En pocas playas de estacionamiento de Salta se pueden dejar bicicletas

En el centro de la ciudad de Salta aún es muy difícil encontrar un lugar seguro para dejar las bicicletas. Desde el municipio se vienen implementando políticas para promover el transporte más sano que existe, pero falta que los privados acompañen la iniciativa y ofrezcan dónde estacionarlas.

Tras la flexibilización de las medidas para prevenir contagios de COVID-19 se generó un gran congestionamiento en el centro de Salta. Automóviles de todos los colores y tamaños invaden las calles de la ciudad y atestan las principales avenidas.

El uso del transporte urbano sigue restringido y eso hace que más ciudadanos necesiten moverse en vehículos particulares. Las motocicletas son las preferidas para el desplazamiento ágil por el laberinto de autos que se arma en las calles. Pero son los y las ciclistas quienes más sufren el devenir del tránsito en Salta.

La bicicleta es el medio de transporte más seguro para evitar los contagios, sin contar los beneficios para la salud personal y el medio ambiente. La pandemia, con su cuarentena, sumó un factor más a favor del uso de este vehículo.

En los últimos meses se trabajó en nuevas ciclovías, pero la realidad es que en la calle aún hay muy pocos lugares para dejar las bicicletas, hacer lo que uno tiene que hacer y volver a buscarla.

Los módulos de estacionamientos aún son pocos y no todos quieren dejar sus rodados ahí. La gran cantidad de robos que se registran por estos días fundamentan la decisión. Hasta los productores de seguro se despabilaron y venden seguros de bicicletas desde los 1.500 pesos.

Una de las pocas playas que cuenta con infraestructura para dejar bicicletas con candado. Jan Touzeau

Precios de mercado

Los precios de las bicicletas aumentaron y las más baratas rondan los 25 mil pesos. Las que utilizan los profesionales llegan hasta los 500 mil pesos en los comercios de Salta.

El Tribuno recorrió el microcentro y encontró muy pocas playas que acepten el ingreso de bicicletas. "Acá, los dueños no quieren recibir bicis porque se pierden, son fáciles de llevarlas. Hay muchos amigos de lo ajeno y no podemos controlar. Ya tuvimos muchos problemas y preferimos no cargar con esa responsabilidad", dijo un trabajador de una playa del centro.

Otra razón está en los números. Un playero del microcentro dijo que necesita 30 bicicletas en una mañana para reemplazar un auto y no siempre llega esa cantidad de ciclistas. Por un espacio para camioneta se cobra de 80 a 100 pesos por hora. El lugar para una, en cambio, cuesta de 10 a 30 pesos por hora.

En Caseros 914 está la guardería Santa Anita, una de las que permite dejar la bicicleta con candado. El precio es "la voluntad". "Yo entiendo el tema de los robos y por eso pedimos que las dejen con candados. Por ahora, como no tenemos la infraestructura, cobramos la voluntad", dijeron los encargados.

En otras playas, la suerte del ciclista depende de las ganas de quien atiende. Los dueños en muchos casos prefieren no tener responsabilidades por tan poca plata. Algunos trabajadores que quedan a cargo de la caja sienten empatía por sus pares y reciben, cuando pueden, los rodados de los que van al centro a hacerse unos pesos para sobrevivir.

"Diciembre es el mes para robar, especialmente bicicletas. Por eso se las recibo a algunos que yo sé que vienen a laburar y que, si les quitan la bici, pueden hasta perder el laburo. Pero lo hago porque la playa es segura y nada se me escapa. Si no, es un peligro", dijo un encargado con muchos años de calle.

Cada ciclista va encontrando su lugar fijo, pero para que no dependan de la suerte es necesario que todas las playas comiencen a cumplir con lo que dicen las normas municipales, que obligan a los estacioneros a disponer de un lugar para las bicicletas.

El espacio y la tarifa máxima permitida

Los ciclistas quieren elegir dónde estacionar sus vehículos.

“Queremos una ciudad pensada a escala humana, planificada para las personas. Con espacios que puedan ser disfrutados y que devuelvan el protagonismo perdido a peatones y ciclistas”, aseguran desde la Municipalidad de Salta.

Se anunció que funcionarios de la comuna gestionarán la incorporación para espacios destinados para el estacionamiento de bicicletas en playas privadas, en cumplimiento de lo que establece la ordenanza número 15169. Para eso ya se realizó el relevamiento de 128 playas de estacionamientos en el sector de microcentro.

En su artículo 5, la ordenanza dice: “Las playas de estacionamiento privadas deberán destinar el espacio necesario para el estacionamiento de bicicletas y la tarifa máxima no podrá exceder el diez por ciento (10%) de la tarifa media estipulada para un auto. Cada playa establecerá el mobiliario apropiado para el estacionamiento de bicicletas”.

Agustina Gauffín es una referente en la promoción de la bicicleta. “En este último tiempo aumentaron los índices de accidentes viales y de robos. Estos números nos dicen que subió exponencialmente la utilización de la bicicleta como medio de movilidad por lo cual el Estado debe estar atento a esos datos”, señaló. 

“Los ciclistas tenemos la libertad y el derecho de elegir dónde queremos dejar nuestros vehículos. Algunos por el costo, otros por el valor sentimental... si uno quiere ir a una playa hay una ordenanza que lo estipula. Necesitamos ese acompañamiento”, agregó.

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