Con la pandemia, aumenta el temor  al autoritarismo y las mafias

La 76´ Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa, como es habitual en las deliberaciones de esta institución a lo largo de ocho décadas, se convierte en un espejo del mundo contemporáneo. La transformación tecnológica y el reposicionamiento político de las potencias, a los que se suma este año la inédita pandemia de COVID-19, ponen a prueba a las instituciones internacionales, el orden político liberal y a las convicciones democráticas. El tembladeral afecta también al periodismo profesional. Así quedó de manifiesto ayer en los paneles del debate digital, y muy especialmente el que integraron los expresidentes Laura Chinchilla, de Costa Rica (2010 - 2014), Jorge Quiroga, de Bolivia (2001-2002), y José María Aznar, de España (1996 - 2004).

La pandemia aparece como un catalizador de problemas que vienen profundizándose en los últimos años, especialmente en América Latina, donde proliferan grandes sectores sociales sumidos en una economía no registrada, que predomina en estos países. Esos espacios incluyen a comunidades excluidas que sobreviven en las economías de subsistencia, y empresas más sólidas pero proclives a la evasión.

Los expresidentes denunciaron, en ese contexto, el crecimiento de las estrategias populistas -que por izquierda y por derecha terminan en dictaduras- y el fortalecimiento del crimen organizado, responsable de la mayor cantidad de muertes de periodistas en esta región en las últimas dos décadas. Chinchilla y Aznar consideraron que, incluso, ha ganando una suerte de legitimidad en algunos territorios. La expresidenta denunció "mayor violencia, corrupción e inestabilidad institucional".

Aznar advirtió sobre el auge del nacionalismo en la región, y que marginaliza la economía y favorece a las mafias.

Impacto de la pandemia

"La pandemia es un acelerador de tensiones", señaló Laura Chinchilla. Quien describió en términos terapéuticos la realidad regional. "Algunos países de América Latina se encuentran en estado de observación, y varios, en terapia intensiva".

Además, calificó a este coronavirus como el causante de "una crisis inesperada y multidimensional" y añadió que "ya se sienten sus efectos en las instituciones latinoamericanas". A su vez, Aznar advirtió que en esta emergencia sanitaria "hayan fallado las organizaciones multilaterales".

Haciendo un juego de palabras, el expresidente boliviano Jorge Quiroga asoció “COVID” con una propuesta de agenda regional: Capitalización, Orden de apertura de fronteras, Vacunas, Integración de las cadenas de valor y Digitalización”.
 

Desde que se dio a conocer el brote de COVID-19 en enero pasado, las potencias, Estados Unidos y China, profundizaron su enfrentamiento tecnológico y aceleraron la carrera por la vacuna, convertida en "trofeo". La crisis, cabe recordar, fue tan grave que el presidente Donald Trump anunció que dejaría de aportar a la Organización Mundial de la Salud, organismo estratégico en estas circunstancias al que acusa de estar asociado a los intereses chinos. Además, junto con el brasileño Jair Bolsonaro, minimizaron el alcance la enfermedad, no acataron las recomendaciones de aislamiento social y promocionaron medicamentos caseros no autorizados por las organizaciones sanitarias. El presidente ruso se sumó a esta desafortunada competencia anunciando una vacuna creada por su país, que no estaba aprobada por las entidades científicas y a la que bautizó Sputnik, para evocar a la primera nave espacial, de origen soviético, que seis décadas atrás se anticipó a los EEUU en la carrera espacial. En abril, Aznar había suscripto, junto con otros expresidentes, un documento, "Que la pandemia no sea un pretexto para el autoritarismo", presentado por la Fundación Internacional Para la Libertad , que opinaba que: "En las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua, la pandemia sirve de pretexto para aumentar la persecución política y la opresión". En otros países, denunciaba, dirigentes populistas pretenden utilizar las duras circunstancias "para acaparar prerrogativas políticas y económicas que en otro contexto la ciudadanía rechazaría resueltamente".

Este conflicto de alta complejidad, según Aznar, forma parte de "un proceso de aceleración histórica que desafía claramente los sistemas democráticos y las instituciones liberales". "En este momento histórico, quienes puedan sumar algo más allá del totalitarismo y del intervencionismo tendrán una gran oportunidad", dijo, y aseguró que "habrá ganadores y perdedores" y "no habrá vuelta al pasado". Quiroga precisó que el "multilateralismo político está moribundo" y sugirió fortalecer el "multilateralismo económico".

"La gran fuerza de las sociedades abiertas contra el autoritarismo es la libertad, preservémosla", pidió.

 

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