Barras, armas y descontrol: la terrorífica noche de River en Lanús

A menos de dos semanas para el superclásico de las semifinales de la Copa Libertadores, un nuevo hecho vuelve a agitar la interna de la barra brava de River. Mientras en el Monumental persiste el hueco en la cabecera Sivori Alta, la detención de 51 integrantes de la facción de Budge , que integra el grupo oficial "Los Borrachos del Tablón", sacudió el avispero. Pero, al mismo tiempo, impidió lo que pudo haber sido una batalla campal: ayer, en el estadio de Lanús, la disidente "banda del Oeste" se adueñó del paravalancha. Y en la tarde noche de la zona Sur del conurbano bonaerense se vivió en un clima muy enrarecido.

Una noche con tintes terroríficos

Desde un principio, la atmósfera estuvo caldeada. Luego de conocerse las detenciones, alrededor de las 19.15, casi dos horas antes del inicio del partido por la Copa Argentina ante Godoy Cruz, los integrantes de "la banda del Oeste" ingresaron al estadio con sus bombos, redoblantes y banderas. Así, durante toda la previa, se ubicaron en la antesala del ingreso a la popular local: estuvieron cantando y tocando mientras esperaban para copar el centro de la tribuna. "¡Si ésta no es la barra, la barra dónde está!", fue uno de los cánticos, aunque también se volvió a escuchar el ya olvidado "Llegan los Borrachos del Tablón" y una vieja canción que recuerda al fallecido Gonzalo Acro.


En la previa del juego, los ingresos sorprendían por su calma: sin demasiada presencia policial, los cacheos y los controles eran escasos, al punto tal que se podía ingresar al playón de estacionamiento o la zona de ingreso a plateas sin ningún requerimiento. Como era de esperar, el operativo colapsó y todo se desbordó a minutos del pitazo inicial, con graves incidentes en las adyacencias del estadio. La situación fue terrorífica. Hubo avalanchas, corridas y una fuerte represión policial, con balas de goma, gas pimienta y ataques de la policía montada a los palazos sin discreción ni lógica. En el medio, miles de personas que intentaban ingresar a la cancha, con o sin entrada.
Así, mientras desde afuera llegaba el estruendo de los disparos, la barra ocupó el centro de la popular cerca de las 21, diez minutos antes del comienzo del partido. Y, durante los primeros instantes de juego, gran parte del público no pudo observar qué pasaba en el campo: el ingreso de gente en la popular no se detenía y el sector colapsó, por lo que centenas de hinchas optaron por saltar las rejas y ubicarse en la platea o en el hueco del palco de prensa.
 


¿Reventa o zona liberada para entrar? 
Esa es la gran incógnita. La única certeza es que no había ni un solo control policial ni en la platea ni en la popular. Afortunadamente, la situación no pasó a mayores, salvo algunos entredichos e insultos entre los propios hinchas. Al final, la desconcentración se realizó en calma y sin hechos para lamentar.

La interna de la barra: ¿qué fue lo que ocurrió?
Entre los 51 detenidos (25 con derecho de admisión) se encuentra Sergio Alejandro Medina, conocido como "El Gordo Ale", integrante de la facción de Budge y uno de los actuales líderes de la barra oficial, junto con su hijo Brian, de 26 años. Luego del escándalo de la reventa en la previa de la fallida final de Copa Libertadores en noviembre de 2018, que derivó en el derecho de admisión a 284 barras en enero pasado, el reconocido Héctor "Caverna" Godoy (le secuestraron 300 entradas y más de siete millones de pesos en su casa) salió de la escena. Y así, en los últimos meses, pese a que hoy River no tiene presencia de barras en su estadio, Medina tomó mayor protagonismo.

Afiliado del gremio de Camioneros y custodio de Hugo y Pablo Moyano, "Ale de Budge" tiene 46 años, integra la barra desde 2002 y acumula dos condenas: en 2015 recibió tres años de prisión en suspenso tras ser atrapado con dos armas de guerra, municiones y armas blancas mientras iba al Monumental para ver River-Tigres en la fase de grupos de la Libertadores; y luego, tras pasar ocho meses en la cárcel, afrontó el juicio por amenazas al árbitro Sergio Pezzotta en el entretiempo de la Promoción con Belgrano en 2011, pero logró una probation.

Más allá del derecho de admisión, a principio de mes estuvo en Paraguay: viajó a ver el duelo de River ante Cerro Porteño por cuartos de final de la Libertadores. Su hijo Brian no pudo ingresar por intentar violar la prohibición de concurrencia, pero Alejandro entró al estadio en Asunción, fue fotografiado en la tribuna liderando la barra y su grupo cantó contra la dirigencia. Anoche, en las inmediaciones del estadio, el reclamo contra el presidente Rodolfo D'Onofrio volvió a aparecer en un pasacalle: "Aunque no les guste a los dirigentes... Siempre vamos a estar!! Aguante River y su gente!!!".

¿Qué fue lo que ocurrió ayer? Hasta ahora, pese a que no hay certezas, la sospecha policial es que el grupo de Budge pretendía realizar una emboscada contra los del Oeste, que hace años tiene buena relación con la barra de Lanús y que disponía de 200 personas habilitadas para ingresar (sin derecho de admisión) con entradas oficiales. Es más, desde hace varios días corría el rumor de que anoche podía producirse el regreso. Así, desmantelado el supuesto ataque, la popular quedó en manos de la barra disidente.

Alejandro "Zapatero" Flores, Martín "Saviolita" Núñez y Hernán Daniel Taboada, alias "El Clon Hernán", son tres de los nombres de peso en la sección disidente, que ahora tendrá la mirada encima. "Nosotros somos la historia", fue la bandera que se colocó en el centro del alambrado. Y no es una frase más, ya que es la misma que se podía leer en la Centenario Alta cuando la barra disidente asistía al Monumental.

Fuente: La Nación

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