La localidad de Salvador Mazza está convulsionada por el sangriento homicidio de Ruben Vedia, un remisero de 42 años de edad que junto a su familia residía en el denominado Asentamiento Evita, ubicado al oeste de las vías del Ferrocarril Belgrano y a solo metros de la delegación local de la Policía Federal Argentina. De hecho cuando se escuchó la ráfaga de disparos quien corrió hacia el lugar de donde provenían las detonaciones, fue el jefe de la delegación de esa fuerza federal acompañado por otros efectivos quienes al llegar se encontraron con un cuadro casi sacado de película. El cuerpo sin vida de un hombre que estaba al volante de un auto yacía sin vida, con varios impactos de bala sobre su cabeza, el rostro y otros partes de su cuerpo, y al lado su hijo adolescente de 15 años quien se tomaba el costado izquierdo y sangraba sin parar, aún sentado en el asiento del acompañante y en estado de shock. A la distancia se escuchó el rugir del motor de la moto en la que escaparon dos sujetos.

Todo se produjo antes de las 9 de la noche del sábado por lo que los vecinos del asentamiento y de otros barrios colindantes no salían del asombro y del miedo, más aún a sabiendas que el barrio Evita está ubicado a menos de 70 metros de la delegación local de la Policía Federal Argentina. ‘Hay que ser muy audaz, muy profesional y muy salvaje para hacer lo que estos tipos hicieron‘ deslizó un periodista radicado en la frontera que también llegó al lugar a los pocos minutos de sucedidos los hechos.

Se sabe que el remisero de 42 años Rubén Vedia salió de su casa en su auto particular marca Fiat de color verde oscuro Dominio JRJ junto a su hijo de 15 años al que lo llevaba hacia el hospital local para que le realicen algunas curaciones ya que hacía pocos días el chico había sido intervenido quirúrgicamente de una operación de la que salió sin complicación alguna. Vedia como era su costumbre salía por el terreno que dá al fondo de su vivienda por lo que sacaba su vehículo marcha atrás. La zona carece de iluminación. 

Después que salió de la vivienda Vedia encaró hacia las vías del ferrocarril -el asentamiento queda en la zona oeste de la localidad- y al disminuír la velocidad para cruzar las vías fue abordado por dos sujetos que se movilizaban a bordo de una motocicleta tipo enduro. Algunas versiones indican que desde el asiento del conductor el remisero intercambió algunas palabras con los dos sujetos y comenzaron a discutir. Pero apenas el diálogo subía de tono el sujeto que venía en las parte de atrás de la motocicleta sacó un arma de fuego de grueso calibre y le hizo un total de 7 disparos. Vedia murió en el acto, en tanto uno de los disparos hirió a su hijo que permanecía sentado en el asiento del acompañante mientras su padre discutía por un breve lapso con los dos sicarios.

Cuando los agentes federales llegaron al lugar y otros vecinos salían de sus viviendas se encontraron con el dantesco cuadro. Al instante llamaron al hospital y al llegar la ambulancia, los profesionales médicos constataron que el remisero yacía ya sin vida y que su hijo presentaba un disparo de arma de y otra herida. El adolescente fue trasladado al hospital local donde fue compensado y a los pocos minutos trasladado hacia el hospital Juan Domingo Perón dada la gravedad de sus heridas donde permanece hospitalizado en el servicio de cuidados intensivos.

Temor del resto de la familia

Quien tomó inmediata intervención en el hecho fue el fiscal de Graves atentados con tra las personas Pablo Alejandro Cabot quien dio diversas directivas a la Brigada de Investigaciones para echar luz sobre el hecho que remonta a las acciones de los sicarios colombianos y que afortundamente en la zona de frontera entre Argentina y Bolivia no solían suceder.
 Pero la familia tiene un gran temor por la seguridad del menor ya que el chico escuchó la breve discusión de su infortunado padre con los dos asesinos y que se encuentran en libertad. 

Chico sin custodia

“Los sicarios deben creer que los mataron a los dos, pero el chico quedó con vida. Ahora tenemos que cuidar que no quieran atentar ni contra el menor ni contra el resto de la familia porque no se descarta que todo el grupo familiar haya sabido con quién el remisero tenía problemas”, deslizó una fuente.

Ni la comisaria Emilse Gómez, a cargo interinamente de la Unidad Regional 4, ni el fiscal Pablo Cabot quisieron responder a la requisitoria periodística de este medio. Hasta la tarde de ayer ni la familia ni el menor internado en Tartagal contaban con custodia policial.

El chico está estable con heridas en cuello y brazo.
 

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