Clamor contra Trump y las armas: 29 víctimas en pocas horas por tiroteos

Estados Unidos está en guerra consigo mismo, con una población armada hasta los dientes, sin parangón en el mundo. En ningún otro lugar hay tantos muertos por balas como en ese país.
La epidemia de las armas se ha cobrado 29 víctimas en trece horas. Esta es la verdadera emergencia nacional que el presidente Donald Trump no sólo tolera, sino que la incentiva con su retórica racista y de fomento del odio.
Sobre el presidente recayeron un sinfín de críticas por su inactividad al afrontar el problema de las armas, rendido a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), y en especial por su negativa a condenar el terrorismo interno blanco. Esto provocó que no pocos políticos, sobre todo los ­aspirantes demócratas a las elecciones del 2020, lo calificaran sin tapujos de racista y de supremacista.
Dos ciudades a más de 2.500 kilómetros una de la otra, El Paso (Texas) y Dayton (Ohio), han entrado en la lista del horror de las masacres. Esta última, según la organización Gun Violence Archive, marca la matanza número 253 en este 2019, a más de una por día.
Los ciudadanos se acostaron el sábado con el pesar de la tragedia de El Paso, enclave a una zancada de México, centro de la crisis fronteriza. Patrick Crusius, blanco de 21 años, fue en misión desde Dallas –recorrió 1.000 kilómetros– porque, según su manifiesto, debía combatir “la invasión hispana”. Dejó en la mayor área comercial de esa ciudad 20 muertos y 26 heridos. Crusius es un ferviente admirador de Trump, en especial cuando este ataca a los inmigrantes, como han comprobado los investigadores al revisar su Twitter.

En sólo trece horas

En El Paso hubo 20 muertos y poco después 10 en Dayton, incluido el pistolero. “Puedes encontrar cosas en el manifiesto de Crusius que le escuchamos al presidente”, recalcó Tim Ryan, legislador por Ohio y uno de los demócratas en la carrera a la Casa Blanca.
Al despertar este domingo, los estadounidenses tuvieron la sensación de que la nación se asoma al abismo. A la una de la madrugada del domingo, Connor Betts, también blanco y de 24 años, se puso el chaleco antibalas, cogió su arma larga, varios cargadores y abrió fuego en el distrito Oregon de Dayton, una zona de ambiente nocturno y más en estas fechas. Sucedió en la calle, a la puerta del bar Ned Peppers. En 56 segundos mató a nueve, hirió a 26 y perdió la vida en el fuego con seis agentes.

Fuente: La Vanguardia

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