Una familia de artistas con  alma viajera, recorre el país

Habitados por la necesidad de romper la rutina y dispuestos a saltar los límites del crecimiento artístico que imponen las ciudades pequeñas, Los Oviedo emprendieron un viaje sin tiempos y dispuestos conocer culturas diferentes. 
Ana y Charly son de Arrecifes, provincia de Buenos Aires, se conocen hace 24 años y juntos iniciaron una familia que terminó de conformarse con la llegada de Simón (18) y Natanael (15) que se sumaron a dos hijos mayores de Ana -que también recorren rutas.
Hace más de un año que tomaron la decisión de vender todo y emprender viaje en un motorhome que oficiaría de hogar y los trasladaría a nuevos destinos. Con el consentimiento de los hijos para iniciar el cambio de vida, compraron un colectivo Bedford modelo ‘65, cargaron los instrumentos de música (una batería completa, acordeón, guitarra, bajo, ukelele, charango y teclado) y comenzaron “la prueba”. 
“Hicimos un periodo de adaptación de un mes, pasamos de vivir en una casa a un departamento más chiquito para estar más apretados y desde ahí al motorhome. Nos quedamos por ahí para seguir probando para ver si teníamos ganas de bajarnos y no pasó... y ahí partimos”, relató Charly en la visita que realizaron a El Tribuno.
Atrás dejaron una vida de horarios y estructuras del sistema social “que te oprime, pero que se acepta porque te da ciertos permisos”, describió el padre de familia que se dedicaba a la docencia de música. 

Arte y conciencia

Ana es locutora y profesora de piano y escribe cuentos infantiles y los hombres de la familia le ponen música. Con esa propuesta y acompañados de títeres y un castillo inflable, ofrecen su espectáculo en jardines infantiles para su sustento económico. 
“Con temas y canciones para los niños, que cuentan historias de concientización para cuidar el planeta y para tener en cuenta valores importantes de la vida, generamos un dialogo con los niños y les damos un momento de música y entretenimiento”, destacó Ana.
Pero también hacen arte callejero. Plazas y peatonales se convierten en escenario de una variada oferta musical que saben adaptar de acuerdo a los públicos que se acercan. Así pueden interpretar algún tema de Sui Generis, algo de Sebastián Yatra, una zamba y hasta temas “bailables”. 

"Nosotros somos viajeros, no somos turistas, no viajamos apurados. Nos tomamos todo el tiempo".

Mr. B

El Bedford 65, “original”, que los traslada por las rutas recibió el nombre de Mister B, y lo lleva “tatuado” en su frente. Cuentan que buscaron mucho antes de decidirse, hasta que lo encontraron y supieron que ese iba a ser su nuevo hogar y medio de transporte. 
En su interior tienen una cocina comedor, una mesa que se transforma en cama, una cucheta, baño y placard, y al fondo la habitación “matrimonial” también con un placard. El mayor lugar de guardado es abajo de las camas, y de los asientos. 
Mr. B es además un lienzo para que los artistas de los distintos destinos lo intervengan. Así fue como lo conocieron a Mauro Ramos, el artista urbano salteño que encantado se ofreció a pintar un paisaje de cerros, cardones, una llama y elementos propios de Salta. 

"Nuestra primera gran meta es Colombia. La única previsión que tenemos es el combustible y la comida"

La vida sobre ruedas

Los Oviedo saben que los recuerdos se llevan en la memoria, no hay espacio para souvenirs, que los tiempos son cortos y las amistades se forman rápido y se disfrutan más. 
La convivencia los ayudó a conocerse más, a componer y crear. Las redes sociales los ayudan a mantener el contacto con quienes van quedando atrás. 
Ana dice: “Nuestro corazón se va dividiendo cada vez más, porque tenemos un pedacito en cada lado”. Charly prefiere afirmar: “En realidad, nos estamos convirtiendo cada vez en más argentinos”. 
Cambiaron los hábitos de comida, pero nunca pasaron hambre y siempre tienen algo para compartir. 
 

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