“El inspector de tránsito siente que labrar multas es parte de su identidad, pero su labor es amplia”

La Municipalidad de Salta tuvo un agitado cierre de la semana. La decisión de relevar de la responsabilidad de labrar multas al inspector de tránsito en el marco del nuevo Plan de Movilidad Urbana generó una fuerte polémica con algunos trabajadores del área. 

En diálogo con El Tribuno, el secretario de Movilidad Ciudadana, Gilberto Pereyra, aclaró que la decisión está tomada pero que, lejos de representar un riesgo para el trabajo del agente de tránsito, se les abre la posibilidad de hacer carrera dentro del organismo y ser parte central en un cambio sustancial en la forma en que los salteños se trasladan en la ciudad.

¿Esperaban tanta resistencia a la medida que implementaron?

Por directiva de la intendenta de la ciudad, Bettina Romero, venimos trabajando para encontrar un perfil institucional hacia futuro en lo que es Tránsito, fundamentalmente se busca contar con inspectores de tránsito amigables, que puedan acompañar a la sociedad. O sea, dirigir y ordenar el tránsito, acompañar a movilizarse con mayor seguridad principalmente a los más débiles, que son los peatones, los ciclistas y las personas con movilidad reducida. Todo eso es la prioridad. Y la sanción, que uno sabe que debe existir, tomarlo como una segunda instancia de este plan. 

¿Adónde apunta este cambio en el rol del inspector?

La tarea fundamental es una mirada hacia un cambio cultural de lo que es la movilidad urbana ciudadana. Eso se hace educando al ciudadano, no sancionando. El inspector debe hacer docencia permanente, no solo para dirigir el tráfico sino informar al ciudadano, incluso persuadir en algunos casos; dentro de esa mirada es que se decidió que los inspectores de tránsito no hagan más multas o infracciones en la ciudad. Que su tarea se base en educar, en salir a la escuela, acompañar a la gente en lo que tiene que ver con la educación vial. Generar la autodisciplina en la movilidad dentro de una urbe tan grande como Salta, porque cuando uno tiene autodisciplina no está esperando que aparezca otro a imponernos cosas.

Por eso, la decisión es que no labren más multas, pero que sigan cumpliendo con todas las otras funciones que vienen haciendo como cordón sanitario, dirigir el tráfico, resolver problemas con los semáforos y puntos de la ciudad donde sabemos que se congestiona el tránsito a determinadas horas del día. Hay muchas tareas para que puedan hacer de manera preventiva en el acompañamiento de la sociedad.

Esto visto desde el punto que usted plantea hace pensar que el inspector tendría incluso menos estrés en su trabajo, al no tener una figura sancionatoria...

Yo creo que descansaría mucho más la figura del inspector de tránsito, esperamos que ellos tomen la dimensión de esta situación porque la mayoría de las denuncias que tienen se dan, justamente, en el momento de labrar el acta. No tienen denuncias en los momentos que dirigen, regulan u ordenan el tráfico vehicular o peatonal. Considero que con el tiempo la sociedad va a empezar a apreciar este servicio porque lo va a percibir como mucho más útil para descongestionar lugares de difícil circulación.

¿Por qué cree que se generó el malestar entre algunos sectores de los empleados?

Creo que ellos están asustados, tienen miedo y los comprendo perfectamente. Son hombres que tienen 30 años haciendo infracciones y ven esta tarea como el eje central de su actividad e, incluso, de su identidad. Sienten que si no hacen multas no son inspectores de tránsito. Y creo que ésto hace que estén preocupados y surja el rumor de que Tránsito se va a cerrar, pero eso no está en la idea de la Intendenta. Ayer, incluso, se ascendió a un inspector, lo que demuestra que se está pensando en mejorar el área, no que desaparezca. No hay ningún riesgo de que queden sin trabajo o que les toquen sus haberes mensuales. 

De hecho también estamos trabajando en un proyecto de formación de inspectores y la posibilidad de crear una escuela de inspectores de tránsito, para que ingresen por ahí los nuevos agentes y, a partir de ahí, empezar a lograr esta nueva cultura del inspector y ver si la ciudadanía también puede cambiar su manera de interactuar en la calle.

¿Cree que la resistencia de algunos inspectores pasa porque pueden perder la posibilidad de cobrar coimas a los infractores?

No creo que exista un grupo grande que se dedique a eso. Si hubiera, son casos de personas específicas. Durante mi gestión hubo quejas de algunas personas, pero nunca hay denuncias concretas, por lo que no me consta que realmente ocurra. Sí sé que hay comentarios en este sentido, pero como autoridad del área solo tengo tres denuncias en cinco meses, las cuales están en el fuero Penal y la Justicia determinará si efectivamente ocurrieron o no esos hechos.

Creo que la resistencia viene más por el miedo a perder el trabajo, porque hay un comentario de que Tránsito va a desaparecer y eso genera el miedo, pero no es cierto.

¿Hay alguna posibilidad de dar marcha atrás con la medida o ya es una decisión tomada?

Se sostiene la decisión, no hay intención de dar marcha atrás. El inspector ya no labrará infracciones sino que a través de un convenio serán los agentes de la Dirección de Seguridad Vial de la Policía de la provincia quienes se ocupen de esta tarea. 

¿Y qué pasará con la recaudación por las multas?

La Municipalidad no dejará de cobrar la multa. Una vez hecha la infracción, se remitirá al Tribunal de Faltas municipal y ahí se hará el cobro de la multa.

¿Cuando haya que hacer un acarreo de un infractor con grúa, quién se ocupará? ¿Y qué pasará con los canchones?

Todo esto se empezará a evaluar a partir del lunes (mañana) con la Secretaría de Seguridad de la Provincia y la Agencia de Seguridad Vial.

¿Este cambio más las nuevas bicisendas, son parte del Plan de Movilidad Urbana para los próximos años?

La visión es que a futuro el medio de transporte más usado por el salteño sea la bicicleta, la moto, el colectivo y usar menos el auto particular. Esto tiene muchas razones, principalmente el cuidado del medio ambiente y la salud. Forma parte del plan de Desarrollo Urbano Sustentable que además va en línea con lo que están haciendo las principales ciudades del mundo. 

El inspector de tránsito debería tener un rol central en este cambio que están impulsando...

De acuerdo. Los cambios de hábito no se logran por imposición. Probablemente uno se adapte mientras persiste la amenaza sancionatoria, pero eso no es cambiar. El hábito se cambia incorporando nuevos conocimientos primero, comprenderlos y después practicarlos. El cambio cultural para el uso de la vía pública necesariamente requiere de un aprendizaje. Por eso, estoy convencido de que a futuro el inspector de tránsito va a jugar un rol aún más importante, pero todavía ellos no lo están viendo. Lo primero que necesitan saber es que no está en juego su trabajo, sino que comienza una nueva carrera administrativa que ellos mismos remarcan que hace 25 años no tienen la posibilidad de ascender. 

Entonces, ¿cuál es el mensaje para el inspector ante estos cambios que se están impulsando?

Que se queden tranquilos, que no existe posibilidad de que se vayan a quedar sin trabajo porque la Policía de Seguridad Vial labre multas. Me gustaría que entiendan que no van a ser perjudicados, que su trabajo es amplio y que va más allá de solamente levantar infracciones.

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