“No estoy flojo, estoy firme, con la cabeza bien puesta en lo que hago”

Miguel Ángel Cherutti enfrentó una cuarentena difícil. Además de la ruptura de su matrimonio, fue de los primeros famosos en contagiarse coronavirus. No obstante, afronta la temporada de la nueva normalidad, en Mar del Plata. El humorista presenta Inoxidable, su espectáculo por streaming. “Uno imagina que la gente está ahí, aunque no la veas...”, dice sobre la relación virtual con el público.

Fuiste de los primeros casos de COVID-19 que hubo entre los famosos. ¿Cómo lo viviste?

Cuando te dicen “positivo”, te asustás. Fui pionero con el tema asintomático, todavía no estaba tan instalada la palabra. No sentí absolutamente nada, no tuve ni fiebre ni dolor de cabeza. No perdí el olfato. Todo ese proceso conlleva a que, en lo personal, te bajoneás porque no estás trabajando, no podés generar cosas, no podés salir de tu casa, estás en un búnker aislado.

La gente está asustada y hay una situación económica que tampoco ayuda.

La gente no tiene un sope. Los artistas, seamos productores o no, tenemos que ser conscientes de que no tenemos que exigir una plata que es imposible en las entradas. Una sala de 300 butacas está habilitada para 150, una de 200 para 100. Hay que ponerse a trabajar en cooperativa: los costos tienen que ser normales.

Cuando esté la vacuna ¿te vas a vacunar?

Sí, me voy a vacunar, sea cual sea la vacuna, porque corresponde. Hay una ideología rara en todo esto o un pensamiento dañino y con mala intención. Una persona que está trabajando en algo tan importante para la humanidad debe estar haciendo las cosas bien. Me parece perfecto que la vacuna llegue. Y hay que ponérsela.

¿Creés que hay una cuota política en torno al tema de la vacuna?

Estos días he escuchado cosas que preocupan porque son internas estúpidas, cuando se sabe perfectamente que se está trabajando bien. Mientras tanto tenemos que cuidarnos, y si hay que vacunarse, hay que vacunarse.

En un año muy difícil para todos: a vos te tocó atravesar una separación.

Cuando uno tiene un luto, vamos a llamarlo de esa manera, después de tantos años de casados, 23, casi 24, en los que vivimos los momentos más hermosos de mi vida -los viví con mi mujer, por supuesto- dos hijos hermosos, Santino, María Luján... Ahora ya está, cada uno está haciendo su camino, tenemos un buen vínculo, hablamos todos los días. Se va a España para ver a nuestra hija y se va a quedar un tiempo allá. Tiene sus proyectos, y yo los míos. A los 63 años me merezco disfrutar de mis hijos, de mi laburo y de lo que me queda de vida, porque me siento bien. No estoy flojo, estoy firme, con la cabeza bien puesta en lo que hago. Está bueno este distanciamiento y Dios dirá si dentro de un año, dos, tres, por ahí, nos reencontramos. En este momento hay un divorcio en camino y le deseo todo lo mejor, y ella a mí. Pero es complicado. Al principio, el luto es bravo.

¿Estás con ganas de volver a enamorarte?

Estoy con ganas de hacer mi vida sanamente. Me gustaría conocer a alguien, no puedo estar solo, soy una persona que necesita siempre una compañera. Pero quiero más tranquilidad. Tengo una hija de 30, una de 25, una de 21 y Santino, de 16, que me están apoyando mucho. Y tengo amigos. Quiero disfrutar eso y no la salida nocturna, esa estupidez que a esta edad... Solo en una barra, tomándo una copita de champagne... Eso ya pasó, he vivido bastante. Me gustaría, ¿por qué no?, con una diferencia de edad normal.

¿Cómo se vivió familiarmente el episodio de las denuncias por abuso sexual, años atrás?

Cuando hay una falsedad y una mentira tan grandes... Me dolió mucho. Lo llevé por la Justicia, como corresponde, y gracias a Dios falló a favor mío. En ese momento te sentís desvanecido. Me agarró un bajón porque fue muy fuerte lo que pasó. Siempre traté de hacer bien las cosas en mi vida. Nunca fui un maltratador, nunca fui un acosador, como se decía. 

¿La familia apoyó?

Totalmente. No tuve ninguna pelea ni nada por el estilo. Al contrario: el apoyo era permanente. Uno puede haber hecho en su pasado, soltero, alguna cosa; yo, jamás, jamás de los jamases. Siempre fui un tipo muy abierto a un montón de cosas. Quizás por serlo pasa lo que pasa. Pero ya está: es un capítulo cerrado.

A lo largo de estos años, ¿quién fue el personaje que más se enojó por una imitación?

No tuve gente enojada. En alguna oportunidad, hace muchos años, pude haber tenido algún personaje que se haya negado a que participe en algún programa sabiendo que lo iba a imitar. No puedo dar nombres.

¿Y alguno que te haya pedido que lo imites?

Ha habido gente que me ha dicho: “Me encanta cómo me imitás, te felicito”. Uno de ellos fue Sergio Denis. Otro, que fue un gran profesor, fue Sandro. Cuando hice con él 30 años de magia, allá por el 94, aprendí mucho, y me permitía hacer un dueto en el final del show. Eso no lo hace cualquiera. Siempre me respetaba como cantante y como imitador. Gente enojada no hubo. A los políticos los hacía con respeto, no me metía en la parte ideológica. Los hacía con un guión y un remate de humor sano.

Cómo ves el país hoy? ¿Cómo nos ves a los argentinos?

Es un momento complicado. La pandemia tiene mucho que ver, no me cabe la menor duda. Hay gente del Gobierno que quiere hacer las cosas muy bien y gente de la oposición que quiere ayudar. Como pasa siempre, es el defecto que tenemos los argentinos, cuando uno quiere dar una idea o ir para un lado, el otro dice: “No, no lo acepto porque voy a hacer lo que yo pienso”. Hay mucho egoísmo.
 

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