Belleza trans: la moda según Camila Sabrina Maza

Camila Sabrina Maza (30) es bailarina, profesora de danzas y actriz. Hace 15 años vive inmersa en el ambiente artístico. Sobre el escenario se transforma en una criatura forastera, nacida del terreno de la imaginación. Su hábitat natural es el brillo y el trampantojo del varieté. Para una mujer trans, tanto de noche como de día, las aliadas son las sombras y las luces, cada una en su debida medida. Camila le regaló a El Tribuno algunos de sus trucos para crear ilusiones a la vista que refuercen su autopercepción de género. Puesta a recordar cómo se inició su búsqueda de femineidad volvió a la adolescencia.

“En esta etapa uno siempre juega con lo que tiene a mano, como lo que te puede prestar una prima, una hermana, una tía. Está en construcción y los looks te los crean otras personas, no una misma, o lo creás en base a lo que te van prestando y en esto no se diferencian las chicas trans de las chicas convencionales”, definió. Anclada en estos años cruciales para la experimentación con la moda y promediando 2005 recordó que la marcaron marcas como 47 Street y Kosiuko.

“Había una tendencia hacia la exageración: mucha tela una sobre otra, mucho gajo, el pantalón Oxford, los babelitos y el corte americano eran mis preferidos”, comentó. Añadió que lo que más utilizaba era el jean patas de elefante y las remeritas babelito, el corte americano y las zapatillas con plataforma. Entre los accesorios detalló que los tenía con tachas y que había unas muñequeras que simulaban a las de las tenistas que usaba mucho. Fue entonces cuando “Camila empezó a existir y cuando empecé a comprarme ropa seguí esa línea. Hoy es más accesible todo, por aquel entonces era más difícil encontrar la ropa de la cantante de la movida pop comercial que te gustaba y que MTV difundía”, comentó, rememorando el periodo de 1999 hasta 2010 cuando “veías un videoclip y ya pensabas que querías maquillarte o vestirte como esas estrellas y Versace estaba en expansión”. Con el correr del tiempo la fue ganando la verdad de que el estilo delicado exacerba más la condición de femineidad a la que una mujer trans aspira lograr, pero sin tener que caer en extremos.

“En mi época de aceptarme como chica trans usé jeans, porque encajaban en las tendencias de moda y los podía combinar con una camisa, una remera o una básica. En ese momento se usaba el jean tiro bajo, que no favorecía a nadie, pero como era muy delgada yo lo podía usar”, rememoró con una sonrisa. Añadió que pesa, incluso en los tiempos que corren, el estigma de ser una mujer trans y que por eso ella está muy atenta a su imagen. “Si vivís producida como para la noche es como que estás desafiando siempre con tu sexualidad o sensualidad a la gente. Por eso trato de cuidar mucho el aspecto de mis vestuarios. Ahora si me hablás de la noche, me vuelvo más atrevida. Te puedo llegar a salir con hot pants, con un corcelet y un corpiño. No tengo drama porque sé que voy a un ambiente de la noche y aparte porque estoy vendiendo un personaje también (Camila Spears)”, expresó. Por ello, “quería contrastar diferentes estilos, la chica sexi con un jean y la casual. A la mujer llevar pantalones le da personalidad y siempre fue así. Un buen jean muestra más las curvas y aprieta más la cola. Era la prenda más utilizada hasta que aparecieron las calzas. La calza fuso fue una invención del 2011 se combinaba con los stiletto y los vestidos bobos que volvieron, un sport elegante”, dijo.

Con su personaje Camila Spears ella ofrece shows de despedida de soltera.

“Como transhow tiene que mostrar un poco más su cuerpo para vender el show. Se me han ocurrido looks muy locos para salir por las noches como corsé, corpiños, guantes, con peinados más alocados, utilizando más postizos y pelucas. Hasta hoy me pasa el tener que mezclar los dos polos de mi personalidad: Camila de día, común y corriente, y la de noche para los shows”, definió.

Camila es muy alta y estilizada. “En ciertos momentos del día utilizo zapatos con un taco mínimo porque no busco llamar la atención y soy muy básica con los colores: rosa, nude, peltre, blanco y negro. Estos dos últimos son tonos que le quedan bien a todo el mundo”, añadió. Luego advirtió que “al ser trans no te podés poner todo lo que una mujer se pondría. Descarto los pantalones de tiro alto porque hay que tener caderas para usarlos y nosotras, si no nos operamos, no las tenemos. La cintura también tiene mucho que ver y las trans tenemos un cuerpo más recto. Una pollera tubo de tiro alto sí uso porque estiliza mucho. Aunque como soy muy alta, tengo que buscar algo que me corte un poco”. En relación con los vestidos señaló que se inclina por el corte debajo del busto porque “resalta las lolas y da amplitud por si tenés un poco de panza logra que no sea visible”. Mientras que “para los vestidos los géneros rectos no me gustan, sino que prefiero los más livianos. Me gusta jugar con las transparencias”.

Entre los cortes prefiere el “evasé”, una palabra francesa que significa “falda ancha”. Se trata de una falda o un vestido que cae a los lados desde la cintura, es decir, que marca la cintura, pero no las caderas. Por lo tanto, es ideal para disimular unas caderas anchas o un trasero voluminoso y para hacer la cintura más estrecha.

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