Después de los 40, una de cada tres mujeres sufre incontinencia de orina

Una de cada cuatro mujeres padece la pérdida involuntaria de orina a lo largo de su vida y una de cada tres lo sufre después de los 40 años, según manifestó el especialista en ginecología uroginecología del Hospital Público Materno Infantil (HPMI) Esteban Rusinek al hablar con El Tribuno. Si bien este problema también se da en los varones, es mucho menos frecuente.

En la Argentina, alrededor de un millón y medio de personas sufren incontinencia urinaria, según datos de la Sociedad Internacional de Continencia: un 46 por ciento, en su versión leve; un 26 por ciento, en su forma moderada, y un 27 por ciento, en el modo severo. Los porcentajes son similares en Salta, indicó el especialista.

Desde hace cinco años, Rusinek atiende el consultorio de uroginecología del hospital, que trabaja con el servicio de urología y el de coloproctología, para brindar una atención integral del piso pélvico. Este funciona todos los lunes, de 14 a 18. Atiende a pacientes por consulta espontánea y a otros por derivaciones internas de colegas especialistas.

El médico advirtió que hay mucho subregistro de las personas que sufren la pérdida involuntaria de orina: "Mucha gente no consulta por vergenza. En el interrogatorio, hay pacientes que no dicen nada hasta que se les dice que se trata de algo muy frecuente. El problema más grave que tiene la incontinencia es el aislamiento del paciente por vergenza. Eso hace que la calidad de vida vaya empeorando". El profesional aseguró que esto se puede prevenir y tratar, con técnicas no quirúrgicas y quirúrgicas.

La pérdida involuntaria de orina puede vincularse -o no- con patologías orgánicas y hay dos grandes grupos: unas están relacionadas con la urgencia, que es la necesidad imperiosa de orinar y la mayoría de las veces se debe a una infección urinaria, y otras, con el esfuerzo.

La incontinencia urinaria de esfuerzo está precedida de actos como toser, estornudar o hacer fuerza. Los factores principales que predisponen a esto son la multiparidad -mujeres que tienen más de tres hijos-, la diabetes y el sobrepeso.

Las personas que tuvieron un solo bebé, incluso no de parto natural, también pueden tener incontinencia, ya que el estado de embarazo produce distensión de los ligamentos y los órganos de la pelvis pueden cambiar su lugar, lo que se llama distopía pélvica o prolapso. Esta situación suele relacionarse con la incontinencia, aunque no siempre es así: hay quienes tienen incontinencia con prolapso y hay prolapsos que no tienen incontinencia.

Tratamientos

La incontinencia urinaria de esfuerzo leve o moderada puede tratarse con rehabilitación, a cargo de kinesiólogos especializados. Existen la técnica computarizada "biofeedback" y la reeducación, con entrenamiento muscular. Ambos tratamientos se brindan en el HPMI, a cargo de la licenciada en kinesiología y fisioterapia Mercedes Viramonte, la única especialista en reeducación de suelo pélvico que hay en Salta.

Las incontinencias y los prolapsos leves a moderados, si son tratados a tiempo, pueden resolverse con asistencia muscular. Por eso, es importante llegar al diagnóstico. La incontinencia grave, cuando las personas pierden orina al levantarse de la silla o en estado de reposo, por lo general se trata con cirugía, que da buenos resultados.

La intervención quirúrgica que se hace en el HPMI es miniinvasiva y demanda internarse por un día. Se hace una incisión de alrededor de un centímetro, que es el tamaño de la malla, y se coloca una prótesis, en la uretra media, que es la válvula que maneja la continencia. En el hospital se hacen hasta tres cirugías de este tipo por semana.

Rusinek observó que en el mercado aparecen cada vez más toallitas higiénicas para la pérdida involuntaria de orina. "Esto lo que dice es que la población que sufre incontinencia es mucha. A nosotros nos mata, porque, en realidad, habla de esto como si no tuviera solución. Las toallas para la incontinencia pueden ser un parche transitorio, pero no es la solución".

A lo largo de la vida

Durante el embarazo hay incontinencia por la presión que produce el útero. Es una causa fisiológica, que va a ser transitoria. Luego del parto, hay que esperar a que se reacomode el tejido del suelo pélvico. En la mayoría de los casos, esto ocurre a los dos años.

En la mujer posmenopáusica, por la falta de elasticidad ante la disminución del estrógeno, el ligamento de sostén puede romperse y, con el tiempo, esto predispone a que descienda el tejido pélvico. En casos leves a moderados, el tratamiento kinésico tiene buena respuesta. En casos más graves, se acude al tratamiento quirúrgico.

 Ejercitar los músculos del suelo pélvico

Desde hace tres meses, en el HPMI hay un espacio en el que se puede reeducar el suelo pélvico. Viramonte enseña a las personas que pierden orina ante el esfuerzo a reconocer su musculatura y les da pautas de entrenamiento.

La experta contó que el suelo pélvico es un músculo que va de adelante hacia atrás o de atrás hacia adelante: cuando se contrae la vagina, se contrae también el ano y viceversa. Este garantiza las continencias urinaria y fecal, la erección, la eyaculación y el orgasmo.

En el consultorio se usan ejercicios de Kegel, electroestimulación y "biofeedback". Los tratamientos son cortos y no suelen pasar de ocho sesiones. Después, la paciente sigue ejercitando en la casa.

En la internación, Viramonte ve a las mujeres que tuvieron episiotomía o desgarro en el parto. Luego, las cita en el consultorio, donde trabajan para darle flexibilidad a la cicatriz y entrenan la musculatura.

La especialista recomendó a las mujeres empezar a fortalecer el suelo pélvico desde los 12 años y durante toda la vida para evitar prolapsos, incontinencias de orina e infecciones urinarias, entre otros problemas, y tener una mejor calidad de vida.

Explicó que el parto vaginal y el sobrepeso en el embarazo son los episodios que más debilitan la musculatura, aunque el estreñimiento y los esfuerzos excesivos también lo hacen. "No tenemos mucha idea de contraer ni de reconocer esta parte. La tenemos negada, sobre todo las mujeres: no se puede tocar, no se puede ver ni nada, porque está mal visto socialmente", analizó. En el único momento que se fortalece este músculo de manera inconsciente es en el acto se xual.

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