Espera su internación domiciliaria hace 6 meses

María Elsa Salim es otra abuela que sufre el abandono de PAMI. Desde el año pasado, que espera la autorización para una internación domiciliaria.

La jubilada, de 80 años, tiene un enfisema pulmonar, padece artrosis, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca por lo que usa un marcapasos, y tras el accidente cerebro vascular, las secuelas son varias. Y para colmo de males, la abuela está con depresión.

El doctor de cabecera de la institución, solamente atiende dos veces a la semana en Rosario de la Frontera, y el resto de los días los abuelos quedan a la vera de Dios. Su hija, Claudia Cienfuegos, manifestó a El Tribuno, el padecimiento de su madre, que ya lleva más de seis meses sin respuesta.

"Desde el año pasado, que estoy presentando papeles para la autorización de la internación domiciliaria, y me dicen desde el PAMI que solamente pueden autorizar la internación de 32 personas, cuando estamos en un pueblo de casi 40.000 habitantes", manifestó indignada.

"Hace meses que vengo presentando la documentación. Cuando fui al PAMI con los papeles me respondieron que solamente tienen 32 personas habilitadas para poder ingresar a la internación en casa. Esa respuesta me la dio el doctor auditor, el señor Aguirre, quien también me dijo que para que ingrese a esta modalidad debe tener escaras, ser oxígeno dependiente y necesitar suero en casa, situación que también tuve que afrontar con mi padre antes de fallecer", dijo.

"Sin embargo, mi padre era oxigenodependiente, usaba pañales, sufrió 15 infartos, y aun así tampoco pude lograr que obtuviera el servicio. El terminó falleciendo abandonado, y no quiero lo mismo para mi mamá", relató a El Tribuno, desesperada.

Con respecto a la atención médica, Cienfuegos, dijo que "dadas las condiciones de mi madre, no puede ir a ver al médico, y aun así, el doctor Aguirre, jamás vino a casa para atenderla, y tenemos que pagar a un particular para que la atienda en el domicilio".

Cabe señalar que la hija está sin trabajo, y corre con todos los gastos médicos de su madre, como puede, hasta que lleguen las autorizaciones.

"Si bien mi mamá aún no tiene escaras, no se puede movilizar sola por el ACV que padeció, ya que tiene afectado el lado izquierdo del cuerpo, no puede caminar sola ni comer ni ir al baño sin ayuda. Además tiene artrosis en su mano y una gran deformación. Ella tiene ya 80 años y casi no reconoce a las personas, ya que tiene un principio de Alzheimer. Sumado a esto, tiene incontinencia y necesita usar pañales, por lo que tuve que comprar un inodoro portátil que se encuentra al lado de su cama".

Y agregó: "Hace dos semanas que espera autorización para pañales y una silla de ruedas".

Viaje infructuoso a la ciudad de Salta

La señora Cienfuegos relató que su peregrinar incluyó viajes a Salta, sin respuesta positiva.

La hija de la señora damnificada aseguró que también tuvo que viajar a la capital salteña para hablar con el doctor Ola Castro.

“Hablé con el doctor Castro y no me dio bolilla, me dijo que eso lo tenían que solucionar acá (en Rosario), pero acá no obtuve solución de nada, prácticamente me piden como condición que mi mamá se esté muriendo, pero ni aun así porque a mi papá lo tuve oxigenodependiente, con suero en casa, escaras y no pude conseguirlo. Entonces me dicen que mi mamá tiene que estar en las mismas condiciones para que le autoricen la internación domiciliaria, contó la hija de la afiliada al PAMI.

“El problema es que mi mamá, como dije, no tiene movilidad por sí misma, padece de hipertensión, artrosis, enfisema pulmonar e insuficiencia cardíaca y todas las demás consecuencias del ACV. Y yo sola no doy abasto con todo, ya que también tengo mis problemas de salud, y no puedo hacer fuerza”, lamentó la señora, hastiada de tanta burocracia inhumana e insensible con la enfermedad.

Cienfuegos continuó el relato de su penuria: “Yo le dije al médico que me estaba tomando el pelo, no me quedó otra que pedirle fuerzas a Dios para seguir adelante ahora con mi madre, hay momentos que siento que mi cuerpo no da para más, por eso les pido que por favor me den una ayuda”.

Desesperada, dijo: “Yo necesito la ayuda para mi mamá; para eso le descuentan, no puede ser que solamente haya prioridad para 32 personas en una ciudad de tantos habitantes, ya padecí con mi papá, no quiero seguir padeciendo con mi mamá, ya presenté todo y la respuesta es la misma”. 

Temor a represalias

Muchos abuelos afirman que el doctor auditor solo atiende los martes y viernes y ni siquiera cumple con el horario estipulado. Muchos jubilados rosarinos por temor a represalias prefieren mantener el anonimato. 

Cienfuegos, y otros parientes de pacientes de la obra social nacional aseguraron a El Tribuno, que las pocas veces que viene el doctor, solamente atiende a seis abuelos, y es por orden de llegada.

En buen romance, esto significa que los ancianos tengan que hacer una larga cola, esperando la atención del médico a la madrugada bajo las inclemencias del tiempo. “Y cuando atiende a la gente, trata muy mal a los abuelos”, dijeron.

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