La Casa de Leguizamón contará la  historia desde el punto de vista social

La Casa de Leguizamón será el eje central de un complejo de museos, ya que se unirá con la Casa Arias Rengel. El proyecto, tras una larga sucesión de prórrogas, genera expectativa y parece más cerca de convertirse en realidad, aunque sin fechas concretas. El objetivo es narrar lo que ocurrió desde el 1800 -la revolución y posterior independencia- pero no desde la tradicional perspectiva política sino desde las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas.

El subsecretario de Patrimonio Cultural, Diego Ashur Mas, explicó que las obras de reforzamiento, consolidación y reconstrucción terminaron hace un tiempo y que ahora se están realizando las tareas de mantenimiento normales.

Detalló que ya se hizo una licitación internacional para el montaje del museo, donde se exhibirán más de mil piezas que pertenecieron a los propietarios del inmueble.

La fusión de dos empresas de Buenos Aires resultó ganadora. "Falta que se firmen los papeles. Averigué la semana pasada y prontamente saldrán. Obviamente, la pandemia demoró todo y pasó las prioridades para otro lado pero los documentos estarían para rubricarse a la brevedad. Se trata de la aprobación del contrato con las empresas ganadoras para que empiecen", precisó.

Tras un prolongado período de análisis sobre cuáles eran las técnicas más apropiadas, la intervención sobre el edificio comenzó en 2011. En una primera etapa se consolidó y reforzó su estructura de adobe, que corría riesgo de derrumbe. La tarea terminó en 2013, con una inversión de $1.700.000. Pasaron tres años y, a través de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se emprendió, en agosto de 2016, el último tramo de la obra, para terminar de apuntalar el inmueble, vincularlo con la Casa Arias Rengel (colindante en peatonal Florida) y darle forma de un único museo a los dos edificios. La finalización estaba prevista para 2017 pero los plazos volvieron a aplazarse, según se informó entonces, por cuestiones técnicas.

Poscolonial

La Casa de Leguizamón data de alrededor de 1808. Fue construida por el coronel Juan Galo Leguizamón (1785-1868) y es una importante muestra de la arquitectura del período poscolonial. Se encuentra en la emblemática esquina de Caseros y La Florida, en un contexto urbano de gran importancia ya que es contigua a las casas de Arias Rengel y a la de Moldes.

La residencia fue declarada Monumento Histórico Nacional el 19 de julio de 1979. "Eso quiere decir que tiene el máximo nivel de protección que puede tener un edificio en nuestro país", recalcó Ashur Mas.

Pertenece a un período histórico muy importante para los argentinos, que es el momento en el que el país empieza el proceso de revolución y posterior independencia.

Desde lo arquitectónico, también forma parte de un período de transición en el que las casas dejan de tener todos los elementos coloniales que se encuentran, por ejemplo, en la casa contigua o la Casa de Hernández y empieza el período independiente.

La obra de la Casa de Leguizamón se extendió durante años y tuvo dos etapas: la primera, de reforzamiento y consolidación estructural del edificio tras el evidente deterioro y la imposibilidad de habitarla y posteriormente la de reconstrucción, en áreas del segundo patio y otras terminaciones. “Eso se finalizó ya hace un tiempo, hasta los últimos detalles y tenía que ver con dejar el edificio a punto para el montaje posterior del museo. Incluso se ha agregado un ascensor en el segundo patio que permite que la gente que no puede utilizar escalera pueda viajar en él. Todos los sistemas funcionan. El edificio está terminado 100 por ciento”, aseguró Diego Ashur Mas.
 

Otra característica sobresaliente es que la casa es de adobe y tiene dos plantas. "Hay muy pocos edificios en la República Argentina de esta tecnología, en dos plantas y que estén consolidados, reforzados. Es muy difícil hallar esta tipología. Eso también le agrega un valor extra", indicó Ashur Mas.

Además, la casa conservó muy buena parte del mobiliario de las distintas familias que la ocuparon, de apellido Leguizamón. Se trata de una colección de altísimo valor.

"El mobiliario de la casa refleja también el cambio de usos, gustos, tecnología, tiene viejos artefactos como, por ejemplo, los calentadores. Usaban unas grandes lámparas para calentarse en las casas. Hay mobiliario de estilo del siglo XIX, XX parte del siglo XVII", detalló.

Ashur Mas expresó que en el museo intentarán contar a los visitantes lo que pasó en Salta desde que existe el edificio. "Desde que nos independizamos, la revolución, hasta el día de hoy. Queremos que la Casa de Leguizamón sea un centro articulador para los museos de nuestra ciudad". Se buscará que los visitantes vayan también a los demás museos del casco céntrico.

Ashur Mas añadió que desean que el museo cuente ese devenir de la historia pero que no lo haga desde una perspectiva tradicional, con la narración de batallas y gobernantes, sino desde las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas y otros personajes no tan conocidos. "Queremos contar cuando llegó la luz eléctrica, qué pasaba con el agua, cómo se proveía, cómo se viajaba a Salta en el siglo XIX, como llegó la noticia de la independencia", finalizó.

 

 

 

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