Ni tablets, ni celulares: qué dispositivos elige el emprendedor Martín Varsavsky para sus hijos

Martín Varsavsky es un empresario de telecomunicaciones y nuevos medios argentino, nacionalizado español, y con intereses empresariales por todo el mundo. Creó media decena de empresas que valen más de mil millones de dólares. Su visión y estrategia para lograr un éxito tras otro a partir de ideas revolucionarias es un modelo a seguir en el mundo de las finanzas.

En las últimas horas, Varsavsky compartió un hilo con sus más de 100 mil seguidores de Twitter sobre el uso de la tecnología en la primera infancia. Sin dudas su rol más importante, el de padre de siete hijos -cuatro varones y tres nenas- es el que inspiró lo que él mismo dio en llamar su "fórmula con los niños y las pantallas".

"Ni tablets, ni teléfonos, ni computadoras durante los días de semana. Una hora al día los fines de semana. En cambio, prefiero dos tipos de pantallas. 1) Un televisor grande con sólo Chromecast que uno puede controlar desde su propio teléfono y que se usa solo para Netflix Kids". Así comenzó Varsavsky a desarrollar su teoría. Y prosiguió: "Netflix es 10 veces mejor que YouTube o que la televisión regular o de cable y las pantallas grandes son aptas para familias, y 2) si optan por pantallas más pequeñas, las ediciones de libros en Kindle, que no tienen juegos, son en blanco y negro, y están enfocados en la lectura son una excelente alternativa".

Aunque muchos padres se asombran y fascinan con la manera en la que sus hijos pequeños navegan y recuerdan íconos como el de Youtube sin saber leer aún, darles celulares y tablets desde su primera infancia tiene consecuencias.

La evolución de plataformas del estilo "a demanda" generó nuevas formas de consumir medios audiovisuales. Además, en el campo de las aplicaciones, se asiste a un "salto" desde la computadora de escritorio a los teléfonos inteligentes, lo que facilitó el acceso a estas en cualquier lugar y momento. Si a eso se le suman valores de obesidad infantil y sedentarismo crecientes en todo el mundo, el combo tecnología + falta de actividad física + sobrepeso parece ser letal.

En eso probablemente basó la Organización Mundial de la Salud (OMS) sus primeras recomendaciones sobre el uso de pantallas en la primera infancia, que difundió recientemente y que se basan en que los niños de menos de un año no deben ser expuestos a ningún tipo de dispositivo electrónico. Además, aseguran que los niños de dos a cuatro años tampoco deberían tener más de una hora por día de lo que llaman "tiempo de pantalla sedentario", que incluye juegos de computadora o televisión.

En su hilo, Varsavsky consideró que "los juegos están diseñados para convertir a los niños en adictos; los padres deben regular el tiempo que sus hijos les dedican. El resto de los días no escolares se basan en deportes, actividades al aire libre, jugar con amigos o con nosotros. ¿Excepciones? Viajes por carretera y vuelos. Y aunque no me gustan los juegos, no todos son iguales".

Al empresario le gustan "Minecraft, Sandbox, Scratch, que no es un juego, sino un lenguaje de programación simple, FIFA o juegos de realidades simuladas". En cambio, para él "Fortnite, Clash Royale, Clash of Clans son cebo para los niños". "Esos juegos hacen que los niños sientan que la vida fuera de ellos es inútil", apuntó.

"La recomendación de la OMS es lo que todos pregonamos, pero es difícil de llevar a la práctica. Y lo que ocurre es que más allá del uso de pantallas en los niños el problema es cuánto usan las pantallas los cuidadores de ese niño; porque además, si se quiere que el chico use menos tecnología por ende el adulto tiene estar disponible para guiarlo y acompañar el juego". Para la médica pediatra Paula Otero (MN 99348), presidente de la Subcomisión de Tecnología de la Información y Comunicación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), los dos puntos clave de las nuevas recomendaciones radican en el hincapié que hacen en las horas de descanso y la actividad sedentaria.

Según un reporte de la SAP, de 2017, en los niños menores de dos años, "su aparato psíquico se encuentra en desarrollo y por lo tanto son inmaduros y dependen fuertemente de la interacción con adultos para decodificar y significar los estímulos que reciben. Además, necesitan explorar el mundo con otros estímulos sensoriales, como el tacto, la propiocepción, etc.".

"Entre los tres y los cinco años, el desarrollo se basa, fundamentalmente, en la interacción social y en juegos no digitales; por lo tanto, se recomienda no exceder una hora diaria de uso. Al igual que para los niños más pequeños, es primordial la supervisión y el acompañamiento de los adultos a la hora de consumir estas tecnologías", reza el documento "Bebés, niños, adolescentes y pantallas: ¿qué hay de nuevo?.

En palabras de la médica pediatra Laura Viva (MN 148090 – MP 454065) "el uso de pantallas es todo un desafío de manejar como padres". "Se sabe de sus efectos nocivos pero la tecnología es parte de la vida hoy y muchos recurrimos a ella en distintas situaciones", consideró la especialista, quien recordó que "antes de los 18 meses puede retrasar el lenguaje, alterar el desarrollo de la visión y no favorece la autorregulación de las emociones".

En ese sentido, estableció cuándo sí y cuándo no es admisible utilizar las pantallas en niños. "Nunca al momento de comer porque el niño no interacciona con la familia ni la comida, tampoco antes de dormir ya que el estímulo lumínico va en contra de la segregación normal de hormonas que favorecen el sueño".

 

El uso de tecnología en los primeros años de la vida desarrolla más el área conectiva perceptiva del cerebro pero disminuye los procesos simbólicos

 

¿Cuándo permitirlas? "Son útiles al viajar en avión, por ejemplo, donde a veces en un vuelo largo los niños están limitados al movimiento y es necesario entretenerlos, siempre seleccionando el contenido adecuado a la edad y el tiempo recomendado, aunque siempre se puede optar por objetos lúdicos, dibujos, masas o stickers para evitarlas".

Liliana González, psicopedagoga cordobesa, explicó a Infobae: "Se sabe que el uso de tecnología en los primeros años de la vida desarrolla más el área conectiva perceptiva del cerebro pero disminuye los procesos simbólicos. Esto quiere decir que los chicos, acostumbrados a mirar imágenes, luego les cuesta muchísimo más fantasear, inventar y crear.

Si a esto le sumamos la caída del proceso simbólico, tendremos en la escuela alumnos que no pueden dejar su cuerpo quieto y que se aburren en el aula porque no hay botones para apretar.

González agregó: "Además de muchas dificultades para conectarse con la lectoescritura, que es un proceso difícil y que está en las antípodas de apretar botones para que venga la imagen y el sonido. Los especialistas están coincidiendo en que hasta los dos o tres años debería ser cero pantallas, porque es el momento en la vida para crear el universo del lenguaje en los chicos".

"Hoy los psicopedagogos estamos realmente alarmados por la cantidad de chicos con problemas y retraso en el lenguaje, porque en lugar de escuchar y de ser escuchados, están pegados a las pantallas sin generar ni pensamiento ni lenguaje".

Infobae

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