Luis Galeazzi: “En la economía del conocimiento todo lo que exportamos es talento humano aplicado, es empleo”

Con la pandemia por COVID-19 la tecnología, que ya jugaba un rol fundamental en la vida diaria aunque más vinculada a la recreación y el entretenimiento, cobró una importancia central en la vinculación de las personas. Ya no como una mera forma de comunicarse o entretenerse, sino para trabajar, estudiar y comprar alimentos. En este contexto, empezaron a aparecer con más frecuencia términos como e-commerce, TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) y economía del conocimiento.
Argencon es una entidad nacional que nuclea a empresas de la economía del conocimiento y, desde hace seis años, trabaja en todo el país para impulsar a esta industria que, con un acompañamiento estatal, podría tener un enorme desarrollo con oportunidades para talentos de todo el país, no solo las grandes urbes.
Luis Galeazzi es el director ejecutivo de Argencon y, en diálogo con El Tribuno, expuso las características de esta industria y las oportunidades que representa para el país.

¿Qué es y cuál es la importancia de la economía del conocimiento?
Es un término relativamente nuevo. La gente está más acostumbrada a oír hablar de las industrias tradicionales, como el campo, las fábricas, el comercio y el transporte. Pero en las últimas décadas se dio la irrupción de la economía digital, que son las tecnologías que han revolucionado al mundo a partir de las comunicaciones, de los celulares, la big data, o sea una enorme cantidad de información que se acumula en las redes sociales, en el análisis de todo eso a través de inteligencia artificial, en la ciencia de datos y en otras disciplinas como la biotecnología y la neurociencia. 
Hubo una serie de cambios y de disrupciones muy fuertes que han creado la posibilidad de que haya tres tipos de empresas: las que son muy intensivas en captura de ese conocimiento, que están muy vinculadas a la ciencia y tecnología; un segundo grupo de empresas que son nacidas en esta economía, que ya tienen el modelo de negocios pensado y desarrollado a partir de la economía digital, como las plataformas de e-commerce, de streaming, toda una cantidad de industrias y de negocios fabulosos que no existían hace 20 años; y, finalmente, hay un tercer grupo de empresas que son las de la economía tradicional que van incorporando paulatinamente algunas de las soluciones de la economía digital en forma progresiva, que es lo que se llama transformación digital. Por ejemplo: una fábrica de acondicionadores de aire que incorpora la aplicación para encenderlo a través de celular.
Todas estas innovaciones están generando una revolución dentro de la economía, pero también en los usuarios que van modificando sus hábitos de consumo y de vida. 

Esto que usted marca también se vio en empresas que ofrecían productos o servicios y no tenían una plataforma digital de atención al público y tuvieron que improvisarla a partir de la pandemia pero que deberán optimizarla porque la gente adoptó este sistema...
Sí, ya no hay vuelta atrás. La experiencia de la pandemia fue muy violenta, muy agresiva, incluso muy dolorosa en muchos casos; pero inyectó en la sociedad cambios que no van a ser cancelados. Es un nuevo punto de inicio.

“El concepto de territorio físico es casi inexistente en la industria del conocimiento”.

Tengo entendido que la economía del conocimiento mueve mucho dinero en términos de PBI y que muchos países pequeños que no tenían la posibilidad de desarrollar la industria tradicional vieron crecer su economía a partir de este sector. ¿Es tan así?
Sí, es así. La industria del conocimiento es esencialmente global, porque aquel que tiene un área de conocimiento, una expertiz en algo en particular, lo puede vender, pero no ya en su ciudad o región, si no al mundo. Entonces, las empresas que tienen alguna cualidad en el campo del conocimiento, normalmente se internacionalizan de forma muy rápida.
Y eso es muy bueno por un lado porque le amplía la frontera, pero tiene también el problema de tener que competir contra otros que, a su vez, pueden invadir su territorio. Es decir, el concepto de territorio físico es prácticamente inexistente. El conocimiento es una cosa que fluye, que es muy dinámica y cuando una empresa tiene la habilidad de generarlo, sus fronteras se expanden.

Actualmente hay en el Congreso un proyecto de ley de fomento a la economía del conocimiento con media sanción y que espera ser tratada en el Senado. ¿Qué aportaría esta ley para el desarrollo del sector?
Es fundamental porque la economía del conocimiento es tan retractiva que en todos los países se han dado políticas muy agresivas, muy enfocadas para traer esas industrias a su territorio. Entonces, las empresas tienen la posibilidad de exportar sus productos o servicios y de radicarse en otros países porque les ofrecen ventajas impositivas y normativas o ayuda para sus instalaciones o el reclutamiento y formación técnica de sus empleados. Sin ir más lejos, Uruguay ya no tiene pudor de decir que quieren que los argentinos vayan a trabajar allá, y lo hace frontalmente y lo hacen muchos países desde hace mucho tiempo. 
Hay una desmaterialización del trabajo que se puede hacer desde cualquier lugar y es muy importante que los países procuren y se preocupen por tener política pública que atraiga a ese sector. La ley de economía del conocimiento es, yo diría, un intento argentino como para ponerse en la competencia. Estamos muy atrasados en materia normativa y esta ley nos pondría, no en el pelotón de vanguardia, sino en el promedio de las políticas públicas de otros países que son mucho más agresivas que las nuestras.

“La población que trabaja en la economía del conocimiento crece en todas las provincias”. 

Argencon colaboró con la confección de este proyecto de ley y viene trabajando en el desarrollo del sector. ¿Cuál es el rol de esta entidad en el escenario local?
Argencon es una asociación de empresas. No somos una cámara en el sentido gremial, somos una asociación de empresas, todas vinculadas a la economía del conocimiento. A estas empresas las reúne el objetivo de generar en el país el interés por la economía del conocimiento y las oportunidades enormes que tienen para el país este sector.

No debe ser una tarea sencilla en un entorno donde todavía hay que explicar lo que es...
Tenemos seis años de antigüedad y, cuando empezamos, el concepto de economía del conocimiento no existía. Nadie tenía idea de lo que era. Por lo tanto, creo que estos pocos años de experiencia han servido para instalar el tema y demostrar a los gobiernos la importancia de esto. Y demostrar que la economía del conocimiento tiene un gran despliegue federal, no es exclusiva de Buenos Aires o grandes urbes, sino que, donde hay una base de conocimiento que normalmente está asociado a la existencia de una universidad, ahí puede haber una industria del conocimiento.

¿Cómo puede un gobierno nacional o provincial fomentar la economía del conocimiento? 
Hay medidas básicas que se pueden pensar, como favorecer la radicación de empresas a través de algún estímulo fiscal con impuestos provinciales o dar algún apoyo en el sistema educativo orientando la educación a la formación de los conceptos de lógica e idiomas, principalmente inglés.

En Salta el Consejo Económico Social fijó como prioridad para el desarrollo de la provincia la inversión en conectividad y comunicación, herramientas centrales de la economía del conocimiento... 
Me parece una muy buena noticia, es una excelente idea porque hay mucho por hacer en cada provincia. Jujuy, por ejemplo, que no estaba en el mapa tecnológico, de repente hace 4 o 5 años comenzó a radicar empresas y está creciendo mucho en esta área. 

¿Hay algún dato de la situación por provincias, en Salta?
No, hay muy poca información abierta por provincias. No es que no tengamos de Salta, no hay prácticamente información estadística de las provincias. Le hemos pedido al Indec que haga un relevamiento y no hemos logrado todavía que nos den información. La poca información que tenemos es en base a encuestas que son incompletas. Sería bueno que los gobiernos se preocupen por generar información de base cierta para poder generar política pública inteligente.
Hay datos muy importantes, como que la población que trabaja en la economía del conocimiento crece, y crece en todas las provincias y supera muchas veces a las economías llamadas regionales. El empleo que se captura en los circuitos de informática o administración son miles y miles de personas que normalmente son jóvenes, con lo cual si uno piensa en cómo generar trabajo en cada provincia, la economía del conocimiento es particularmente buena.

¿Entonces genera mano de obra la industria del conocimiento?
La economía del conocimiento es una gran oportunidad para la Argentina. Podemos generar una economía tan importante como la de la soja y empleando mucha más gente. Porque todo lo que hacemos depende de personas.
Hay una relación entre la educación, la generación de empleo, la exportación del empleo y el ingreso de divisas que en la economía del conocimiento se da en forma perfecta. Todo lo que exportamos es talento humano aplicado, es empleo, es salario. Entonces hay una riqueza enorme en esa industria no solo por el efecto económico que tiene sino por el social.
 

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