El IPS puede aportar en la crisis

El Sistema de Salud en Argentina está en crisis desde hace años, su fragmentación y segmentación cada vez son más notorias y generan desigualdad entre sus beneficiarios. La provincia de Salta no es la excepción y la referida fragmentación sumada a otras variables económicas y sociales generaron una saturación en los hospitales y centros públicos de salud. 

En los últimos años, la crisis económica provocó una merma importante en la cantidad de afiliados a las prepagas. Concretamente, según publicó el Diario Perfil hace unos meses y en base a una encuesta realizada por la ONG Defendamos Buenos Aires, durante el año pasado unas 180 mil personas del Conurbano bonaerense y la Capital Federal se dieron de baja de sus empresas de medicina prepaga. Luego, este mismo diario publicó el día 23 de Enero del corriente año que, conforme surge de un sondeo efectuado por el sitio web MiObraSocial.com.ar, el 54,5% de los afiliados a prepagas consultados, creen no poder pagar su plan de cobertura este año y buscarán una alternativa más económica. Es decir, la tendencia a solicitar la baja de la afiliación en las prepagas parece que persistirá este año, amén de la aludida encuesta, si se tiene en cuenta que el estancamiento económico y la inflación no parecen ceder en el corto y mediano plazo. Por otro lado, otra variable a considerar, es la pérdida del empleo, constante desde el año 2015 y generadora de que los otrora trabajadores registrados pierdan también su cobertura de salud en las obras sociales sindicales. 

Este coctel causado por la crisis trajo aparejada una consecuencia a resolver por el Sistema de Salud provincial: Los anteriormente afiliados a las prepagas y los trabajadores de la economía informal no son capaces de solventar el pago de una prepaga, ni tampoco gozar de la cobertura de una obra social sindical (al encontrarse fuera del sistema del seguro). Ergo, casi indefectiblemente son futuros beneficiarios del saturado Sistema Público de Salud, es decir, futuros pacientes de los hospitales públicos. En este contexto, el Instituto Provincial de Salud puede convertirse en un actor clave para integrar a los aludidos potenciales pacientes de los hospitales y centros de salud públicos. La Ley 7.127 de creación del Instituto Provincial de Salud, lo faculta a crear y reglamentar un régimen de “afiliación individual”. Es decir, un sistema de afiliación por el cual una persona contrata voluntariamente a la Obra Social provincial abonando, como contraprestación, una cuota mensual a fin de recibir prestaciones médicas. La referida afiliación individual permaneció vedada para nuevos solicitantes desde el año 2013 hasta principios del año pasado cuando, por conducto de una Resolución de Directorio del IPS, se modificó por completo el Sistema y se dispuso nuevamente recibir nuevas solicitudes de afiliación. El precio se cobraba según dos variables: El rango etario del solicitante y sus patologías preexistentes al momento de requerir ingresar al sistema. Dichas preexistencias podían encarecer el precio de la cuota mensual hasta en un 100% según el costo que le demande a la Obra Social atender esa patología preexistente, salvo en el excepcional caso de preexistencias que supongan un altísimo costo de consumo, donde el precio podía aumentar aún más. El precio de la afiliación individual era bastante inferior al promedio del de las empresas prepagas. Luego, el 17/02/19, las nuevas autoridades de la Obra Social decidieron volver a vedar el ingreso a nuevos afiliados, tal como ocurrió en el 2013. 

En lugar de suspender nuevamente el ingreso de nuevos afiliados, pienso, por el contrario, que es menester volver a activar la Afiliación Individual, incentivarla, promocionarla, actualizarla y hacer un seguimiento permanente a fin de que el sistema sea solvente y financieramente autosuficiente. Su importancia es medular para que el IPS se transforme en un actor activo y transcendente en el complejo Sistema de Salud provincial, y alivie la carga de pacientes que colapsan día a día los hospitales públicos de la Provincia. Financieramente también parece una solución viable. Concretamente, la persona que esté afiliada al IPS por conducto de la Afiliación Individual financiará directamente, mediante el pago de su cuota mensual, las prestaciones médicas que demande. En cambio, en caso de no contar con la opción de la afiliación individual y no poder acceder al mercado de las prepagas o alguna afiliación en obra social sindical, será casi indefectiblemente beneficiario de la red de hospitales públicos provinciales, al cual financia de manera indirecta pagando impuestos provinciales. La diferencia en términos financieros es sustancial y la viabilidad del sistema se basa en el referido aporte directo. 

Por otro lado, será un beneficio para el afiliado acceder a las prestaciones y al amplísimo padrón de prestadores de la Obra Social, también, de este modo y al requerir cobertura de prestadores privados, estimulando al sector privado de la salud. 
La idea no es competir con las prepagas, sino que el objetivo es captar a los otrora afiliados a prepagas y a los trabajadores de la economía informal, e incluirlos en un sistema solidario y autosuficiente. Además, el mercado de las prepagas y el de la afiliación individual es distinto. Mientras el afiliado a prepagas busca comodidad para acceder al servicio y cobertura de prácticas no incluidas en el Plan Médico Obligatorio (como cirugías estéticas, prótesis importadas o tratamientos en centros fuera de la Provincia), el afiliado individual a IPS cuenta con una cobertura acorde a lo exigido por la normativa vigente. En contrapartida, el afiliado a una prepaga abona una cuota más costosa en comparación al afiliado a la Obra Social provincial por el sistema de Afiliaciones Individuales. 

En este sentido, siguiendo el Principio de Subsidiariedad, no es aconsejable que el Estado se inmiscuya en asuntos o materias que los particulares realizan o ejecutan correctamente. En este caso, la Afiliación Individual no debe competir con las prepagas ofreciendo planes, condiciones y precios que se equiparen a los que sus clientes buscan, o mejor dicho, la Afiliación Individual no debe estar dirigida al potencial mercado de las prepagas. Empero, el mismo principio puede aplicarse como una justificación para que el Estado intervenga, ya que, como se expuso, el sector privado no es capaz de incluir a muchas personas a una cobertura de salud eficiente y sin demoras en la atención. Éste es el caso de los trabajadores de la economía informal y los ex afiliados a prepagas que ya no pueden pagarlas, y la forma de intervenir de manera eficiente y financieramente viable es la Afiliación Individual. 

No se me escapa que, para aumentar la cantidad de afiliados (consecuencia necesaria de incentivar la afiliación individual), es imprescindible invertir en toda innovación que tenga por objeto optimizar el servicio al afiliado, evitar demoras en los trámites y reducir la burocracia a lo estrictamente necesario. Esto, so riesgo, en caso de no hacer la inversión necesaria, de también saturar al propio IPS. 

En conclusión, el Sistema de Salud provincial demanda una solución en el corto plazo. La recesión a nivel nacional y la contención del gasto público producto de un desequilibrio fiscal, no permiten grandes erogaciones de parte del Tesoro provincial. Planteado este escenario, es necesario agudizar el ingenio y buscar soluciones innovadoras. En este caso, potenciar la afiliación individual es lo óptimo en términos de costo/beneficio para incluir a los que quedaron fuera de las prepagas y obras sociales sindicales y disminuir la congestión en hospitales y centros públicos de salud. 

 

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