Las vacas sagradas no son eternas

Crónica de una muerte anunciada. La histórica paliza del 8 a 2 frente al Bayern Múnich por los cuartos de final de la Champions marcó el final de una etapa nefasta para el Barcelona que ya venía en decadencia con el técnico Quique Setién desde que asumió el 13 de enero pasado. Los resultados no se dieron y los fracasos crecieron. El problema fue que el Setién y el Barça, al igual que muchos grandes clubes, creyeron que las “vacas sagradas” son eternas. Cuando se terminó la “leche” del triunfo comenzó la sequía.
Y Messi, el único galardonado del Barcelona en 2020 como el jugador más goleador del fútbol español, también fue culpable de esta debacle.
También Setién entró en esa presión de no tocar a los amigos y el fútbol moderno volvió a mostrar otra realidad. El Barcelona tiene 8 jugadores mayores de 30 años, que si bien fueron pilares en otro momento y tuvieron una enorme influencia, no lograron cambiar la dinámica de un equipo que en otra época ganó todo.
Y a esto también se les suman los problemas económicos, porque tras el presupuesto anual y los elevados salarios, el club catalán está obligado a hacer malabares y hasta se inhibe de poder lograr fichajes de jugadores jóvenes y calidad.
Con la salida de los principales referentes, Messi no quedará solo porque el esfuerzo está puesto ahora en traer a Lautaro Martínez, la gran promesa argentina del Inter de Milán.
Pero, ¿Messi se quedará en el Barça en la nueva etapa del técnico Koeman? ¿Esperará “su futuro retiro” en el club que lo hizo el mejor del mundo?, o bien, ¿ocupará la delantera del Inter o algún otro europeo? 

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