tiene para abordar delitos como los vinculados a la violencia de género, que en Salta tienen un alto índice?
Una vez que me pueda interiorizar debidamente de todo el funcionamiento de la Procuración General, que está dividida en distintas fiscalías según la materia, vamos a trabajar y tal vez haya reformas en algunas de esas divisiones. Una de las metas es poder resolver distintos casos que aún permanecen sin ser resueltos, trabajando en forma insistente sobre ellos.
Además hay muchos sectores críticos que creo que hay que escucharlos y van a tener la puerta abierta, pero me parece que no hay que agotar en la mera crítica sino aportar propuestas.
Por otra parte, la Procuración tiene a nivel regional el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), que tiene una tecnología avanzadísima con especialistas muy buenos a los que vamos a incorporar, en la medida de nuestras posibilidades, o bien otros especialistas que se sumen o intensificar las capacitaciones técnicas y científicas de quienes están allí. 
Otra cuestión que me parece central es que el Ministerio Público Fiscal tiene que tener una relación institucional muy estrecha con el Poder Judicial. Yo me fui con una relación óptima con mis colegas de la Corte, aunque no siempre hemos opinado igual, pero la relación institucional hay que aprovecharla y fortalecerla, porque esto va a redundar en un mejoramiento de la calidad de las investigaciones.

¿Qué opinión tiene sobre el sistema acusatorio y el rol de los fiscales en las investigaciones?
El sistema acusatorio es una evolución en el sentido de que se desplazó a los jueces que antes investigaban para que investiguen los fiscales. Vamos a ser obsesivos, si se permite el término, en la capacitación permanente de los fiscales. Yo considero que Salta tiene fiscales muy buenos, y eso hay que aprovecharlo y darles los medios. Van a tener el respaldo del procurador en todo sentido. También vamos a tener un control y una auditoría de calidad de gestión, que es muy importante no solo como incentivo laboral sino como una forma de ir mejorando el servicio que tiene que dar el Ministerio Público. 
Hay algunos anuncios que quiero hacerles en persona a los fiscales, me voy a reunir con cada uno de ellos para que me expongan su visión o su problemática. Voy a ser un procurador muy receptivo a la opinión de los fiscales. Y trabajar en base también a la experiencia que ellos tienen, haciendo una sinergia que redunde en la mejor calidad del servicio que tenemos que dar.

¿Pudo interiorizarse sobre el funcionamiento del Ministerio como para tener un diagnóstico y saber en dónde se debe cambiar o profundizar lo que se viene haciendo? 
Yo soy un obsesivo de la información y, sobre todo, del derecho procesal penal y de los cambios que se van dando. Me hubiese gustado una transición más abierta entre un procurador y otro. Pero, de cualquier manera estuve hablando con distintos integrantes del Ministerio Público y conozco el pensamiento de varios.

Cuando renunció a la Corte en marzo, ¿se imaginaba que su próximo destino estaría ligado en cierto modo a un puesto que, si bien es distinto, tiene el mismo rango que el de un juez de Corte?
Yo sé que el gobernador (Juan Manuel Urtubey) tuvo en la cabeza varios nombres, me lo manifestó él no hace mucho tiempo. Yo ya había tenido la idea el año pasado de irme del Poder Judicial. No sé por qué se marca tanto que hay que cumplir el mandato para irse. Lo que sí sería un escándalo es que antes de cumplir el propio mandato, se renueve. 
Yo recibí una oferta política muy concreta, de la cual me siento muy honrado y muy agradecido; pero pienso que, teniendo 35 años de experiencia judicial como tengo, soy más útil para finalizar mi carrera en un desafío en el cual nunca estuve.

¿Qué opina de las críticas por el supuesto enroque de cargos entre usted y Pablo López Viñals?
A mí me parece que todo el mundo tiene derecho a opinar. Eso es la democracia. Lo que yo noto es que, en la construcción de los disensos y de los diálogos, se impregnan las críticas porque lo que yo no escuché son propuestas. No hay nada de inconstitucional en lo que se ha hecho. En lo que sí estoy de acuerdo es que puede discreparse con los nombres o la metodología. Pero se perdió de vista en qué circunstancias se produce mi renuncia, que no fue en forma especulativa. Se estaba discutiendo una acción de inconstitucionalidad sobre la duración de los jueces de la Corte, se acababan de celebrar unas elecciones controvertidas en el Consejo de la Magistratura que generó bastante polémica, incluso yo quedé en minoría en algunas de las posiciones que tuve. Entonces me parece que para tratar de minimizar el impacto de esa renuncia vinieron todas esas críticas cargadas de subjetivismo. Lo que sí le puedo decir, y es un dato objetivo de la realidad, es que no veo mucha gente en Salta que renuncie. 
 

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